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Estados Unidos amenaza con "desmontar ladrillo a ladrillo" el Tribunal Penal Internacional tras el Nobel a Navi Pillay
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Estados Unidos amenaza con "desmontar ladrillo a ladrillo" el Tribunal Penal Internacional tras el Nobel a Navi Pillay

Washington amenaza con desmantelar el organismo mientras la UE reafirma su apoyo a la Corte tras la distinción a la ex jueza sudafricana.

Quick Look

  • El Gobierno de EE.
  • UU. impuso nuevas sanciones al TPI tras el Nobel de la Paz otorgado a Navi Pillay.
  • Washington amenaza con desmantelar la Corte, mientras la UE promete medidas para garantizar su operatividad ante el conflicto diplomático.

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Why It Matters

El TPI fue fundado en 2002 para juzgar crímenes internacionales. EE. UU. no es miembro del organismo y ha mantenido una postura hostil hacia sus investigaciones.

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El Gobierno de Donald Trump ha anunciado nuevas sanciones contra el Tribunal Penal Internacional (TPI) unas cinco horas después de que el comité del Nobel de la Paz le otorgara el premio a una ex jueza de ese organismo, la sudafricana Navi Pillay. Washington lo ha anunciado a través de su secretario de Estado, Marco Rubio, asegurando que Trump "nunca permitirá que el Tribunal Penal Internacional procese a estadounidenses" y amenazado con "desmontar" el organismo internacional "ladrillo a ladrillo" si no "acaba con sus amenazas".

Hasta la fecha, Estados Unidos ha impuesto sanciones a 17 personas relacionadas con el TPI, según un comunicado del Departamento de Estado, un castigo que el viernes decidieron ampliar con el fin de prohibir las transacciones de un tribunal "que actúa al margen de las normas, cortando sus recursos y paralizando su capacidad operativa".

El TPI reaccionó a las sanciones de Washington afirmando que "la historia juzgará este momento". El castigo constituye "un ataque contra el Estado de derecho y contra los propios fundamentos del orden jurídico internacional, al cuestionar el principio fundamental de que nadie está por encima de la ley", de acuerdo a un comunicado. El organismo con sede en La Haya advirtió de que "nadie debería ser castigado por servir a la causa de la justicia" e instó a sus miembros a adoptar "medidas concretas" para garantizar que el tribunal pueda continuar operando, alertando de que "el tribunal no puede mantenerse solo".

Se trata del enésimo ataque de Estados Unidos contra una institución a la que no pertenece, pero que cuenta con 125 socios (España, entre ellos, desde 2002) y el respaldo de la Unión Europea. Desde Bruselas, la UE indicó en un comunicado que están dispuestos "a adoptar todas las medidas necesarias para que la Corte pueda llevar a cabo su labor, tanto en la investigación como en el enjuiciamiento de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad".

Trump, por su parte, no ha reaccionado de forma directa al galardón de Pillay, pero sí ha compartido una publicación de un usuario de su plataforma, Truth Social, que critica con dureza la decisión del comité noruego. "Pillay manifiesta un odio descarado hacia EEUU e Israel. Desde su cargo, ha elogiado a terroristas y ha recompensado a Hamas. Llevó a cabo una 'investigación' fraudulenta en la que afirmaba que Israel había cometido genocidio y exigía que se emprendieran acciones judiciales", indica el usuario sobre un premio que Trump persigue desde hace tiempo y que considera que merece, como ha manifestado en multitud de ocasiones.

Las guerras de Trump

En su contra, un récord bélico de consideración. Desde que volvió a la Casa Blanca prometiendo acabar con guerras, Trump ha dado orden de abrir fuego en tres continentes. Según el informe del Proyecto de Datos sobre Localización y Eventos de Conflictos Armados (ACLED, por sus siglas en inglés), Estados Unidos ha ejecutado en un año 573 ataques aéreos y con drones, con intervenciones en siete países: Yemen, Somalia, Siria, Irán, Irak, Nigeria y Venezuela. El republicano, por su parte, insiste en que nadie ha hecho más por la paz mundial que él, poniendo fin a entre 8 y 10 guerras, según el discurso y la ocasión.

Uno de sus principales aliados, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se ha sumado a las críticas por el galardón a Pillay, la mujer que presidió la comisión de investigación de la ONU que concluyó que Israel cometió un genocidio en Gaza. La oficina de Netanyahu ha descrito a Pillay como "una fanática que construyó su carrera inventando y propagando libelos de sangre contra el único Estado judío".

Era una reacción previsible. Pillay colaboró con el TPI cuando el organismo solicitó órdenes de arresto en 2024 contra Netanyahu y el que entonces era su ministro de Defensa, Yoav Gallant, por crímenes de guerra y lesa humanidad en Gaza. "Ahora los equivocados miembros del Comité del Nobel honran a la mujer que propagó esta demonización de los judíos y esta parodia de la justicia", han señalado.

La sudafricana, de 85 años, doctora en Derecho por la Universidad de Harvard y la primera mujer no blanca en el Tribunal Superior de Sudáfrica, reaccionó con sorpresa al premio y bromeó con la posibilidad de compartirlo con Trump. "Puede que lo haga", dijo con una sonrisa. Es un gesto que ya tuvo María Corina Machado con el presidente estadounidense el año pasado, cuando le entregó en la Casa Blanca la medalla dorada que le habían otorgado en Oslo en diciembre de 2025. Trump la aceptó sin titubeos, asegurando que era un premio que "merecía" más que nadie.

Fundado en 2002 para juzgar genocidios, crímenes de guerra y de lesa humanidad, el TPI ha escrito su historia a trompicones. Su primera condena no llegó hasta 2012, contra el congoleño Thomas Lubanga, por reclutar niños soldado. Antes, en 2009, se había atrevido por primera vez con un jefe de Estado en ejercicio, el sudanés Omar al Bashir, reclamado por las atrocidades de Darfur y nunca entregado.

Tampoco prosperaron las causas contra el keniano Uhuru Kenyatta ni contra el marfileño Laurent Gbagbo, absuelto en 2019, reveses que alimentaron el reproche de que el tribunal solo miraba a África. Esa crítica se diluyó en marzo de 2023, con la orden de arresto contra Vladímir Putin por la deportación de niños ucranianos, y saltó por los aires en noviembre de 2024, cuando los jueces emitieron órdenes de arresto a Netanyahu y Gallant. Cuatro meses después, el filipino Rodrigo Duterte aterrizaba detenido en La Haya por su guerra contra las drogas, el primer ex jefe de Estado asiático en manos de la corte.

What to Watch

AI outlook — possibilities, not facts

  • La UE implementará medidas de protección para el TPI.

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Open Questions

  • ¿Qué medidas concretas tomará la UE para proteger al TPI?
  • ¿Cómo afectarán las sanciones a la operatividad diaria del tribunal?

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This article was originally published by El Mundo.

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