La familia Botski: cinco generaciones de esquí náutico en España
Quick Look
- La familia Botski, originaria de Bélgica y afincada en España, ha mantenido una tradición de esquí náutico durante cinco generaciones, desde Frieda Seghers hasta sus bisnietos Hugo y Mafalda.
- Fundaron el centro deportivo Botaski en Seseña (Toledo) hace 30 años, donde han organizado campeonatos internacionales y promovido el deporte, especialmente entre mujeres, superando desafíos como inundaciones y buscando expandir su legado con bungalows y un documental.
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Why It Matters
La familia Botski inició su tradición de esquí náutico hace 50 años cuando Frieda Seghers, belga, aprendió el deporte en el pantano de Entrepeñas tomando notas de un libro en francés. Su pasión se transmitió a través de cuatro generaciones, llevando a la creación del centro deportivo Botaski en Seseña (Toledo) hace 30 años por Cristina Medem y Ricardo Botas, quienes dejaron sus trabajos de oficina para construir dos lagos artificiales destinados a la práctica del esquí náutico.
Hay historias, como la Frieda Seghers y la tropa que le sigue, que son únicas por irrepetibles. Hace 50 años, esta mujer belga, amante como pocas del deporte, aprendió y enseñó a sus hijos a deslizarse sobre el agua, en el pantano de Entrepeñas, tomando notas de un libro en francés. Un gesto inocente que desató una pasión que hoy se extiende hasta la cuarta generación. Sus sucesoras, las madrileñas Cristina Medem (su hija), y Nadine y Sandra Botas (sus nietas) son una leyenda del esquí náutico español, con un buen puñado de récords y pódiums en campeonatos de Europa y del mundo a sus espaldas. Y sus bisnietos, Hugo y Mafalda (8 y 3 años) ya apuntan maneras. Una familia atípica, completada con Ricardo Botas (yerno, marido, padre y abuelo), que regenta un centro deportivo a escasos metros de la frontera con Madrid y que se ha convertido en una referencia a nivel mundial, en especial para las mujeres deportistas.
Hace ya tres décadas que Ricardo Botas y Cristina Medem tuvieron la «loca» idea, dicen, de dejar la vida de oficina para crear una escuela de esquí náutico en Seseña (Toledo), en las cercanías del río Jarama. 10 años después lograron dar forma a dos grandes lagos artificiales -con agua subterránea y orillas que absorben las olas- donde practicar esta disciplina. «El objetivo era hacer uno de los mejores sitios del mundo para esquiar y tener a toda la familia junta. Y lo hemos conseguido», asegura él, orgulloso, desde el pantalán, poco después de pilotar el barco donde para GRAN MADRID se han unido, por primera vez, las cuatro generaciones para disfrutar de este deporte al mismo tiempo (o verlo in situ, en el caso de la bisa Frieda, que a sus 91 ya le cuesta subirse a los esquís).
«Llevamos realizados 60 campeonatos internacionales, cinco de ellos del mundo, y 16 campeonatos de Europa. Y cada vez que hacemos uno, tenemos lista de espera. Aquí hicimos en 2024, el campeonato sénior del mundo más grande de la historia, con 300 esquiadores en eslalon, 250 en figuras y 170 en salto. Y tuvimos ocho inscritos de más de 80 años, lo que te demuestra que este deporte no tiene edad», detalla Botas, principal impulsor del centro deportivo Botaski. «Aunque si no es por Cristina, no estaríamos aquí», recalca.
Ella, que fue campeona del mundo sénior con el mérito añadido de superar antes una lesión gravísima, está hoy retirada de la competición, aunque no pierde ocasión de calzarse los esquís. «Estoy tocada por todos lados pero puedo seguir esquiando, que es lo que me da la vida. Es como mi medicina, lo que me quita de ir al psicólogo», asegura.
El deporte lo lleva en las venas. «Empecé muy joven por mi madre. Comenzamos a patinar en hielo cuando aquí no existía. Subíamos a la sierra buscando lagos congelados y los seis hermanos seguíamos a mi madre. Todos hemos esquiado en nieve desde pequeños, jugado al tenis, a las motos, al windsurf... hasta que un día invitaron a mi padre a Entrepeñas, se enamoró del sitio, compramos un terreno y un barco. Y mi madre dijo: 'Todos al agua'. Aprendí a esquiar cuando tenía 14 o 15 años. Es el deporte en el que más tarde empecé, pero me enganchó de una manera increíble. Íbamos a ensayo y error, haciendo apuntes», recuerda Medem.
«A mí el deporte me encantaba, todo, cualquier cosa. Y a mis hijos también. Mi marido era quien conducía el barco, porque a él no le gustaba tanto. Fuimos aprendiendo», señala Frieda, «una abuela yeyé», como la definen cariñosamente sus nietas, que hasta hace pocos años patinaba sobre hielo, lo que le «rechiflaba».
ABRIENDO CAMINO
Aquellos inicios en el esquí marcaron el futuro de Medem. «Me costó tanto aprender que toda mi obsesión era poder enseñar y ayudar a los que vinieran detrás», añade, sobre el porqué de Botaski, junto a su marido, a quien conoció practicando este deporte. Retirado también tras un accidente laboral, es entrenador y uno de los pilotos de barco de este deporte más reconocidos en el mundo, un trabajo que le lleva continuamente de viaje de campeonato en campeonato por todo el globo.
