El primer ministro canadiense denuncia ataques a la identidad francófona mientras Trump amenaza con nuevos aranceles y propone renombrar el lago Ontario.
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Canadá es un país bilingüe con leyes que protegen el francés, especialmente en Quebec. EE. UU. considera estos requisitos lingüísticos como barreras comerciales.
Por obra y gracia de la mala vecindad del presidente Donald Trump, Estados Unidos y Canadá se han declarado la guerra comercial. Para Ottawa, sin embargo, hay algo más que negocio en este conflicto y considera que se trata de un ataque contra el idioma y la cultura francesa, que constituyen una parte fundamental de la identidad nacional canadiense.
Canadá declaró este martes que tiene intención de imponer aranceles de hasta el 50 % a unos 700 productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre, medida que equivale a unos 27.500 millones (unos 23.500 millones de euros) y supone un aumento de la tensión entre los dos países después del fracaso de las negociaciones. En la defensa de su actuación, el primer ministro canadiense, Mark Carney, no aludió solo a las cuestiones de intercambio de bienes para levantarse de la mesa.
Según dijo Carney el lunes por la noche, lo que los negociadores estadounidenses considera como un “factor irritante”, el idioma francés en Canadá, en Quebec “esto son derechos”. Carney recibió amplios elogios de dirigentes políticos por rechazar una propuesta comercial de EE. UU. que muchos consideraban que debilitaba la cultura francófona del país.
Sus afirmaciones se produjeron pocas horas después de que Trump mostrara poco interés en poner fin a la disputa. El mandatario estadounidense publicó en su red social que Canadá llevaba “años estafando a Estados Unidos” y amenazó con imponer una nueva batería de aranceles del 50% a partir de enero sobre automóviles y camiones.
Carney ordenó a sus negociadores que abandonaran las conversaciones la semana pasada. Una primera tanda de aranceles sobre una serie de productos canadienses entraron en vigor el pasado fin de semana y afectan aproximadamente al 5% de las exportaciones de Canadá a EE.UU.
En ese tira y afloja, las leyes relativas al idioma francés han contribuido aún más a avivar las tensiones entre los dos aliados históricos.
Canadá es un país bilingüe y cuenta con normas que protegen sus dos idiomas oficiales: el inglés y el francés. El francés es la primera lengua de aproximadamente una quinta parte de la población, incluido casi el 85% de los habitantes de Quebec, una provincia predominantemente francófona.
Entre estas leyes se establece que las etiquetas de los productos deben aparecer en los dos idiomas y que las plataformas de streaming estadounidenses deben apoyar y promover contenido canadiense, entre los que figuran el indígena y el francocanadiense, para las audiencias al norte de la frontera.
Los requisitos lingüísticos de Canadá han sido vistos durante mucho tiempo por EE.UU. como una barrera comercial, pero para Ottawa constituyen, por lo general, una línea roja. Así lo dejó claro Carney al abandonar las negociaciones de un acuerdo que, subrayó, incorporaba “amenazas contra el idioma y la cultura franceses”.
Después de que el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, calificara el lunes las preocupaciones de Ottawa sobre el francés de “historia divertida y falsa”, el líder canadiense negó que el asunto fuera motivo de risa. “Existe una “enorme brecha entre nuestra perspectiva y la perspectiva de Estados Unidos”, indicó”.
“Para los estadounidenses, el idioma francés, la cultura francófona y la cultura canadiense son factores irritantes”, reiteró Carney en francés en una rueda de prensa en Lévis, Quebec. “Aquí, en Quebec, aquí en Canadá, son derechos”, remarcó.
Trump se refirió el martes a este contencioso: “Nunca interferiría en que los canadienses hablen francés. No se me ha ocurrido hacer algo tan estúpido. Esta mentira fue inventada por un primer ministro débil e ineficaz en un intento de obtener el apoyo político que ha perdido por completo de la población de Quebec”, sostuvo en su red.
Pero añadió un elemento más a las diferencias que mantiene con Canadá al señalar a través de un mensaje en Truth Social que quiere cambiar el nombre de Lake Ontario por el de Lake America. El Ontario es uno de los cinco grandes lagos que comparten los dos estados y que separa el estado de Ontario del de Nueva York en el sur.
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Imposición de aranceles canadienses el 8 de septiembre.
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