Los viajeros se resignan al tren en Sants mientras se alargan las incidencias y se 'dispara' el precio del puente aéreo
Quick Look
- El incendio de una locomotora en Riclas (Zaragoza) el 12 de octubre ha provocado retrasos persistentes en los trenes entre Madrid y Barcelona, llevando a usuarios a optar por vuelos pese a los altos costes.
- Vueling aumentó su frecuencia en el puente aéreo y mantiene medidas permanentes, mientras Renfe, Iryo y Ouigo trabajan en la reorganización de circulaciones hasta el 22 de octubre.
- Adif espera restablecer la normalidad a principios de la próxima semana.
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Why It Matters
El incendio de una locomotora en Riclas (Zaragoza) el 12 de octubre provocó el corte inmediato de la circulación en el tramo afectado, afectando a 33 trenes y dejando a más de 17.000 viajeros perjudicados. Desde entonces, la circulación se ha restablecido con restricciones de velocidad mientras se realizan trabajos de reparación.
Ahora mismo los trenes no están siendo fiables. Sabes que tendrás que tener paciencia y aguantar lo que haya", es la opinión de Marina y Céline, cuya empresa les reservó ayer un avión desde Madrid para llegar a tiempo a la reunión que tenían programada a las 9:00 horas en Barcelona. "No había nada en tren que llegase con tiempo previo suficiente. Y como hay mucho retraso siempre, no nos la queríamos jugar", explicaba Marina. "Parece un retroceso. No hace tanto era el método más fiable de transportes", apuntaba Céline sobre el tren. Compartían con este medio su experiencia a las 15:30 horas; y aunque no les habían llegado notificaciones de retraso, su tren que tenía previsto salir a las 16:00 horas seguía sin aparecer en las pantallas de la estación.
El pasado 5 de octubre, Vueling aumentó su frecuencia de vuelos en el puente aéreo entre Madrid y Barcelona. La aerolínea amarilla ya aclaraba en agosto que volvía a adaptar su oferta, después de hacerlo entre febrero y marzo "para reforzar las opciones de transporte disponibles y cubrir las necesidades de los ciudadanos" en unas fechas donde arreciaban las protestas de los maquinistas en los servicios y las incidencias de la red se multiplicaban. En las mismas fechas, Iberia limitó el precio de sus vuelos entre Madrid y Barcelona a un máximo de 99 euros en clase turista ante el alto nivel de problemas en las infraestructuras y cancelaciones en los trenes.
En verano, Vueling confirmó que sus medidas serían permanentes para responder "a la necesidad de seguir reforzando las alternativas de movilidad entre ambas ciudades con un incremento de la demanda, especialmente entre los clientes que viajan por motivos profesionales". Lo cierto es que la desconfianza en la puntualidad del tren no perdona en los casos donde esta no es opcional. Y los últimos sucesos, como el incendio de una locomotora en Riclas (Zaragoza) que deja la línea operativa pero con limitaciones de velocidad en el tramo de vía única afectado, han terminado de perpetuar las demoras de trayectos en tren entre ambas capitales. Lo han notado en Ávoris Corporación Empresarial, especializada en viajes corporativos: se están dando modificaciones en la demanda y "gente que busca alternativas al tren; o que los retrasan, adelantan o incluso cancelan" en el mundo de los viajes corporativos desde el incendio del pasado lunes. Pero a la hora de poner cifras, desde Ávoris no estiman que las afectaciones vayan más allá del 10-15% de las reserva. "Un pequeño impacto" en la actividad turística que esperan que se resuelva en la próxima semana -cuando Adif prevé reabrir por completo las vías de Zaragoza-, y se reabsorba el tránsito habitual. No esperan que se repita la situación tras el accidente de la alta velocidad en Adamuz, que tuvo un impacto "sideral" en la programación de viajes. Hasta el momento se traduce en una caída anual de cerca de 1,22 millones de viajeros (-10%) en el segundo trimestre de 2026 solo en la alta velocidad, según los últimos datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMC).
"Yo sé cuando salgo de mi casa pero no cuando voy a volver", reflexionaba Carlos, que es conductor de vehículos y viaja frecuentemente en las vías ferroviarias por toda la Península. "No llamo Renfe, le llamo Ten Fe", rezongaba sentado en los bancos frente a las taquillas de la Estación de Sants. Ayer tenía prevista su salida a las 8:15 horas a Valencia. Su tren no estaba afectado por los cortes en Zaragoza. Pero la semana pasada sí se vio perjudicado por las tormentas en Cataluña, que retrasaron su trayecto entre Granollers (Barcelona) y Girona unas cuatro horas (lo habitual son 30 minutos), "esperando alternativas" a Rodalies. "Lo acepto, no se pueden evitar, pero la gente viene ya quemada de todos los días", puntualizaba. Días antes tuvo que dormir en Zaragoza porque se retrasó su AVE Vitoria-Barcelona: "Pierdo muchas horas de mi vida gracias a Renfe", concluía.