Ambos han inculcado a sus hijas un deporte que les apasiona y las dos les han tomado el relevo. «Es algo que no se puede forzar. Ellas han querido», apunta Medem.
A Nadine la metieron en el agua con 3 años y Sandra pidió permiso a los 2. Junto a su madre se han ido pasando de mano en mano los títulos más cotizados. Aunque entre ellas, aseguran, no hay ningún pique, sino mucho orgullo.
«Empecé a competir con mi madre y una vez fuimos juntas al Europeo absoluto, en Francia. Salí primero, hice el récord de España, y a los 10 minutos salió ella y me lo quitó, así que en menos de 15 minutos pasé de tener un récord a no tenerlo», dice Nadine riendo. «La gente busca rivalidad, pero yo siento cero con mi hermana o mi madre. Mientras quede en familia, por mí feliz. Y creo que va para largo», señala la esquiadora, que vivió sus años de gloria -fue campeona de Europa júnior y en sub-21-, antes de que Sandra le arrebatara algún que otro título, y ahora disfruta compitiendo con su marido y su hijo Hugo, una joven promesa que ya se ha posicionado en el pódium mundial de su categoría.
«Lo que tenemos es un pique muy sano. Es un gusto poder entrenar juntas y tener a alguien que te aprieta para seguir mejorando», asegura Sandra, que hace un par de semanas, y tras dos años sin competir por una complicada lesión, ha ganado el campeonato de Europa absoluto, la primera española que lo consigue.
Un deporte desconocido
El empeño de esta familia madrileña es que este deporte se extienda en nuestro país. «Sigue siendo un desconocido. Y es un deporte bestial y muy mental. No es sólo una cuestión de que sea caro, es que la gente cree que es un juego que hacer en verano cuando llegas a la playa. Y es mucho más serio», señala Botas explicando algunas de las claves y complejidades de esta disciplina, donde los esquiadores pueden alcanzar los 120 km/h o pueden llegar a realizar 10 mortales seguidos en apenas 100 metros mientras la lancha les pone a prueba acortándoles la cuerda.
Su centro deportivo, donde Botas y sus hijas hacen de entrenadores y pilotos, da clases a niños de apenas 2-3 años y mayores sin límite de edad, además de acoger entrenamientos de deportistas de elite. Aunque sin buscarlo inevitablemente se han convertido en una referencia para el género femenino.
«Somos de las pocas escuelas del mundo donde hay mujeres todos los días y casi siempre son mayoría», destaca Medem. «Hay un tirón brutal de mujeres que quieren venir aquí a aprender con nosotras», añade la esquiadora, que ha montado con sus hijas semanas de retiro -tres al año- para ellas, donde dan clases, salen a cenar, hacen yoga... con gente venida de todo el mundo.
«A las mujeres les gusta mucho que otra mujer les entrene; tenemos otra manera de enseñar», resalta Nadine. «Es la diferencia que tenemos con otros centros. Que vengas y veas sólo a mujeres es muy raro en el esquí», señala la hija mayor, quien se siente privilegiada por formar parte de Botaski y poder conciliar sus entrenamientos y su vida familiar con su trabajo allí.
«El encanto de esto es que somos todos una familia y trabajamos en piña. Hemos tenido un montón de problemas, como la inundación del año pasado, pero ver a mi niña de 2 años sacando agua, y a mi hijo, es un aprendizaje impresionante para ellos. Aunque nos caemos 1.000 veces, nos levantamos y cuanto más unidos, pues más fácil es», asegura. «Estoy metida en un deporte que, te vaya bien o te vaya mal, te enseña unos valores que te sirven para la vida, que hay que seguir luchando, que hay que intentarlo muchas veces, que unas sale y otras no, pero que nos levantamos. Eso es lo que mi hijo, que ha empezado a competir este año, está aprendiendo», añade. Y la siguiente será Mafalda, que aún no sabe nadar pero ya esquía.
Sorteando las dificultades de dirigir un centro deportivo al aire libre y en medio de la naturaleza, incendios incluidos, siguen remando para hacer crecer este deporte, que retransmiten gracias a un complejo sistema de cámaras que hace de VAR, y también Botaski, donde en junio se estrenó un nuevo circuito internacional que batió dos récords.
«Vienen muchos equipos de fuera a pasar semanas aquí entrenando. Por eso nuestro proyecto no está acabado, incluye hacer bungalows para que la gente se pueda quedar aquí», explica Botas, quien también baraja con la familia rodar una película documental sobre su historia. Al director ya lo tienen, Julio Medem, con quien mantienen una estrecha relación. Su mujer y él son primos hermanos. «De niños vivíamos en la misma casa. Y ha venido por aquí a esquiar. La idea no ha partido de nosotros, pero sería cuestión de llamarle para que lo hiciera», añade ella.
Otra historia igual es imposible que encuentre el cineasta.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Botaski construirá bungalows para alojar a visitantes que vengan a entrenar durante semanas
Likely · Within months
Se producirá un documental sobre la historia de la familia Botski dirigido por Julio Medem
Possible · Within months
Open Questions
- ¿Cuál es el plan exacto para la construcción de los bungalows en Botaski?
- ¿Cuándo se espera que se estrene el documental sobre la familia Botski?
- ¿Qué medidas específicas se están tomando para prevenir futuras inundaciones en el centro deportivo?
- ¿Cómo planea Botaski expandir su influencia internacional más allá de los entrenamientos de equipos extranjeros?





