El Villarreal recupera el orgullo a costa de un Nápoles desquiciado
Quick Look
El Villarreal remontó 3-1 contra el Nápoles en La Cerámica tras un inicio adverso, con goles de Mouriño, Mikautadze y un gol colectivo de Saliba, Ayoze y Oluwaseyi, tras un error inicial de Luiz Junior y una defensa napolitana desorganizada bajo las órdenes de Allegri.
AI-generated summary
Why It Matters
El Villarreal no ganaba en Champions desde hacía 12 partidos, desde su victoria en el Allianz Arena en primavera de 2022. El Nápoles, dirigido por Massimiliano Allegri, mostraba una defensa desorganizada y poco alineada con las exigencias tácticas del técnico italiano.
El Villarreal recuperó el entusiasmo y el orgullo perdidos en la Champions a costa del que probablemente sea el equipo más caótico que ha dirigido Massimiliano Allegri en toda su vida. El Nápoles que visitó Castellón hizo todo lo que se supone que no hacen los equipos sometidos al rigor de este técnico chapado a la antigua. Primero se adelantó en el marcador, después se desorganizó, y finalmente regaló el empate antes de acabar acribillado entre toques de corneta.
Fue una tarde extraña. Péter Gulácsi se quedó fuera de la convocatoria por causa mayor. Una banda de atracadores había entrado en casa del portero titular del Villarreal en la madrugada del martes. Iñigo Pérez decidió darle la titularidad a Luiz Junior. El cambio del jefe del área debió tener consecuencias sobre la interpretación de ciertas jugadas. El Villarreal se mostró vulnerable en todos los centros laterales. El meta vacilaba en los balones colgados y los centrales evacuaban con dificultad. Se hizo evidente en varias jugadas que los defensas no decidían si marcar al hombre o en zona. No se habían cumplido ocho minutos cuando el Nápoles hizo estragos con un córner.
El Nápoles sacó en corto. Gilmour midió el centro, Navarro decidió agarrar a su hombre, McTominay, y Comesaña se olvidó del suyo, Rahmani, para tirar el fuera de juego. Rahmani acabó rematando dos veces. La parada de Luiz Junior acabó en rechace y en gol. Fue un golpe duro. En la memoria de la hinchada pesaban los 12 partidos que habían transcurrido desde que el Villarreal ganó en Champions por última vez, en el Allianz Arena, en la primavera de 2022. El público contemplaba el espectáculo con cierto fatalismo. Los jugadores no parecieron muy afectados. Lejos de confundirse, elevaron la presión y el ritmo de circulación.
Comesaña, Gueye y Saliba se transformaron en socios puntuales de Gerard Moreno. Con la ayuda del delantero catalán, jugador ubicuo, libre para acercarse y alejarse de la jugada según su criterio, el Villarreal fue encontrando espacios. La defensa del Nápoles perdió las referencias. Allegri daba órdenes desde la banda. Gilmour y McTominay no consiguieron ajustarse hasta que fue demasiado tarde. El Nápoles se replegó para protegerse de su propio desorden cuando Badiashile desvió un tiro de Mikautadze. La confusión cambió definitivamente de campo cuando pasados los 20 minutos Politano abrió la puerta a la remontada. Un pase del extremo al portero Milinkovic se quedó corto. Presa fácil para Mikautadze, que se llevó el balón, dribló al meta y definió con alegría y clase.
“Entramos con un poco de nerviosismo pero nos supimos reponer”, dijo Mouriño cuando acabó la velada. “El 0-1 fue un golpe que nos despertó”. El joven defensa de Montevideo habló con conocimiento de causa. Antes de cumplida la media hora, aprovechando que los pivotes del Nápoles seguían sin aclararse, atravesó el campo en diagonal y recordó su época en el baby fútbol. Mouriño hizo más de 250 goles cuando era un niño y jugaban siete contra siete. Ayer en La Cerámica metió un derechazo desde fuera del área y el balón voló como una bala pegado al palo derecho de Milinkovic. La hinchada lo celebró como se celebran los desahogos. El equipo estaba divirtiéndose por primera vez después de años de sufrimiento en la Champions.
Los goles del Villarreal aturdieron al Nápoles. El equipo de Allegri no está construido para atacar sin especular. La necesidad de remontar y las consignas del intervalo produjeron un atasco. El balón dejó de correr. Durante media hora las presiones prevalecieron sobre cualquier intento de creatividad. Iñigo retiró a Moreno, Mikautadze y Moleiro, introdujo a Foyth como pivote, situó a Saliba entre líneas y a Oluwaseyi en punta. Allegri puso a Lobotka y De Bruyne a dirigir un ataque desesperado. Luiz Junior evitó el 2-2 en un mano a mano con Hojlund.
Protagonistas inesperados, Saliba, Ayoze y Oluwaseyi se asociaron en los carriles centrales para producir el gol más sofisticado de la noche. El 3-1 que restituyó el orgullo a La Cerámica.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
El Villarreal seguirá mejorando su rendimiento en Champions si mantiene la solidez defensiva mostrada tras el ajuste de Iñigo Pérez.
Possible · Within weeks
Massimiliano Allegri enfrentará críticas crecientes por la desorganización defensiva del Nápoles si no mejora su cohesión táctica en los próximos partidos.
Likely · Within weeks
Open Questions
- ¿Cómo afectará esta victoria la clasificación del Villarreal en su grupo de Champions?
- ¿Qué ajustes tácticos hará Allegri tras la desorganización defensiva mostrada?
- ¿Consolidará Iñigo Pérez la titularidad de Luiz Junior tras su error inicial y posterior actuación?







