Las claves del Informe PISA: la gran evaluación internacional ante el riesgo de un nuevo declive
Quick Look
- El Informe PISA se publica tras dos ediciones con caídas generalizadas de rendimiento.
- En España, con 30.000 alumnos evaluados, crece la preocupación, mientras que los datos de Cataluña quedan invalidados tras excluir al 23,2% de su muestra.
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Why It Matters
El rendimiento en las pruebas PISA acumula dos ediciones con caídas a nivel global y en España.
Este martes se publica el Informe PISA, la evaluación internacional más influyente, criticada por muchos profesores y otros expertos por simplificar el aprendizaje en la escuela, pero capaz de generar temblores en los despachos de los responsables educativos de medio mundo y de impulsar reformas de los sistemas de enseñanza, como sucedió en su día en Alemania o Dinamarca. La evaluación no será pública hasta este martes a las 9.30, pero distintas fuentes educativas admiten su preocupación por la evolución de los resultados, dado que el rendimiento español lleva cayendo dos ediciones seguidas y el contexto escolar se ha vuelto aún más complejo desde entonces. Estas son las principales claves.
Qué es PISA
El Informe PISA evalúa a estudiantes de 15 años en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. El estudio, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una institución formada principalmente por los países desarrollados, empezó a publicarse en el año 2000 y lo ha hecho desde entonces con periodicidad trienal salvo en 2022, cuando se retrasó un año por la pandemia. La prueba ha ido ampliando su radio de acción y en esta edición han participado 760.000 estudiantes de 90 países y unidades territoriales más pequeñas, que participan al margen del Estado al que pertenecen, como Hong Kong o Macao. En España se han examinado 30.000 estudiantes.
La prueba busca, según la OCDE, comprobar si los adolescentes de un país cuentan, en el momento en que normalmente completan la enseñanza obligatoria, con “los conocimientos y las competencias esenciales para participar plenamente en la vida social y económica”. Sus críticos argumentan que al centrarse en unas pocas competencias (que la OCDE está tratando de ampliar) PISA simplifica el análisis del aprendizaje y orienta reformas que dejan de lado, por ejemplo, el papel de la escuela como centro de formación de ciudadanía.
A diferencia de otras evaluaciones, como la Selectividad en España, los exámenes de PISA no preguntan al alumnado por un temario específico, sino que ponen a prueba lo que saben midiendo su comprensión lectora y su capacidad para resolver problemas. Las preguntas de PISA están estructuradas por niveles de dificultad. Los primeros se corresponden con las competencias que suelen aprenderse al final de la primaria, mientras que los más complejos exigen el tipo de conocimientos y madurez que se alcanzan, con suerte, en los últimos cursos de la ESO.
Los exámenes contienen preguntas ancla, que se repiten de unas ediciones y otras, lo que permite comparar el rendimiento del alumnado no solo entre países, sino con el del pasado.
Además de los exámenes, los estudiantes rellenan cuestionarios de contexto, con información personal, su entorno familiar, y su mentalidad, que el informe cruza con sus resultados. Los directores de sus centros educativos, que en España suman casi 1.000 entre públicos, concertados y privados, también contestan cuestionarios sobre la composición social de su alumnado, el clima escolar o los recursos tecnológicos con los que cuentan.
Las 17 comunidades autónomas españolas participan con muestra propia, lo que hace que al interés de la competencia entre países se sume la interna. Castilla y León ha encabezado las últimas ediciones. En esta edición, los datos de Cataluña no servirán para compararlos ni con otros territorios ni años, debido a que la Generalitat excluyó de la prueba al 23,2% del alumnado inicialmente seleccionado. La OCDE permite, como norma general, dejar fuera al 5% de los estudiantes por motivos como tener una discapacidad intelectual o un dominio muy pobre de la lengua. En 2022, los resultados catalanes en PISA fueron muy malos, lo que ha aumentado las suspicacias. La semana pasada, la Generalitat destituyó a la número dos del Departamento de Educación y abrió expediente a dos funcionarios y a otro ex alto cargo.
De qué hay que estar pendiente
Los resultados de España y de la mayoría de países acumulan dos ediciones seguidas de caídas. Lo hicieron en la de 2018 y de forma todavía más estrepitosa en 2022, lo que se atribuyó a la pandemia. Los resultados de 2025 (la edición lleva el año en que se hacen los exámenes, no de cuando se presenta el informe) mostrarán si lo sucedido en los últimos años ha sido una cuestión coyuntural o se trata de una crisis educativa más estructural.
Las señales de las dos ediciones anteriores son preocupantes especialmente en Occidente. Japón y Corea, los dos países asiáticos que forman parte de la OCDE, han mantenido más estabilidad, e incluso han mejorado un poco. Y encabezan la clasificación en PISA de los 43 países que forman parte de la OCDE o la UE. Es decir, sin contar con Singapur ni Taiwan, que de hacerlo se situarían en primer y segundo lugar (empatado con Japón), respectivamente. El país occidental con mejores resultados en 2022 fue Estonia.
A España le fue mal en esa edición, pero no se desplomó tanto como el resto, lo que se atribuyó a la rapidez en la reapertura de los centros educativos durante la covid. Eso le permitió igualar por primera el promedio de resultados de la OCDE.
Qué cabe esperar
Los expertos no son optimistas. El creador de la prueba y director de educación de la OCDE, Andreas Schleicher, comentaba hace un año que no creía que el bajón de 2022 respondiera solo a la pandemia, porque algunas señales venían de antes. Schleicher apuntaba entre los factores probables del declive la cantidad de tiempo que los adolescentes dedican a las pantallas, pero admitía que hacía falta más información.
Desde 2022, además, España y buena parte del mundo desarrollado ha visto aumentar la proporción del alumnado de origen migrante, que según muestra PISA tienen, en promedio, un rendimiento significativamente más bajo que los autóctonos por factores como el peor dominio de la lengua, la procedencia de sistemas educativos más débiles y su pertenencia a familias de perfil socioeconómico más bajo. Y este último es el factor externo que, según la investigación educativa, más influye en el rendimiento educativo.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Publicación oficial de los resultados del Informe PISA.
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Open Questions
- ¿Se confirmará si el declive del rendimiento educativo es coyuntural o estructural?
- ¿Qué impacto tendrán las pantallas y los cambios demográficos en los resultados concretos?



