Endoscopia bariátrica: la alternativa menos invasiva para perder peso
Quick Look
- La endoscopia bariátrica, un procedimiento menos invasivo que la cirugía tradicional, se perfila como una alternativa para pacientes con obesidad que buscan perder peso.
- Este método, que reduce el tamaño del estómago mediante un endoscopio, requiere un compromiso posterior con cambios de hábitos alimentarios y un seguimiento psicológico y nutricional.
AI-generated summary
Why It Matters
Ana, a 58-year-old woman struggling with weight-related health issues, opts for bariatric endoscopy as a less invasive alternative to traditional surgery after unsuccessful attempts with diets and medications like Ozempic and Mounjaro. The procedure aims to reduce stomach size and is followed by a two-year support program with a nutritionist and psychologist.
Ana comenzaba a tener problemas de tensión. «Si bajaras de peso...», le aconsejaba el cardiólogo. También sufría molestias en pies y rodillas. «Si bajaras de peso...», insistía el traumatólogo. Cada vez que acudía al médico, salía a relucir la misma frase: «Si bajaras de peso, todas las molestias también bajarían». Lo intentó con «muchísimas dietas» que, a sus 58 años, ya no funcionaban como cuando era más joven. Hacer deporte le costaba. «Probé Ozempic, pero me sentaba mal». Tampoco le sirvió Mounjaro. Mientras enlazaba tratamientos, sin éxito, su salud empeoraba.
Todo esto lo cuenta Ana a Crónica minutos antes de entrar a quirófano para someterse no a una cirugía, sino a una endoscopia bariátrica, la alternativa con la que espera perder peso. Consiste en reducir el tamaño del estómago mediante un endoscopio —un tubo flexible— que se introduce por la boca, sin necesidad de cortar el abdomen como en una cirugía bariátrica tradicional. Es un procedimiento médico que permite perder peso de forma menos invasiva, siempre y cuando la persona mejore sus hábitos alimentarios posteriormente.
«Es como si coges un bolso y coses el forro de dentro para reducirlo: caben menos cosas, pero por fuera está intacto, por lo cual ese bolso ni se rompe ni sufre», explica el doctor Gontrand López-Nava, especialista en obesidad. «Reducimos el tamaño del estómago para que quepa menos comida y para que el estómago tarde más en vaciarse». Después de la intervención, que trae consigo una rápida recuperación, el paciente goza de un acompañamiento con un nutricionista y un psicólogo «para trabajar los hábitos» durante dos años.
Este método no es nuevo, pero va adquiriendo más notoriedad gracias a medicamentos como el Ozempic. «Los GLP-1 nos está trayendo muchos pacientes», afirma el doctor López-Nava. A su consulta acuden cada vez más personas, como Ana, decepcionadas con estos fármacos para la diabetes —llamados GLP-1— que reducen el apetito, aumentan la sensación de saciedad y que ayudan a perder peso. «Ha sido un boom en el último año. Es muy fácil vender el milagro, pero no puedes estar toda la vida pinchándote una sustancia que va directamente a la sangre y actúa sobre el cerebro. Entonces, ¿usted cómo prefiere adelgazar? ¿Desde el estómago o actuando sobre el cerebro?».
«El 90% de los pacientes que intervenimos el año pasado fueron usuarios de GLP-1», asevera el especialista. Para él, ese es un punto a favor de los medicamentos para tratar la obesidad: «Es la manera de que el paciente dé el primer paso y empiece a adelgazar, pero luego viene el efecto rebote».
Ese fue el caso de Ana. Antes de pasar por quirófano, ella pesa 106,6 kilos, mide 1,70 y tiene un índice de masa corporal (IMC) de 36,9. Le sobran alrededor de 30 kilos. Eso se ha manifestado en que, por ejemplo, tenga dificultades para dormir. «Hace poco empecé a tener asma alérgica. Me dicen que ronco mucho al dormir, y eso no me pasaba antes». Una vez más, ese «si bajaras de peso...». Sus motivos para someterse a la endoscopia bariátrica no tienen que ver con la estética. «Ya casi cumplo 60 años y no quiero que ni mis hijos ni mi madre tengan ningún problema por mi peso... Yo soy muy independiente y hay cosas que ya no puedo hacer y me cortan mi autoestima», expresa.
