Jóvenes compiten en una 'batalla para farmear aura' en la plaza de Nuevos Ministerios de Madrid
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Un grupo de adolescentes y jóvenes de entre 14 y 20 años participó en una 'batalla para farmear aura' en la plaza de Nuevos Ministerios de Madrid, un evento inspirado en tendencias de TikTok donde se compite proyectando carisma y actitud mediante bailes basados en memes y ridículo, culminando en una espontánea concentración frente a la Torre Picasso.
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Why It Matters
El evento surgió de una convocatoria en redes sociales para una 'batalla para farmear aura', una tendencia juvenil basada en proyectar carisma y actitud mediante bailes inspirados en memes y ridículo, popular entre la Generación Alfa en plataformas como TikTok.
Eran las siete de la tarde de un viernes en la plaza de Nuevos Ministerios cuando un plátano gigante irrumpió en la explanada para medirse en duelo contra un joven disfrazado de Kanye West. Para entender la escena no hace falta un grado en sociología, pero sí haber invertido demasiado tiempo en TikTok y dominar la jerga de la Generación Alfa.
La explicación al despliegue estaba en una convocatoria creada en redes sociales: una "batalla para farmear aura". Para los no iniciados en la cultura juvenil urbana, una competición de este tipo es esencialmente un torneo de baile donde la técnica se basa en los memes, el ridículo y el rendimiento escénico. El objetivo no es bailar bien, sino proyectar "aura": una mezcla abstracta de carisma, presencia, actitud e inmunidad a la vergüenza ajena.
Los requisitos para participar en la cita eran pocos, pero específicos: ser una persona real, residir en Madrid, tener entre 14 y 20 años y no intentar sabotear el evento. "Es muy entretenido reírse de la gente", declaraba Manuel, de 20 años, quien observaba el espectáculo junto a una amiga tras verse sorprendidos por la multitud mientras paseaban por la zona. El chico no había terminado de explicar su presencia allí cuando la masa rompió en una estampida repentina. Nadie comprendía muy bien el motivo de la huida, pero la inercia colectiva hizo el resto.
La marea de adolescentes vestidos casi todos de negro terminó concentrándose a escasos metros, justo a los pies de la Torre Picasso. De repente, el corazón financiero de Madrid, símbolo de las jornadas de doce horas, se acababa de convertir temporalmente en el anfiteatro de decenas de jóvenes entregados a la causa de acumular reputación digital.
Allí dio comienzo la competición real, con sus correspondientes ganadores y perdedores. En un particular sistema de puntuación, dejarse esposar en directo, hacer la lombriz en el suelo o lucir calcetines divertidos sumaba puntos.
Entre el público asistente destacaban también aquellos que habían acudido como meros espectadores: "Nos perdimos la reunión de los therians, pero esto no nos lo íbamos a perder", comentaba entre la multitud un joven satisfecho por haber encontrado, al menos, su dosis de entretenimiento presencial del viernes por la tarde.
Con el aura se nace
Brandon, de 18 años y vestido con un gorro de champiñón, explicaba que había perdido su batalla: "He participado y he perdido, pero es que con el aura se nace. No he practicado y me han ganado; pero si practico, aquí no me gana nadie. Soy el número uno, y si me han eliminado es porque me he dejado. Yo quiero ser ingeniero... Además, los mayores no tienen aura".
La lógica de la tarde distaba de ser comprendida por todos los adultos presentes. Un padre, resignado a escoltar a su hija de 16 años, observaba el panorama sin entender nada. A su lado, un joven cuestionaba el criterio de la audiencia adulta: "¿De verdad la gente piensa que hacemos esto en serio y no de forma irónica? Esto es básicamente la batalla por ver quién es el más desempleado".
La contradicción también marcaba la jornada de competidores como Javier, de 20 años, quien admitía la realidad del asunto: "Da un poco de lache y cringe, pero voy a participar por hacer el tonto". Para mitigar el impacto en su reputación fuera de la pantalla, participó con la cara tapada, tras haberse pasado la madrugada entera ensayando movimientos en su habitación. En mitad del surrealismo destacó Nagente, un chico vestido de traje que portaba un maletín. Él afirmaba vestir así a diario y que un amigo le había dado la clave para alzarse con la victoria: bastaba con abrir el maletín y sacar una hoja impresa con la web de InfoJobs.
Como era previsible, decenas de creadores de contenido buscaban monetizar el espectáculo. Entre ellos figuraban Javier Calvo, de 21 años y con 70.000 seguidores en Twitch, o Aimar, que trabaja profesionalmente imitando a Michael Jackson. Ambos probaron suerte en la competición y ambos cayeron eliminados, aunque ninguno parecía triste: al fin y al cabo, reconocían que la tendencia les parecía extravagante y que solo habían acudido a ganar unos cuantos clips para sus canales.
Open Questions
- ¿Cuál fue el número exacto de participantes?
- ¿Hubo algún incidente durante la estampida repentina?
- ¿Se planean ediciones futuras de este tipo de eventos?




