El presidente de Telefónica, Marc Murtra, advirtió que la dependencia de Europa en tecnologías críticas desarrolladas fuera del continente genera extrema fragilidad y urgió a desarrollar una industria de defensa en Catalunya sin complejos, destacando el papel de Telefónica en comunicaciones para drones militares y la necesidad de una constelación satelital europea para reducir la dependencia de Starlink.
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Marc Murtra, presidente de Telefónica, participó en un coloquio organizado por Foment del Treball donde advirtió sobre los riesgos de la dependencia europea en tecnologías críticas extranjeras, citando casos como el ciberataque en el aeropuerto de Leipzig y la influencia de Starlink.
El presidente de Telefónica, Marc Murtra, considera “extraordinariamente peligroso” que Europa dependa de tecnologías críticas desarrolladas fuera del continente. “Genera una extrema fragilidad”, ha advertido. Esta dependencia de otros países se hace evidente ante casos de ciberataques o ataques híbridos, como el ocurrido esta semana en el aeropuerto de Leipzig, en Alemania. El máximo ejecutivo de la operadora de telecomunicaciones ha hecho este viernes un alegato en favor de la defensa y el rearme de la región durante un coloquio organizado por la patronal Foment del Treball.
Murtra ha animado a desarrollar en Catalunya una industria de la defensa “sin ningún tipo de complejos” y ha situado este sector como esencial para cualquier país democrático. En este sentido, ha urgido a desarrollar tecnologías propias en este ámbito para no depender de otras potencias como Estados Unidos y China. ¿Qué papel puede jugar Telefónica en este campo? El directivo ha explicado que empresas como la suya pueden facilitar, por ejemplo, las comunicaciones y el control de los drones militares, en coordinación con gigantes de la defensa como Indra, que Murtra presidió hasta el 2025.
Durante la conferencia –a la cual han asistido personalidades del mundo empresarial como Javier Godó, conde de Godó y editor de La Vanguardia; el presidente del Banc Sabadell, Josep Oliu; el vicepresidente del consejo de Grifols, Raimon Grífols Roura; o el cofundador de Glovo, Sacha Michaud–, Murtra les ha instado a ayudar a las compañías catalanas a ganar contratos para desarrollar tecnología de defensa. El presidente de Telefónica ha recordado que habrá una inversión “extraordinaria” en esta industria y que será necesario “construir muchas cosas”, infraestructuras que, una vez se instalen en un territorio, permanecerán allí “para siempre”.
Desde la sede de Foment del Treball, Murtra ha comparado la transformación que supuso la Via Laietana con los grandes cambios que afronta ahora mismo su sector. Ante el presidente de la organización, Josep Sánchez Llibre, también ha recordado como anécdota que el primer test de una línea telefónica en España se hizo a poca distancia de este histórico edificio y que la abuela de Álvaro Echevarría, el director de su oficina, fue la primera mujer en trabajar en la patronal catalana en el año 1920.
Para Murtra, Europa tiene otra oportunidad de ganarle la partida al magnate sudafricano Elon Musk y a su empresa Starlink, y para ello solo hay que mirar al cielo. El ejecutivo considera que la UE debe apostar por desarrollar una constelación propia de satélites para no depender de un único proveedor, capaz de conectar o desconectar el servicio a su antojo. Aun así, para Telefónica esta tecnología seguirá siendo un complemento a las redes terrestres y las torres de comunicaciones. “Puede ser útil para los Monegros o una región remota de Brasil, pero no para São Paulo o Sant Vicenç de Montalt”, ha argumentado durante su intervención.
Sobre el futuro del sector de las telecomunicaciones, Murtra se ha referido a otra de sus fijaciones: las fusiones. El presidente de Telefónica ha celebrado el “cambio copernicano” de la Comisión Europea en sus directivas sobre concentración para permitir que las empresas del continente ganen escala. “No se producirá en seis meses ni en doce, pero ya está en marcha”, ha apuntado.
El ejecutivo ha admitido que nos adentramos hacia un momento incierto de disrupciones tecnológicas que están teniendo consecuencias políticas, sociales y económicas “muy reales”. Sin embargo, ha insistido en que estos cambios generarán oportunidades “para quien sea capaz de identificarlas”. La inteligencia artificial (IA), la computación cuántica y los procesos de soberanía tecnológica, ha enumerado, son algunos de los frentes que definirán un nuevo escenario que requiere de “campeones europeos”.
Murtra, un catalán nacido en Inglaterra, también ha sacado pecho del compromiso de Telefónica con Catalunya. En 2025, el grupo invirtió 128 millones de euros en la comunidad autónoma, donde emplea a 1.043 trabajadores, cuenta con 6,5 millones de accesos y acogió cuatro rodajes de las producciones audiovisuales de Movistar Plus+. Su ambición es que el siguiente “gran proyecto transformador” en territorio catalán sea la gigafactoría de IA de Móra la Nova, un consorcio público-privado que, según el directivo, materializa la máxima del informe Draghi de “pasar del diagnóstico a la ejecución”.
AI outlook — possibilities, not facts
La UE avanzará en el desarrollo de una constelación satelital propia para reducir la dependencia de Starlink.
Likely · Within months
Se impulsará la creación de una industria de defensa en Catalunya con participación de empresas locales.
Possible · Within months

The Minister of Industry Jordi Hereu announced a pre-agreement between Airbus and the majority unions after a mediation meeting, which will be voted on in a referendum by the workforce. The agreement includes recovery of purchasing power, teleworking and vacations, although UGT and other unions denounce exclusion from the process and maintain the strike until Monday.

Iberdrola, Endesa, Naturgy, Repsol and Moeve obtained 9,863 million euros of net profit in the first half of 2026, almost the same as in all of 2023. Experts predict that the year will close with around 20,000 million, more than double that of three years ago. Meanwhile, internal and European voices are growing demanding an extraordinary tax on their profits linked to the war in the Middle East and the energy crisis, although the Government faces resistance from its parliamentary partners and companies warn about their historic investments.

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