Según explicaba Iryo esta semana, Adif había pedido a Renfe, Iryo y Ouigo una reorganización de las circulaciones en el tramo afectado hasta el 22 de octubre. El gestor precisa a este medio su objetivo es restablecer la normalidad del servicio a principios de la próxima semana, "si todos los trabajos avanzan según lo previsto". Entre previsiones, las de Mónica, autónoma y con importantes citas en Madrid: escogió su tren con salida a las 8:25 horas para no tener problemas con su reunión de las 14:00h en la capital. Y celebró a su llegada que solo habían sido 15 minutos de demora.
Hay quien también valora en estas situaciones los vuelos, pero los precios le disuaden de ello. Como Marco: "solo la ida cuesta una fortuna". Ya antes del accidente del 12 de octubre consideró esta alternativa frente al tren ante la importancia de sus reuniones, y la descartó por los costes: alrededor de 200 euros. En la noche previa a su viaje, Renfe le comunicó que estaba afectado por las incidencias: su tren de las 8:25 horas se retrasó media hora. Pero igualmente, reconocía que no habría optado por alternativas: "está más caro ir a Italia que a Madrid" y "el coche queda muy lejos". Coral, una de las viajeras de Iryo del pasado martes (en el mismo día realizó la ida y la vuelta de Madrid a Barcelona por motivos laborales), afirma que en la primera mañana tras el incendio de Zaragoza consultó la opción de los vuelos por avión y el precio rondaba los 800 euros. Desistió.
En el mismo pasillo que Marco, María enfilaba hacia los controles de seguridad. Renfe le había avisado la noche anterior de cambios en su AVE para un viaje a un congreso que arrancaba en Toledo a las 13:00 horas. Su tren -previsto para las 9:00 horas- ya iba con 45 minutos de retraso: "A ver qué pasa", expresaba.
A las 8:15 horas del día de ayer, la plataforma Skycanner arrojaba las siguientes comparaciones para la jornada: un vuelo de Barcelona a Madrid, en su "mejor opción", oscilaba los 456 euros (dos horas y 48 minutos de trayecto). La "más barata", 343 euros, a cambio de una escala y un total de cinco horas y 48 minutos. Y la "más rápida" -que dejaba el vuelo en dos horas y 45 minutos- costaba 485 euros.
El incendio de Zaragoza del pasado 12 de octubre, en el cierre del puente por la festividad nacional, provocó el corte inmediato de la circulación en el tramo: afectó a un total de 33 trenes, 18 de los cuales no pudieron salir de su estación de origen y 14 quedaron detenidos en estaciones. En usuarios: se vieron perjudicados 12.979 viajeros de Renfe y 4.450 pasajeros de Iryo. En los días posteriores, la circulación se ha habilitado con restricciones, mientras prosiguen los complejos trabajos de retirada de la locomotora quemada, previos a los procesos para reparar la infraestructura dañada.
"Es lo que hay y te tienes que resignar", expresaba Joaquín, que acudió por motivos laborales a Barcelona. Llegó el pasado miércoles en un tren que inicialmente partía a las 6:57 horas pero finalmente salió de la estación de Atocha a las 7:57 horas. Le mandaron un mail avisando de que se acoplaría a otro tren. Y ayer volvía a tener mala suerte: un retraso notificado por email le informaba de que su salida, orginalmente a las 16:25 horas, se retrasaría hasta las 17:25 horas. No había mirado alternativas porque su puesto le permite cierta flexibilidad. No como a su jefe, que reside en Barcelona y que tenía que llegar a primera hora a Madrid, y por ello se vio obligado a volar. "Lo único es a ver a qué hora llego a casa, que mañana hay trabajo, y llegar a casa tarde... sí me fastidia", expresaba Joaquín. Llegó a Madrid 70 minutos más tarde de la hora original.
Desde el accidente, en el tramo a la altura de Riclas solo se permite la circulación en una vía y hasta el miércoles, la velocidad máxima estaba limitada a 80 kilómetros por hora. Ayer se elevó hasta los 160 kilómetros por ahora y aunque este cambio permite mejorar la circulación, no erradica las demoras, que están siendo comunicadas por todas las operadoras vía SMS o email. Alex aguardaba tranquilo a su salida porque no tenía avisos de su tren con Renfe. Igualmente viajaba hasta Zaragoza, así que esperaba que el recorrido no se prolongara mucho más allá de la hora y 30 minutos habitual. "Lo de Rodalies sí es criminal" apostillaba mientras se toma un café en la estación: ayer tomó la línea de Cercanías catalán -en un trayecto de 15 minutos- hasta una hora y media antes de la salida de su AVE, por miedo a perder este último.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Adif prevé reabrir completamente las vías de Zaragoza en la próxima semana, restableciendo la normalidad del servicio.
Likely · Within weeks
El impacto en las reservas corporativas de viajes se mantendrá limitado al 10-15% y se reabsorberá una vez normalizado el servicio de tren.
Possible · Within weeks
Open Questions
- ¿Cuándo se restablecerá completamente la velocidad normal en el tramo afectado?
- ¿Qué medidas permanentes están considerando las aerolíneas para cubrir la demanda desplazada del tren?
- ¿Cómo afectará a largo plazo la pérdida de confianza en el tren a las decisiones de movilidad corporativa?







