
El sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III registra la cifra más alta de defunciones asociadas a altas temperaturas desde que comenzó su monitorización en 2015.
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El sistema MoMo fue creado en 2004 tras la ola de calor de 2003 para monitorizar la mortalidad diaria relacionada con temperaturas extremas. Las olas de calor se definen ahora como una amenaza creciente para la salud pública.
Las muertes atribuibles a las altas temperaturas durante este verano han alcanzado este lunes, cuando termina el verano meteorológico, las 5.234. Esta cifra es la más alta para un periodo estival desde que arrancara en 2015 el sistema de monitorización de la mortalidad diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad.
El dato supera al registrado a los anteriores veranos más letales: el de 2022, con 4.789 defunciones achacables al calor extremo; y el de 2025, con 3.832 defunciones. La investigadora responsable del MoMo, Diana Gómez Barroso, explica a 20minutos que este "este verano ha sido bastante superior a los últimos cinco años", y lo atribuye a que "ha habido olas de calor más largas, que han empezado antes y más intensas".
Cabe recordar que estos guarismos no se corresponden con fallecimientos por golpes de calor, sino que son una estimación estadística que resulta de cruzar las defunciones notificadas en los registros civiles con las temperaturas y las muertes estimadas. No todas las personas que mueren por un exceso de temperatura lo hacen por un golpe de calor, sino que generalmente son personas con patologías previas que se agravan con el calor. Según los datos proporcionados por la científica del ISCIII, "solo un dos o tres por ciento de toda la mortalidad producida en verano puede ser atribuible directamente a golpes de calor".
De las 5.234 muertes atribuibles al exceso de temperatura este verano, 2.149 se registraron en agosto. Esta cifra se queda muy cerca de las 2.184 defunciones de agosto de 2025, el dato más alto para el octavo mes del año desde que comenzaron los registros en 2015.
A falta de conocer los datos definitivos (que tardan alrededor de una semana en consolidarse), el presente periodo estival ha registrado hasta este lunes 5.234 defunciones asociadas al calor, un número que por ahora es el más letal desde 2015. No obstante, aún no se ha llegado a las del verano de 2003, cuando el Instituto de Salud Calos III cifra las defunciones atribuibles al exceso de temperatura entre mayo y septiembre en 6.570, según su informe estival de 2023.
Este 'hito' propició el diseño y puesta en marcha del sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo), que fue desarrollado en 2004 en el marco del Plan de acciones preventivas contra los efectos de las temperaturas excesivas, coordinado por el Ministerio de Sanidad, para reducir el impacto sobre la salud de la población del exceso de temperatura.
Cuatro olas de calor: "Una amenaza creciente para la salud pública"
Este verano ha estado marcado por cuatro olas de calor registradas entre junio y principios de agosto. Según ha avanzado ya la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), este encadenamiento de sucesivos episodios de calor extremo, cada vez más prolongados en el tiempo, y a falta de los datos consolidados que se publicarán a principios de septiembre, ha convertido este verano meteorológico de forma "prácticamente segura" en el más cálido de la serie histórica en la España peninsular.
Según los datos provisionales, la temperatura media de este verano ha superado en 2,5 °C el promedio del período de referencia 1991-2020. Le sigue el verano del año pasado, con 2,2ºC por encima del promedio. Según la Aemet, "los cinco años más cálidos entre enero y agosto son los cinco últimos". Y este verano aún no ha terminado, para esta semana ya ha advertido de una nueva subida de las temperaturas, que podrán superar los 35 ºC en amplias zonas de Extremadura y Andalucía occidental, meseta sur, el valle del Ebro, las depresiones del nordeste y Mallorca. Además, se esperan noches tropicales, sin bajar de los 20 ºC, en los litorales mediterráneos y el valle del Guadalquivir.
Por meses, en junio se registraron 937 muertes atribuibles al calor, mientras que en julio se doblaron hasta las 2.025. En agosto, hasta este lunes, suman ya 2.149. En total, la cifra provisional alcanza los citados 5.234.
La inmensa mayoría de las defunciones de este verano, como en todos, se han registrado en personas mayores de 65 años (5.068), especialmente entre los de más de 85 años, que suponen el 63% del total con 3.268. Del total hasta este lunes, 2.091 de las defunciones achacables al calor fueron de hombres y 3.143, mujeres (60%).
"Las olas de calor han dejado de ser excepcionales para ser cada vez más frecuentes y son una amenaza creciente para la salud pública. El calor aumenta las muertes prematuras, agravando enfermedades cardiovasculares, pulmonares o renales, lo cual también aumenta la tensión de los servicios sanitarios en verano", señala a este periódico el vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), Pello Latasa.
Los expertos en salud pública instar a realizar "más que" recomendaciones individuales de autocuidado. El calor extremo es "un problema de salud pública y, como tal, debe ser abordado con planes específicos, medidas de protección social, adaptación urbanística y medidas contra el cambio climático reduciendo las emisiones de gases que aceleran el calentamiento global".
Latasa subraya que las personas más vulnerables a las altas temperaturas con las de mayor edad, con el termostato menos sensible, o los pacientes de salud mental, que no identifican correctamente la sensación de sed, así como los enfermos crónicos, para quienes no descansar adecuadamente durante la noche puede acelerar el estrés corporal y ello acelerar una descompensación para la que su medicación no sea suficiente.
Al menos 35.000 fallecimientos en Europa
España no ha sido el único país que ha sufrido las cada vez más intensas olas de calor. Según cifras provisionales publicadas recientemente por el diario británico The Guardian, al menos 35.000 personas más han fallecido este verano por las altas temperaturas registradas en Europa en comparación con lo que cabría esperar en circunstancias normales.
El calor extremo que ha golpeado Europa occidental —que vivió el bimestre junio-julio más caluroso desde al menos 1979, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S)— ha pulverizado récords históricos de temperatura en cientos de estaciones meteorológicas. Por ejemplo, Francia registró el día con la temperatura media nacional más alta de su historia. Alemania batió a finales de junio récords durante tres días consecutivos, con 46 estaciones que superaron los 40 grados.
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Publicación de datos consolidados de mortalidad a principios de septiembre.
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Las muertes atribuibles al calor extremo en España han alcanzado las 5.234 este verano, la cifra más alta desde que comenzó el sistema MoMo en 2015, superando los registros de 2022 y 2025 debido a olas de calor más largas e intensas.

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