
Pyongyang prueba proyectiles tácticos capaces de arrasar grandes superficies mientras Washington abre la puerta a un nuevo diálogo si se abordan temas de seguridad aliada.
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Corea del Norte amplía su arsenal militar mediante ensayos de misiles balísticos y municiones, mientras se evalúa un posible diálogo diplomático con EE.UU.
Las fotografías difundidas por la propaganda norcoreana muestran varios misiles elevándose sobre el horizonte antes de descargar una lluvia de explosivos sobre una pequeña isla. En cuestión de segundos, decenas de detonaciones cubren una extensa superficie. Es la última demostración de fuerza del régimen de Kim Jong-un, que continúa ampliando su arsenal a las puertas de una nueva gira asiática de Donald Trump. Esta vez, Pyongyang ha ensayado ojivas de bombas de racimo capaces de multiplicar la capacidad destructiva de sus misiles balísticos de corto alcance.
Corea del Norte anunció este domingo que había probado el día anterior las nuevas capacidades de sus proyectiles tácticos de la familia Hwasong-11. Según la agencia estatal KCNA, los ensayos demostraron que una ojiva de racimo denominada Standard Tipo 2puede arrasar una superficie de entre 12 y 13 hectáreas, equivalente a unos 18 campos de fútbol.
El organismo responsable del programa de misiles aseguró que está desarrollando cuatro categorías diferentes de estas municiones, adaptadas a distintos objetivos militares, y que pretende ponerlas a disposición de sus unidades antes de que termine el año.
Pyongyang presentó el ensayo como parte de sus actividades científicas habituales, pero su importancia va más allá de una exhibición propagandística. Las bombas de racimo liberan numerosas submuniciones sobre una superficie extensa, lo que permite atacar simultáneamente concentraciones de tropas, vehículos, aeródromos o instalaciones militares. También son especialmente peligrosas para la población civil, porque parte de sus explosivos pueden quedar sin detonar durante años.
Esta no ha sido la primera vez que Pyongyang experimenta con estas municiones. El pasado abril, el propio Kim, acompañado de su hija, supervisó ensayos de bombas de racimo instaladas en misiles balísticos de corto alcance. La principal novedad de este finde es el anuncio de incorporar diferentes variantes a las unidades operativas y perfeccionar su capacidad para atacar grandes superficies.
La prueba culmina varias semanas de intensa actividad militar en la Península de Corea. El jueves, el régimen disparó alrededor de una decena de misiles balísticos de corto alcance desde las proximidades de Wonsan, en su costa oriental. Los proyectiles recorrieron unos 250 kilómetros antes de caer al mar de Japón.
El lanzamiento coincidió con la visita a Corea del Sur del canciller alemán, Friedrich Merz. Dos semanas antes, Pyongyang había lanzado varios misiles desde las inmediaciones de su capital, uno de los cuales superó los 900 kilómetros de recorrido. Aquella demostración llegó después de que Seúl ensayara con éxito su propio misil hipersónico.
La carrera armamentística norcoreana no se limita a los proyectiles balísticos. La semana pasada, Kim exigió alcanzar la "superioridad absoluta" en tecnología de drones durante una exhibición de estas aeronaves no tripuladas que incorporaban, según los medios oficiales, sistemas de IA. En octubre, Pyongyang también anunció pruebas de torpedos guiados mediante IA y de misiles de crucero lanzados desde submarinos.
Todos estos ensayos coinciden con las tensiones crecientes en la frontera militarizada entre las dos Coreas. Los militares del Norte continúan levantando vallas y reforzando posiciones fronterizas. Y en este escenario aparece de nuevo la figura de Donald Trump y los rumores sobre un posible encuentro con Kim.
¿Habrá cumbre con Trump?
El presidente estadounidense viajará a Asia este noviembre, primero a Manila, donde se prepara una reunión de líderes del bloque Quad (Estados Unidos, Japón, India y Australia), y después a Shenzhen, donde China acogerá la cumbre de la APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) los días 18 y 19.
Según publicó en agosto The Wall Street Journal, Trump había pedido a sus asesores que exploraran la posibilidad de organizar una nueva reunión con el líder norcoreano aprovechando su viaje a China. El republicano alimentó personalmente los rumores al asegurar que esperaba volver a encontrarse con Kim antes de terminar el año. En octubre admitió que ambos podrían verse durante su gira, aunque una semana después reconoció que ni siquiera sabía si alguien había solicitado formalmente una reunión.
La última aclaración llegó este sábado de boca del secretario de Estado, Marco Rubio. "El presidente estadounidense Donald Trump sigue abierto a dialogar con el líder norcoreano Kim Jong-un si Pyongyang está dispuesto a abordar temas que preocupan a Washington y sus aliados", explicó.
Las declaraciones de Rubio se produjeron tras conversaciones trilaterales que mantuvo con sus homólogos surcoreano y japonés en Atlanta el viernes. Los tres altos diplomáticos reafirmaron su compromiso con la desnuclearización completa de Corea del Norte. "Creo que la perspectiva del presidente es que, si Corea del Norte y Kim Jong-un están dispuestos a hablar con EEUU sobre asuntos que nos preocupan a nosotros y a nuestros aliados, como Corea del Sur, él estaría abierto a hacerlo", sentenció Rubio.
No hay ninguna noticia desde Corea del Norte de que Kim esté dispuesto a desplazarse a China para reunirse con Trump, o de que esté abierta la posibilidad de un encuentro en la frontera entre las dos Coreas, como ocurrió la última vez que ambos mandatarios se vieron las caras, en junio de 2019.
Aquel día, Trump cruzó simbólicamente la línea de demarcación militar y se convirtió en el primer presidente estadounidense en ejercicio que pisaba territorio norcoreano. La histórica fotografía del apretón de manos entre ambos líderes, que ya se habían reunido en Singapur en 2018 y en Hanói unos meses antes, dio la vuelta al mundo. Pero el gesto no consiguió desbloquear las negociaciones sobre el desarme nuclear de Pyongyang, que permanecen estancadas desde entonces.
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