Islandia celebra un reñido referéndum sobre retomar negociaciones de adhesión a la UE
Quick Look
- Islandia celebra un referéndum para decidir si retomar negociaciones de adhesión a la Unión Europea, con resultados muy ajustados según encuestas de Gallup y Maskina.
- Los defensores del sí argumentan beneficios económicos y estabilidad, mientras que los del no temen pérdida de soberanía y control de recursos naturales, especialmente en la pesca.
- El país lleva 30 años en el Espacio Económico Europeo y forma parte de Schengen desde 2001.
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Why It Matters
Islandia solicitó ingresar a la UE en 2009 tras la crisis financiera, pero las negociaciones fueron congeladas en 2013 por un gobierno conservador y finalizadas en 2015. El país lleva 30 años como miembro del Espacio Económico Europeo y forma parte de Schengen desde 2001, participando en el mercado único y disfrutando de libre movimiento, aunque sin representación en las instituciones europeas.
Los cisnes, patos y gansos del lago Tjörnin, el idílico estanque urbano de Reikiavik, nadan apaciblemente bajo el fresco sol de agosto, ajenos a la división con que la sociedad islandesa afronta el referéndum de hoy sobre si retomar o no negociaciones con Bruselas para la adhesión a la Unión Europea (UE). El resultado de las urnas se anuncia muy reñido.
Una encuesta de la consultora Gallup emitida el jueves por la radiotelevisión pública RÚV indicó que el 51,6% de los encuestados se opone a la reapertura de conversaciones, mientras que el 48,4% la respalda. El día anterior, miércoles, un sondeo del instituto Maskina publicado por el diario Visir detectaba que el 51,3% está a favor de sentarse de nuevo a negociar con la UE, frente al 48,7% que está en contra. La diferencia es mínima. El desenlace, muy incierto.
“Este referéndum busca obtener una respuesta definitiva a una pregunta que ha permanecido sin respuesta durante décadas; hemos sido miembros del Espacio Económico Europeo (EEE) durante 30 años, y todo ha ido bien, pero nuestra moneda es muy inestable”, arguye Dagbjört Hákonardóttir, diputada de Alianza Socialdemócrata, el principal partido del Gobierno de coalición tripartita que impulsa la consulta.
Además de participar desde 1994 en el mercado único a través del EEE, como Noruega y Liechtenstein, desde el 2001 Islandia está en el área Schengen. El país es miembro entusiasta del programa de intercambio universitario Erasmus.
“Los defensores del sí intentamos abordar la consulta desde una perspectiva abierta; nuestro objetivo es ‘sí, negociemos’, y si luego llegamos a un buen acuerdo con la UE, tal vez digamos que sí o que no. Como parte del Espacio Económico Europeo, en Islandia recibimos todo tipo de normas de la UE sobre las que no tenemos voz ni voto; no tenemos presencia política en Bruselas”, argumenta Hákonardóttir en una entrevista en el Althingi, el Parlamento unicameral de 63 escaños, a poca distancia de donde se solazan las aves en el lago Tjörnin. Los socialdemócratas de la primera ministra Kristrún Frostadóttir y sus socios liberales confían en que este enfoque gradual seduzca a indecisos y cautelosos.
Los partidarios de votar sí esgrimen sobre todo argumentos de economía y estabilidad. Aducen que se reduciría la inflación rampante, y bajarían los precios de alimentos, vivienda y transporte, actualmente por las nubes. Quienes se oponen temen una pérdida de soberanía y de control de recursos naturales. La pesca reviste tal importancia en la economía y la conciencia nacionales que los promotores del referéndum asumen que la UE debería otorgar algún tipo de excepción a los caladeros islandeses, o jamás habrá adhesión.
Una victoria del sí en el referéndum llevaría a retomar las negociaciones con Bruselas, aparcadas desde el 2015. Islandia había pedido el ingreso en la UE en el 2009 debido al azote de la crisis financiera, pero en el 2013, el entonces nuevo Gobierno conservador congeló las conversaciones, que acabaron dos años después.
En caso de que unas nuevas negociaciones resultaran fructíferas, Islandia celebraría un segundo referéndum para decidir ya adhesión sí o no, tras lo cual los 27 Estados miembros deberían aceptar su ingreso. Si esta isla del Atlántico Norte de 103.000 kilómetros cuadrados –tamaño similar a Cuba–, poblada por apenas 400.000 habitantes, se convirtiera en el 28.º país de la Unión Europea, tendría seis diputados en el Europarlamento.
“Es realmente preocupante la grave pérdida de memoria que se está registrando en Islandia; todos los expertos en Unión Europea y los políticos pro UE ahora no tienen ni idea de qué es la UE, así que quieren que solicitemos negociaciones para ver qué significa ser parte de la UE”, dice con ironía Gudlaugur Thór Thórdarson, diputado del Partido de la Independencia, uno de los paladines del no. Thórdarson, que en distintos momentos desde el 2007 fue ministro de Sanidad, de Exteriores, y de Medio Ambiente, Energía y Clima, atiza a Bruselas mientras conversamos en el vestíbulo del Althingi.
“La UE jamás querrá cambiar el marco regulatorio, utiliza el marco regulatorio como base de su poder; somos una nación independiente y soberana desde hace poco tiempo, y en 80 años pasamos de ser una de las naciones más pobres a un éxito extraordinario en economía y nivel de vida; no lo habríamos logrado si hubiéramos estado en la UE”, sostiene Thórdarson.
Tras siglos de colonización noruega o danesa, Islandia logró el autogobierno en 1904, y se independizó plenamente de Dinamarca en 1944. Debido a ese pasado, de dominación extranjera para muchos islandeses el debate sobre la UE es emocional y gravita en torno a la soberanía. En esta sociedad insular, los islandeses más jóvenes tienden a mostrarse más receptivos al ingreso en la UE que las generaciones de mayor edad, y los votantes urbanos de Reikiavik son más europeístas que los de comunidades pesqueras rurales.
“¿Debería Islandia reanudar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea?” es la formulación de la pregunta que se somete a referéndum. Al centrarse en si reabrir o no negociaciones, en vez de preguntar directamente por la adhesión, intenta tender puentes ante la división, ofreciendo a los escépticos la garantía de que un voto afirmativo no constituirá la última palabra.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Si gana el sí, se retomarán las negociaciones de adhesión con Bruselas en los próximos meses.
Likely · Within months
Si se reabren las negociaciones y llegan a un acuerdo, se celebrará un segundo referéndum para decidir la adhesión final.
Likely · Within months
Open Questions
- ¿Cuál será el porcentaje final de votos en el referéndum?
- ¿Qué condiciones exigiría Islandia para una posible adhesión futura, especialmente en materia de pesca?
- ¿Cómo afectaría un posible ingreso islandés a la dinámica de la UE en temas pesqueros y medioambientales?



