
AI-generated summary
La inflación en la Unión Europea ha alcanzado niveles cercanos al 4%, el más alto en tres años, generando preocupación por la pérdida de poder adquisitivo, especialmente entre trabajadores de bajos ingresos. El salario mínimo es una herramienta clave para combatir este efecto, pero su actualización varía entre países: algunos tienen fórmulas automáticas vinculadas a la inflación, mientras que otros dependen de negociaciones anuales o comités de expertos.
Los conflictos geopolíticos y la incertidumbre económica condicionan el día a día de los ciudadanos europeos. El avance de los precios en la Unión Europea roza el 4%, el mayor nivel en tres años, lo que puede derivar en una nueva crisis inflacionista que, de no combatirse, erosionará el bolsillo de las familias. Y una de las principales herramientas de los Gobiernos para luchar contra la pérdida de poder de compra, en especial entre los trabajadores con menos ingresos, es el aumento del salario mínimo legal de cada país. Algo para lo que ya se están preparando muchos de los países de la Unión.
En España, el adelanto electoral acelerará previsiblemente la aprobación de la subida del salario mínimo interprofesional, cuya negociación suele alargarse, a veces, hasta bien entrado enero del año siguiente. Sin embargo, el Ministerio de Trabajo, en manos de Sumar, tiene mucha prisa por dejar aprobada la nueva subida antes de la cita con las urnas. Para ello, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha dado tres semanas al comité de expertos que estudia el incremento más adecuado del SMI para que emitan su veredicto para 2027. En esa carrera, los máximos dirigentes sindicales de CC OO, Unai Sordo, y de UGT, Pepe Álvarez, avanzaron este martes que exigirán que el salario mínimo suba un 7% en 2027 hasta los 1.306 euros en 14 pagas (algo más de 1.500 euros, si se contabiliza en doce pagas, como se hace en la Unión Europea).
En países como Francia, Bélgica, Malta, Eslovenia o Luxemburgo, en cambio, la subida del salario mínimo está automáticamente indexada a fórmulas basadas en la evolución de los precios o coste de la vida. Lo mismo ocurre con la fórmula legal explícita que se aplica en Rumania, donde la subida anual del salario mínimo equivale a la suma de la inflación prevista y del crecimiento de la productividad laboral. Así lo expica el informe Los salarios mínimos en 2026: una revisión anual, que elabora Eurofound, una agencia donde están representados la Comisión Europea, los Gobiernos, las patronales y los sindicatos.
Sin embargo la mayoría de los Estados, como ocurre en España, incrementan sus salarios mínimos según las recomendaciones de comités de expertos o grupos de trabajo gubernamentales. Estos tienen en cuenta varios criterios, entre los que la inflación suele tener un peso importante, pero no es el único. Esta es la fórmula de países como Alemania, Irlanda, Grecia, Croacia o Lituania. Por ello, como en España, la subida para 2027 en estos Estados está aún pendiente de fijarse, salvo en Alemania e Irlanda.
En el caso alemán, su comité de expertos fijó en 2025 una subida plurianual para 2026 y 2027, según la cual el próximo año su salario mínimo aumentará un 5%, pasando de 13,90 euros por hora trabajada a 14,60 euros. Igualmente en Irlanda, según esta revisión de Eurofound, el Ejecutivo ha confirmado en los presupuestos para el próximo año que su salario mínimo aumentará un 5,6% hasta los 14,94 euros la hora. En ambos casos, las subidas superan los últimos avances registrados en septiembre por la inflación en estos países (3,3% y 4,1% respectivamente).
Así, los países donde la fórmula para actualizar el salario mínimo no es automática y prefijada tienen más margen para subir el suelo retributivo por encima de la inflación y hacer que sus perceptores ganen poder adquisitivo. Ese mismo margen tienen otros Estados como Italia o Austria, donde no existe un automatismo estatal general para subir esta renta, pero muchos convenios colectivos (como es el caso italiano de los empleados del hogar o la limpieza) sí fijan incrementos automáticos vinculados a la inflación.
Otros países como Hungría, Estonia o Lituania están inmersos en aumentos progresivos de sus suelos salariales para que estos alcancen, al menos, el 50% de sus respectivos salarios medios, según explica este análisis. Para ello, Hungría acordó inicialmente un alza del 14% de su salario mínimo para 2027 (tras alzas del 9% en 2025 y del 13% previsto para 2026). Aunque un frenazo en su economía obligó al Gobierno húngaro a renegociar estos incrementos. Por su parte, Portugal también está inmerso en un acuerdo tripartito (Gobierno y agentes sociales) para el periodo 2025-2028 que estableció un incremento fijo de 50 euros mensuales al año en el salario mínimo, que será la subida que se aplicará. Finalmente, Países Bajos aplicará también un cambio en su salario mínimo en 2027 para que esta renta en el caso de los beneficiarios más jóvenes pase de representar el 60% del salario mínimo estatal al 75%.
En cualquier caso, y aunque aún falte por decidir cuánto subirán los salarios mínimos de muchos de los países comunitarios el próximo año, los expertos de Eurofound alertan de que el repunte de los precios energéticos registrado a principios de 2026 genera mucha incertidumbre sobre el comportamiento de la inflación. Y, según añade este informe, esa circunstancia condicionará si los gobiernos deberán activar cláusulas de salvaguarda o revisión salarial para compensar los repuntes inflacionistas en 2027 y evitar así pérdidas de poder adquisitivo.
AI outlook — possibilities, not facts
España aprobará un aumento del salario mínimo interprofesional del 7% para 2027, llevándolo a 1.306 euros en 14 pagas, tal como exigen los sindicatos CC OO y UGT.
Likely · Within months
Los países con fórmulas automáticas de actualización del salario mínimo (Francia, Bélgica, Malta, Eslovenia, Luxemburgo y Rumanía) aplicarán aumentos alineados con la inflación y la productividad en 2027, sin necesidad de negociaciones adicionales.
Very likely · Within months

The general secretaries of CCOO and UGT, Unai Sordo and Pepe Álvarez, demand an increase in the minimum interprofessional salary (SMI) of 7% to 1,306.5 euros per month to compensate for inflation and avoid the loss of purchasing power.

CC OO and UGT will demand from the Government an increase in the interprofessional minimum wage of 7% for next year, placing it above 1,300 euros in 14 payments, and will link it to the demands of the strike due to the housing crisis.

The president of CSIF, Miguel Borra, announces that his union will not support the general strike. He argues that the call exceeds the scope of work and has an electoral undertone as it was made days before the start of the campaign.

A march of 20,000 people passed through Madrid in silence in tribute to Maricarmen, 87, who died after being evicted from her home after more than seven decades. The event, organized by the Tenants' Union, went from mourning to protest upon arriving at her house, where candles were lit, keys were shaken and a speech was read that blamed the 'rentier system' for her death.

The Semaf union has called a six-day strike at the Ouigo high-speed operator, affecting 100 train drivers. The strikes coincide with the November and December long weekends due to complaints of breaches of the agreement and working conditions.
UGT and CC.OO call a general strike for housing on Wednesday, November 11, two days before the start of the electoral campaign, after the death of Maricarmen, a symbol of the anti-eviction fight. The protest demands better salaries, decent housing and price controls in the face of real estate speculation. It will be the first general strike in fourteen years.