Los mercados brasileños registran una caída histórica tras la inesperada victoria de Lula
Los inversores reaccionan con incertidumbre ante la victoria electoral, anticipando caídas en el índice Bovespa y una fuerte depreciación del real brasileño.
Quick Look
- La victoria de Lula da Silva en las elecciones brasileñas ha provocado una caída histórica en los mercados.
- Los futuros del Bovespa apuntan a un descenso del 15%, mientras el real se deprecia un 8% ante la incertidumbre sobre la futura política fiscal del país.
AI-generated summary
Why It Matters
Brasil enfrenta una deuda pública superior al 80% del PIB y un déficit presupuestario significativo. Los mercados temen una relajación de la disciplina fiscal bajo el nuevo mandato de Lula.
La remontada de Luiz Inácio Lula da Silva en las presidenciales brasileñas no solo ha sorprendido a las urnas. También ha obligado a los mercados a replantearse un escenario que daban por descontado, y ha desatado un desplome histórico. Los futuros sobre el índice Bovespa apuntan a una caída del 15% en la apertura, según la agencia Bloomberg, el máximo previsto. La Bolsa ha ampliado hasta el 20% el rango de negociación del mercado (es decir, lo que el índice puede subir o, en este caso, bajar) para dar cabida a la avalancha de papel. La caída puede superar el récord del 14,7% registrado en 2020. Hay que remontarse a la crisis financiera de 1998, cuando el Bovespa se desplomó un 15,83% tras la decisión de Rusia suspender temporalmente el pago de parte de su deuda, para para encontrar una caída de magnitud comparable. También caen la divisa, el real, que arranca la semana con una caída del 8% frente al dólar, hasta los 5,43 reales por dólar. Los tipos de interés de la deuda brasileña suben, pues los inversores exigen más rentabilidad para compensar el riesgo.
La ventaja obtenida por Flávio Bolsonaro en la primera vuelta había llevado a los inversores a descontar un giro económico más favorable a los mercados y una mayor disciplina fiscal: el pasado 5 de octubre el índice Bovespa cerró con una subida del 7,7%. Por ello, las señales previas a la apertura de este lunes ya apuntaban en sentido contrario. El ETF sobre acciones brasileñas cotizado en Tokio llegó a desplomarse un 15%, récord desde 2008, mientras que otros activos financieros vinculados a Brasil negociados fuera de horario anticipan fuertes ventas en Bolsa, deuda y divisa.
“Los mercados estaban ampliamente posicionados para una victoria de Bolsonaro”, resume Eirini Tsekeridou, analista de renta fija de Julius Baer. La magnitud del ajuste responde, sobre todo, a las dudas que generada el rumbo fiscal del próximo mandato. A su juicio, la victoria de Lula apunta a un aumento de la volatilidad en el corto plazo, en un contexto marcado por las incertidumbres sobre la política fiscal del próximo Gobierno. Una vez absorbido el impacto inicial, la atención del mercado se desplazará, según los analistas, hacia tres cuestiones fundamentales: la actitud de Bolsonaro ante el resultado electoral, la capacidad de Lula para construir mayorías en un Congreso fragmentado y dominado por fuerzas de centroderecha y, sobre todo, las señales que envíe el nuevo Ejecutivo en materia fiscal. La composición del equipo económico será la primera prueba para medir hasta qué punto el presidente está dispuesto a combinar sus promesas sociales con una estrategia creíble de contención de la deuda.
“Más allá de los nombres, los inversores necesitan un marco fiscal revisado que genere superávits primarios suficientes para estabilizar la deuda”, señala por su parte Viktor Szabó, director de inversiones en deuda de mercados emergentes de Aberdeen Investments. A su juicio, ese esfuerzo deberá venir acompañado de medidas sobre el gasto obligatorio y los gastos fiscales, así como de un compromiso claro con la independencia del banco central.
Una idea similar comparte Tsekeridou. La analista considera que, si el Gobierno demuestra un compromiso claro con la estabilización de la deuda y una consolidación fiscal gradual, los bonos, el real brasileño y la renta variable doméstica podrían beneficiarse de unos tipos de interés todavía elevados y de unas valoraciones que siguen siendo atractivas.
Riesgos y oportunidades
Aunque Lula se ha comprometido a reconducir las cuentas públicas, los analistas subrayan que pretende hacerlo a un ritmo más gradual que el defendido por Bolsonaro y con la condición explícita de que los ajustes no recaigan sobre los hogares de menor renta. El principal foco de atención para los inversores seguirá siendo la evolución de las cuentas públicas. Como recuerdan los analistas de ING, el talón de Aquiles de la economía brasileña ha sido históricamente su fragilidad fiscal. El país registra un déficit presupuestario de entre el 7% y el 8% del PIB y una deuda pública que supera el 80%, unas cifras que limitan el margen de maniobra del próximo Gobierno.
“A Brasil le queda poco margen para este tipo de política”, advierte Szabó. El experto recuerda que el país soporta un déficit cercano al 10% del PIB y una deuda en torno al 83%, una combinación que obliga al Estado a financiarse a unos costes muy superiores a los de otras grandes economías pese a contar con unos fundamentales más robustos que los de buena parte de los mercados emergentes. La rentabilidad del bono brasileño a diez años ronda el 6,5%, frente al 5% del estadounidense al mismo plazo, y solo es superada en la región por el 12% que exigen los inversores para comprar deuda argentina. “Constituye la definición misma de una trayectoria insostenible”, concluye. A diferencia de Argentina, que sigue inmersa en un proceso de corrección de los desequilibrios acumulados durante años de inflación elevada y crisis cambiarias recurrentes, Brasil cuenta con una economía más grande y estable, aunque arrastra un persistente problema de disciplina fiscal.
Sin embargo, los analistas advierten de que reducir el caso brasileño a sus problemas fiscales sería una simplificación. Szabó recuerda que Brasil es una superpotencia agrícola y energética y figura entre los mayores exportadores mundiales de soja, carne de vacuno, café, azúcar y algodón. Los expertos coinciden en que la clave para el nuevo mandato será recuperar la confianza de los inversores, algo que Lula ya logró en sus dos primeros mandatos al combinar un fuerte crecimiento económico con superávits primarios. Esa estrategia permitió al país recuperar el grado de inversión de las principales agencias de calificación crediticia. “Si su cuarto mandato comienza situando la deuda en una senda descendente, los tipos de interés podrían bajar sustancialmente, la inversión privada podría recuperarse y el dinero público podría destinarse a infraestructuras y servicios en lugar de a los acreedores”, sostienen los analistas de Aberdeen. Brasil estaría entonces en una buena posición para convertirse en el caso más destacado de América Latina y de todos los mercados emergentes. El desafío para Lula será convencer a los mercados de que ese escenario sigue siendo posible.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Aumento de la volatilidad en el corto plazo en los mercados brasileños.
Likely · Within weeks
Open Questions
- ¿Quién integrará el equipo económico de Lula?
- ¿Cómo reaccionará Bolsonaro ante los resultados oficiales?