Acompañamos a Ana al quirófano para ver cómo empezará a ganar salud y autoestima. Ella ya está anestesiada, tumbada del lado izquierdo. El doctor López-Nava, acompañado de su auxiliar Manuel, introduce un tubo desde la boca hasta el esófago de la paciente que le permitirá entrar y salir con el endoscopio hasta el estómago. Luego, selecciona el tamaño adecuado del endoscopio. Ese tubo contiene una cámara que le permite visualizar el interior del estómago de Ana en una pantalla. «Primero, comprobamos que el estómago está sano y que lo tiene vacío». Listo.
Coser el estómago para reducirlo
Cambio de endoscopio. Ahora este cuenta con un brazo que permitirá coser el estómago. «Necesito coger el tejido que voy a coser: le doy unas vueltas como si fuera un sacacorchos, lo uno a la pared y vamos a coserlo». Tac. El doctor acciona el aparato y en la pantalla se ve cómo va cosiendo las paredes estomacales de Ana. Y así continúa «enhebrando» de nuevo la aguja y cogiendo otro trozo de tejido. Una vez dados todos los puntos necesarios, el especialista introduce «otra piececita», tira del hilo y se ve en directo cómo ya queda reducido el tamaño del estómago. «Seguramente, el primer mes pierda unos siete u ocho kilos», vaticina el doctor López-Nava.
Ya han pasado casi 30 minutos y el procedimiento ha terminado. «Todo ha ido maravillosamente», confirma su artífice. No hubo cortes ni habrá cicatrices. Ahora, Ana irá a una habitación sin pasar por la UCI y en máximo tres días estará en su casa.
La misma mañana en la que Ana estaba en el quirófano, tres mujeres que pasaron por lo mismo que ella hace meses acuden a revisión. Andrada Daniela, Fátima Duque y Encarnación Cuesta llegan sonrientes, como si vinieran del futuro para mostrarle a Ana cómo podría estar ella dentro de unos meses. Claro está: siempre y cuando siga las recomendaciones de la nutricionista y la psicóloga al pie de la letra.
Fátima asegura que notó cambios «desde el principio». Para eso, ella hizo algo más que pagar y dejarse anestesiar. «Al final, esto consiste en cambiar hábitos en tu día a día para llevar una vida saludable, incorporar el deporte y llevar una mejor nutrición», constata. Ella se operó en junio de 2025, cuando pesaba 108 kilos. Ahora, 11 meses después, pesa 80 kilos. Tenía dificultades para moverse por dolores en las rodillas y los talones.
Hoy Fátima ya puede moverse con normalidad y sin dolor. Su recuperación fue inmediata y sin efectos secundarios más allá de sentir un poco de gases. «Me hice la endoscopia un lunes y un miércoles ya estaba trabajando», cuenta. Ha pasado de la talla 48 a la 40 o 42. «Me pruebo la ropa y digo: "¡Hostia! ¡Qué bien me queda!" y, claro, eso sube la autoestima... Me siento con más energía, más ágil para estar con mis hijas de dos y nueve años, me agacho sin problemas», ejemplifica alegre.
La OMS describe la obesidad como una enfermedad crónica y con riesgo de recaída en la que influyen diferentes factores. Se trata de un problema mundial que afecta a más de mil millones de personas, según estimaciones de la misma organización. Aunque la OMS reconoce la utilidad de los GLP-1, también advierte que «la lucha contra la obesidad no se libra solo con medicamentos».
