La nueva faceta de José Mourinho: entre la serenidad y la vigilancia constante
El técnico portugués muestra un tono conciliador en su regreso, aunque mantiene advertencias veladas sobre la disciplina interna y la gestión del vestuario.
Quick Look
José Mourinho ha adoptado un perfil más sereno y conciliador en su regreso a LaLiga, aunque mantiene una vigilancia estricta sobre el vestuario, las filtraciones y la gestión táctica de figuras como Vinicius, Bellingham y Mbappé.
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Why It Matters
Mourinho ha regresado a LaLiga con un discurso más calmado, distanciándose de sus polémicas pasadas. El técnico busca equilibrar la gestión de una plantilla con grandes estrellas y un historial de tensiones internas.
Todos insisten en que José Mourinho está más tranquilo. Él asegura que es menos emocional; desde el Madrid apuntan que es un perfil “sin espinas”; y la gente que lo tiene cerca lo ve “más maduro y equilibrado”. El técnico ha agradecido dos veces a LaLiga (enemigo confeso del club) que aplazara la primera jornada para que los mundialistas sumaran entrenamientos. Ha declarado que confía en la honestidad de los árbitros españoles de hoy y que no intuye la sombra de Negreira en ellos. Este jueves, en la previa de la visita al Betis (21.00, Movistar; aún sin Dani Ceballos en los locales), reconoció que no volvería a despreciar al actual entrenador verdiblanco, Manuel Pellegrini, como sí hizo en su primera etapa, cuando señaló que él no iría al Málaga (ese fue el siguiente destino del chileno tras la Castellana).
Efectivamente, el luso se despliega en público en estas primeras semanas con un tono relajado y, por momentos, hasta conciliador. Detrás de este BambiMou, eso sí, también han ido asomando mensajes al vestuario, la prensa e incluso al club que enlazan con el viejo Mou. El primero señaló a la entidad: “Mucha gente falló el año pasado, no solo jugadores o entrenadores. Gente de aquí dentro ha fallado”, afirmó en El Chiringuito.
Su actual guante de seda no le ha impedido ir soltando recados por goteo. Para la plantilla, especialmente, a la que le dijo que había llegado “con mucha información”. “Estuve tres años y tengo contactos de base”, lanzó a los jugadores en su primera rueda de prensa. Este jueves, negó que uno de sus informantes fuera Álvaro Arbeloa, con quien dijo haber mantenido charlas frecuentes. No así con Xabi Alonso, con el que no ha hablado desde un Leverkusen-Roma de 2023, según sus palabras.
Mourinho ha querido trasladar al vestuario desde su atalaya de la sala de prensa que sabe lo que ha ocurrido dentro en las dos últimas campañas y que no le pierde ojo, por ejemplo, a la relación entre Tchouameni y Valverde, peleados el pasado mayo y uno de los puntos más sensibles en las relaciones humanas de la caseta. “Desde el primer día que llegó Tchouameni, estoy atento”, ha avisado. De momento, el francés sigue su puesta a punto al margen del grupo y todavía no se ha dado la ocasión de que puedan coincidir sobre el campo.
La plantilla se encuentra a examen por lo que hace y corre (“no me gusta la pereza”), y también por cómo se comporta de puertas hacia afuera. Las posibles filtraciones, las que tanto le obsesionaron en su primera etapa, ha sido otra de sus advertencias. Sin levantar la voz, incluso quitándole importancia y hasta con alguna broma a los periodistas, ha hecho ver que este sigue siendo un asunto básico para él. “Los jugadores saben ya quién juega. No lo escondo”, dijo antes del debut. “Si no sale, es un feeling positivo. Significa que nadie ha abierto la boca. Pero si sale, no es dramático”, completó en la previa del Málaga. Dos comentarios en apariencia inocentes con los que trasladó al camerino, y no solo a los futbolistas, que su discreción se encuentra bajo vigilancia.
Su “lado oscuro”
El funcionamiento del trío Vinicius-Bellingham-Mbappé condicionará una parte importante de su éxito, o fracaso, como les sucedió a sus antecesores, y lo primero que dijo sobre ellos fue un recordatorio de que la empresa no es tan sencilla. “La conjugación táctica puede ser un poco más difícil”, ha subrayado. “Carlo ha encontrado un Brasil perfecto para Vini. Igual que Deschamps en Francia con Mbappé y Tuchel en Inglaterra con Jude. Para Mou es más difícil encontrar un Madrid perfecto para los tres”, aclaró.
Los tres han sido fijos —los únicos junto a Courtois y Huijsen—, y no ha mostrado ninguna queja en público sobre su actuación como terna, aunque sí ha dejado varias notas a pie de página por separado. Para Kylian reclamó el Balón de Oro y, entre tanto, le recordó el sentido colectivo del fútbol: “Prefiero que marque 40 goles con títulos que 60 sin títulos. Prefiero 40 goles con trabajo que 60 solo mirando a sí mismo, como pasa mucho con los atacantes”, le deslizó después del triplete del francés a la Real. Para Vini ha pedido más protección, pero también que él mejore su relación con la grada adversaria si no existen insultos xenófobos.
Mou recalca que está más sereno, aunque recuerda que su ADN no ha cambiado y que dentro de él habita un “lado oscuro”. Casi después de cada victoria, ha avisado de que los problemas llegarán. “Vuestras críticas [a la prensa], la reacción negativa de la afición… Y ahí tenemos que ser muy equilibrados, el equipo debe ser la salvación”, demandó en medio de esta paz veraniega.
Open Questions
- ¿Cómo afectará la gestión de Mourinho a la relación entre Tchouameni y Valverde?
- ¿Logrará Mourinho integrar tácticamente a Vinicius, Bellingham y Mbappé?







