Lula pretende movilizar a los abstencionistas para consumar el milagro y vencer a Bolsonaro en Brasil
Tras quedar segundo en la primera vuelta, el presidente brasileño diseña una estrategia para atraer al electorado de centro y a los mayores de 70 años.
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Tras obtener el 45% de los votos frente al 47% de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta, Luiz Inácio Lula da Silva busca movilizar a los mayores de 70 años y atraer votantes de centro para revertir la tendencia histórica en las elecciones presidenciales de Brasil.
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Why It Matters
Brasil restauró la democracia en 1985. Desde entonces, ningún candidato que quedó segundo en la primera vuelta ha ganado la elección definitiva.
Lula, que nació en 1945 en un pueblo del interior de Pernambuco, desafió la estadística al no sucumbir cuando era solo un bebé al hambre y las enfermedades, destino que siguieron muchísimos compatriotas en esas circunstancias. Ahora sueña con volver a desafiar la estadística y la historia. Nunca desde que Brasil restauró la democracia en 1985 nadie que quedó segundo en primera vuelta de las Presidenciales venció la elección definitiva. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que el domingo obtuvo un 45% de votos frente al 47% de Flávio Bolsonaro, pergeña una estrategia para atraer votantes de centro y movilizar a las masas de abstencionistas, con especial interés en los mayores de 70 años. Tiene tres semanas para materializar lo que ahora suena como casi un milagro.
A partir de los 70 años, el voto deja de ser obligatorio en Brasil, ya no hay riesgo de multa. Más de la mitad se lo toma al pie de la letra y los días de elecciones se queda en casa. En 2022, la abstención en esta franja etaria llegó a casi el 60%. Lo que muestran las estadísticas era visible también el domingo en los centros de votación. Entre decenas de personas que votaron a media mañana al colegio electoral en el moderno campus de la Universidad Católica Pontifica en el barrio de Consolaçao de São Paulo, muy pocas tenían una edad avanzada.
La excepción fue una mujer que bajó con lentitud de un coche y se apoyaba en su hijo para caminar. Este rechazó con educación una entrevista, pero sí anticipó su voto por Lula: “Para que [Donald Trump] no meta las manos en Brasil”. La bandera de la soberanía levantada por el presidente brasileño desde que Washington castigó al país con elevados aranceles comerciales se ha convertido en uno de los grandes temas de la campaña.
La última encuesta de Datafolha antes de la votación daba a Lula tenía once puntos de ventaja sobre Bolsonaro entre los de mayor edad, lo que explica el interés del presidente por pescar votos en ese caladero. Ya lo intentó en la recta final, cuando en la última entrevista antes de la votación, al canal de streaming Flow, se dirigió a esos electores: “No crean que por tener 70 años no deben votar porque la ley permite que no voten. Brasil no se detuvo porque ustedes cumplieron 70 años, y sus necesidades tampoco se detuvieron. Porque tienen hijos, tienen nietos, tienen bisnietos. Entonces, vayan a votar por lo que quieren para sus hijos, para sus nietos. Vayan, levántense y voten”, dijo Lula. “Hagan como yo, ¿saben? No permitan que la vejez los vuelva acomodados. Tenemos que vencer la vejez enfrentándola, ¿no?”.
Después de los ochenta, tener una salud de hierro como la del presidente es una excepción más que una regla entre sus compatriotas. Entre las decenas de miles de personas que participaron de la marea roja en apoyo a Lula el sábado pasado en el centro de São Paulo, sobresalían los jóvenes y escaseaban los ancianos, aunque no pasaban desapercibidos. Una mujer de pelo cano mostraba con orgullo una pancarta en la que se leía: “Votante de Lula desde 1989”. Ese año, en el que cayó el Muro de Berlín, el líder sindicalista se presentaba por primera vez a unas elecciones presidenciales. Algunos veinteañeros, que no habían nacido para entonces, le preguntaban si podían sacarse una selfie con ella.
El clima de optimismo cauteloso que se respiraba entre los simpatizantes del Partido de los Trabajadores (PT) ha desaparecido tras la derrota en las urnas. Este lunes de resaca electoral, Lula no se ha dejado ver. Este martes, está en Brasilia, pero aún sin agenda pública.
El PT, que asiste a la consolidación del bolsonarismo como una segunda fuerza central de la política brasileña, estudia estrategias para la remontada. El presidente Lula baraja hacer un guiño a patronales y empresarios y nombrar ministro de Hacienda a su vice y antiguo rival, Gerando Alckmin, nombre clásico del centro derecha.
El presidente del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, explicó este lunes que en esta fase de la campaña el presidente Lula entrará en la confrontación directa con su rival, el ultraderechista Bolsonaro.
“La segunda vuelta es otra elección; lo tenemos muy claro. Implica el enfrentamiento directo de proyectos, en el que Flávio Bolsonaro se medirá con el presidente Lula”, explicó Silva en una entrevista con Globo. Y con enorme optimismo, vistos los resultados y las noticias sobre errores en la campaña presidencial del PT, añadió: “Estamos sumamente confiados ante esta confrontación, porque conocemos el proyecto de país que representa Flávio Bolsonaro”.
La noche electoral, el presidente Lula ya ofreció un aperitivo de esa idea al atacar frontalmente a Bolsonaro hijo, mencionar “las biografías truculentas” de la familia y las relaciones del propio candidato con los bajos fondos, “con el crimen organizado y los asesinatos en Río de Janeiro”.
Queda la incógnita de si los presidenciables aceptarán un cara a cara televisado en directo. “Lula tiene muchas ganas de ir a los debates. No sé cuántas invitaciones llegarán, pero dentro de sus posibilidades, irá a todos los que pueda”, según el presidente de su partido.
En primera vuelta ninguno de los dos aceptó las dos ocasiones que les brindaron sendos canales. El argumento de Lula venía a ser una emboscada de todos contra él al ser el único izquierdista frente al resto, escorados a la derecha. Bolsonaro argumentó que él solo iría en caso de que Lula acudiera. De modo que uno por otro el electorado se quedó sin la gran ocasión de ver a los favoritos medirse en vivo y confrontar sus planes y programas.
Las circunstancias empujan a Lula a ir a la ofensiva mientras Bolsonaro hijo intentará jugar parado, que dicen los analistas brasileños usando un símil futbolístico. Es decir, atrincherarse en su ventaja, sin moverse demasiado para evitar cualquier error a la espera de que los cometa el adversario.
Hace unos días, Lula se refería en tono de desprecio al candidato Bolsonaro ante cientos de empresarios a los que intentaba convencer de que la disyuntiva era más bien simple. “Si la duda ante ustedes estuviera entre yo y un genio…”. Ahora, contados los votos, va 1,8 puntos por detrás del senador.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Lula intensificará la confrontación directa con Bolsonaro en la campaña.
Very likely · Within weeks
Open Questions
- ¿Aceptarán los candidatos participar en debates televisados?
- ¿Logrará Lula movilizar a los mayores de 70 años?







