Insultos para Pedro Sánchez en la Fiesta Nacional que ha apurado la llegada para camuflarse entre los vítores a los Reyes
La Familia Real preside los actos en Madrid mientras se evidencian ausencias en el Gobierno y protestas contra el presidente
Quick Look
- El presidente Pedro Sánchez fue recibido con abucheos en el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid.
- La Familia Real presidió el acto, marcado por la ausencia de varios ministros y presidentes autonómicos, y un despliegue militar que incluyó a los Regulares.
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Why It Matters
El desfile de la Fiesta Nacional conmemora el 12 de octubre con una parada militar y la presencia de las autoridades del Estado.
Pedro Sánchez ha llevado hasta el límite la estrategia de apurar los tiempos para esquivar la contestación social en el acto central de la Fiesta Nacional. El presidente del Gobierno ha esperado en el interior de su vehículo oficial en las inmediaciones de la plaza de Cánovas del Castillo hasta pocos minutos antes de la llegada de la comitiva de la Familia Real.
La maniobra, diseñada para disolver los abucheos entre los aplausos y vítores dedicados a Don Felipe, Doña Letizia, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, no ha impedido que una sonora pitada volviera a resonar con fuerza al descender el jefe del Ejecutivo, con gritos de: ¡Pedro Sánchez hijo de puta! o ¡Ceuta no se vende!, evidenciando un desgaste en el Paseo del Prado que le persigue de forma ininterrumpida desde hace seis años.
Los Reyes han sido recibidos con acaloradas muestras de afecto por los miles de ciudadanos congregados a lo largo del recorrido. El jefe del Estado, en su condición de capitán general de las Fuerzas Armadas, viste el uniforme de gala del Ejército del Aire, siguiendo su habitual rotación anual. A su lado, la Princesa de Asturias viste el uniforme del Ejército de Tierra tras haber completado sus tres años de formación, en una jornada donde el público ha presenciado con anécdota cómo se le caía la insignia del Toisón durante los saludos.
Doña Letizia ha estrenado un vestido rosa, elevando la solemnidad de la cita al lucir por primera vez en su solapa un broche perteneciente al lote de joyas de pasar de la Reina Victoria Eugenia. Por su parte, la Infanta Sofía se ha saltado el estricto protocolo de vestimenta de los actos, que exige vestido corto para las mujeres, al decantarse por un traje de chaqueta y pantalón rojo, un gesto generacional que ya ensayó en su día la propia Doña Letizia cuando era Princesa de Asturias.
A lo largo de toda la parada aérea, la Familia Real se ha mostrado especialmente cómplice, compartiendo constantes miradas, gestos de cercanía y confidencias en la tribuna mientras comentaban los detalles de las pasadas sobre el cielo de Madrid. La estampa protocolaria ha servido de contraste frente al clima de fuerte polarización partidista que rodea a la Moncloa, donde los gestos de rechazo popular han vuelto a adueñarse de los prolegómenos de la parada militar.
El tablero político de la jornada deja al descubierto fisuras notables tanto en la representación territorial como en el propio Consejo de Ministros. A las bajas ya confirmadas de los presidentes autonómicos de Navarra y Andalucía se ha sumado la ausencia de un grupo de miembros del Gabinete, con asientos vacíos como los de Óscar Puente, Sira Rego o Pablo Bustinduy. Este vacío en la tribuna de autoridades refleja la calculada distancia ideológica con la que determinados socios del Ejecutivo continúan afrontando la festividad nacional. Quienes sí han estado son las figuras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, junto a otros dirigentes regionales y líderes de partido como Alberto Núñez Feijóo.
EL PROPIO DESFILE
El momento más esperado por el público ha arrancado con la llegada de la bandera nacional a la plaza de Cánovas del Castillo. El cabo primero Lago, miembro de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire (PAPEA) y guiado en el aire por el sargento primero Matanza, ha descendido desde los cielos de Madrid con la enseña de 24 metros cuadrados y 15 kilos de peso. Su perfecto aterrizaje frente a la tribuna ha desencadenado una ovación cerrada en el paseo del Prado.
Tras el solemne izado de la bandera y el emotivo homenaje a los que dieron su vida por España, la formación Mirlo tenía que haber sobrevolado por encima del centro de las celebraciones, pero a pesar de vérseles al fondo, esperaron al final del desfile aéreo para hacer su triunfal entrada.
Ha sido el gran preludio de un despliegue aéreo que ha encendido el entusiasmo de los asistentes, en especial de los más pequeños, que miraban al cielo con fascinación. Minutos antes de las doce del mediodía, el instante más aclamado por niños y familias ha tenido como protagonistas a cuatro cazas Eurofighter del Ala 14 , que han dibujado la enseña patria en el cielo madrileño minutos antes de dar las 12.
El despliegue aéreo se ha completado con el paso coordinado de 34 aviones de caza, 16 de transporte y 32 helicópteros. La aclamación popular se ha acentuado al contemplar el vuelo de tres hidroaviones Bombardier del 43 Grupo. La multitud ha roto en un aplauso unánime a su paso, en un reconocimiento directo de la ciudadanía a las tripulaciones que se dejaron la piel combatiendo los devastadores incendios forestales que asolaron España durante los meses de verano.
Sobre el asfalto, el diseño de la marcha militar desplaza su eje simbólico hacia el norte de África. La ausencia de los efectivos destinados en Ceuta, desplegados en la zona tras la grave crisis fronteriza de finales de julio, ha dejado la representación de las ciudades autónomas en manos de la escuadra de Regulares de Melilla. La multitud les ha brindado una calurosa bienvenida llena de aplausos especiales a su paso, reconociendo el esfuerzo de las unidades norteafricanas.
Los Regulares han cerrado el bloque a pie con su característico paso de 90 zancadas por minuto, en un contrapunto evidente con los 160 pasos por minuto del tercio Don Juan de Austria de la Legión y su mascota, la cabra Babieca.
Open Questions
- ¿Qué impacto tendrá la ausencia de ministros en la cohesión del Gobierno?