Encarnación, de 68 años, es otro ejemplo del éxito de la endoscopia bariátrica. De depender de la oxigenoterapia para desplazarse, llega a la consulta del doctor López-Nava presumiendo de tener más facilidades al andar. Antes de pasar por el quirófano, en octubre de 2025, pesaba 152 kilos y ya ha perdido casi 30. «Probé de todo, Ozempic y Mounjaro. Tres años me estuvieron mareando en la Seguridad Social, "pínchate esto, ahora pásate al otro", y pagándolo, porque no soy diabética y los medicamentos no me entraban en la Seguridad Social», recuerda.
Lamenta, a su vez, que no le ofrecieran una solución desde el Sistema Nacional de Salud (SNS), pues sólo está disponible en la sanidad privada. «No me querían operar porque era mayor de 60 años». Pero consiguió que la pusieran en lista de espera para una cirugía bariátrica. «Después tres años, el anestesista me dice que no soy apta para la cirugía, que me podía morir. Yo les dije que no me importaba, que prefería morirme, pero no hubo forma», lamenta. «Yo llegué aquí llorando y el doctor me dijo que él sí me podía tratar». Y así fue. «No me enteré de nada. Me fui a casa divinamente, sin ningún problema».
De lo único que se arrepiente Encarnación es de no haberse sometido antes al procedimiento. «Fui en silla de ruedas y con la máquina de oxígeno a la boda de mi hijo». Eso fue en septiembre, un mes antes de pasar por quirófano. «Ahora salgo a pasear todos los días. Voy de banco en banco, eso sí, porque todavía me falta bajar otros 30 kilos, pero ahora sí me gusta salir. Antes no me apetecía absolutamente nada». Eso lo logró sin medicamentos.
Los GLP-1 han estado en la mira científica para comprobar su utilidad. En ensayos clínicos publicados en The Lancet se describe como eficaz en la pérdida de peso y, además, se habla de una reducción de un 20% de riesgos cardiovasculares en personas con obesidad. No obstante, estudios difundidos por la revista British Medical Journal advierten de efectos adversos frecuentes, sobre todo gastrointestinales. También se han señalado problemas como pancreatitis o alteraciones del vaciado gástrico, que siguen vigilándose. En definitiva, la evidencia científica muestra estos fármacos como eficaces, pero con efectos secundarios y dudas aún bajo lupa médica. A su vez, es común recuperar el peso perdido tras suspender el tratamiento.
Por eso, en la unidad de endoscopia avanzada hacen hincapié en que, aunque la intervención sea un éxito, lo difícil viene después, cuando se deben seguir las pautas desde las especialidades de psicología y nutrición. «El paciente tiene que entender que hay una parte educacional. Si cree que con coserle en 25 minutos ya adelgaza, no se lo vamos a hacer. Nadie pierde tantos kilos si no está haciendo cosas distintas», insiste el especialista. «Lo que tiene que hacer el paciente es currárselo después».
Andrada es una mujer que se lo ha currado. Su endoscopia bariátrica fue en marzo de 2025. Pesaba 177 kilos y ha perdido 50 kilos. «Los resultados fueron impactantes y maravillosos», dice ella al ver su propia foto de hace un año. «Fue la mejor decisión que he tomado en mi vida», comenta orgullosa. «Mi salud ha mejorado muchísimo. Este invierno he cogido un solo catarro. Antes me tomaba hasta tres calmantes al día por el dolor de cabeza». Previo a dar el paso probó con muchas dietas, como la Dukan. «En tres meses logré adelgazar 15 kilos, pero al cuarto mes estaba en el quirófano por problemas en los riñones». De tomarse una Coca Cola y un Red Bull al día y comer a deshoras comida basura, ahora se siente otra persona. «Aprendí a comer bien y sano. Me cambió la vida».
Si alguna vez estas mujeres tienen que acudir al médico, ya no escucharán «si bajaras de peso...» como parte del diagnóstico.
Open Questions
- What are the long-term success rates of bariatric endoscopy compared to other weight-loss methods?
- What are the specific criteria for patient selection for bariatric endoscopy?
- How does the cost of bariatric endoscopy compare to other weight-loss treatments?
- What are the potential long-term side effects of bariatric endoscopy that are not yet fully understood?







