“Maricarmen tiene que ser la última víctima del sistema”: cientos de acampados marchan desde Sol al Congreso
Quick Look
Tras conocerse la muerte de Maricarmen Abascal, activista y símbolo de la lucha por la vivienda, cientos de manifestantes se han concentrado en la Puerta del Sol y han marchado pacíficamente hacia el Congreso de los Diputados para rendirle homenaje y denunciar la crisis habitacional, enfrentándose a un dispositivo policial que bloqueó el acceso al edificio.
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Why It Matters
Maricarmen Abascal se había convertido en un símbolo de la crisis de la vivienda en España tras enfrentar un proceso de desahucio. Una semana antes del incidente, el Congreso de los Diputados había rechazado dos decretos destinados a abordar la emergencia habitacional.
La noticia de la muerte de Maricarmen Abascal ha caído sobre los acampados en la Puerta del Sol como un golpe seco. Hasta ese momento, cientos de personas debatían sobre la organización del campamento, ajenas a que acababa de morir la mujer cuya historia se ha convertido en el rostro de la crisis de la vivienda. La asamblea se ha detenido. “Vamos a hacer un minuto de silencio”, ha anunciado una joven al micrófono, el mismo con el que hasta entonces había ido dando paso a los distintos puntos del día. Por unos instantes, las voces se han apagado en Sol. “No es justo que haya pasado los últimos días de su vida en esta situación”, ha dicho después, con la voz quebrada.
Pero el silencio apenas ha durado unos minutos. La tristeza ha dado paso a la rabia. “¿Qué os parece hacer una marcha pacífica hasta el Congreso para homenajear a Maricarmen?”, ha propuesto la joven. La respuesta ha sido inmediata: aplausos, vítores y cientos de voces que han roto el silencio para corear una consigna: “Maricarmen tiene que ser la última víctima de este sistema”.
La multitud se ha puesto en marcha. Los acampados han llamado al resto de compañeros y, poco después, una columna de cientos de personas ha comenzado a avanzar hacia el Congreso de los Diputados, la misma Cámara Baja que, una semana antes, había rechazado los dos decretos de vivienda.
“Vamos a ir al Congreso por las buenas o por las malas”, ha lanzado por el megáfono uno de los jóvenes que encabezan la marcha. Enseguida ha corregido el tono: “Vamos a ir pacíficamente. No vamos a pedir permiso para ejercer nuestro derecho a la protesta y al luto”. La multitud ha respondido coreando una sola palabra: “¡Al luto!”. “Vamos a hacerle un homenaje porque ella nos animó a seguir luchando”, ha continuado. “Nos van a decir que lo de Maricarmen es una tragedia inevitable, los mismos que la desahuciaron”. Y la marcha ha echado a andar los 700 metros que separan la Puerta del Sol del Congreso.
A cada paso, los manifestantes han elevado el tono. “Vosotros, rentistas, sois los terroristas”, han coreado mientras avanzaban. Al frente, el joven del megáfono seguía animando a la multitud: “Que nadie dude de que la lucha por la vivienda no para. Este Congreso lo dominan los fondos buitre y nosotros les decimos que son unos asesinos”.
La policía no ha tardado en reaccionar. Los agentes han comunicado a los manifestantes que los acompañarían de vuelta a Sol para garantizar la seguridad y, en la Carrera de San Jerónimo, han desplegado vallas para cerrar el paso y bloquear el acceso a la entrada principal del Congreso.
La columna se ha detenido frente a la Cámara Baja. Decenas de velas han comenzado a encenderse y, una a una, las manos las han levantado hacia el cielo. “¡Asesinos!”, han gritado frente al Congreso. “Esto es un shock, no lo esperábamos”, cuenta Rebeca, de 24 años, abrazada a una amiga mientras permanece frente a la Cámara Baja. Habla emocionada, todavía intentando asimilar la noticia. “Esto tiene que seguir impulsando la lucha. Me conmueve pensar todo lo que sufrió Maricarmen en los últimos días de su vida”, añade.
A su lado, un grupo de jóvenes se sienta en círculo alrededor de un papel con la fotografía de Maricarmen, rodeado de velas que titilan. Poco a poco, llegan más personas y se incorporan a la protesta. Con cada nuevo grupo, los cánticos ganan fuerza y el tono se vuelve más combativo. Entre la emoción y la rabia, Daniel, uno de los jóvenes que ha acudido esta noche, dice que lo que más le duele es pensar que Maricarmen “nunca llegará a volver a su casa”.
Los gritos se apagan por un instante cuando una activista de izquierda revolucionaria toma el megáfono. Empieza a leer un poema de Rafael Alberti, “Desahucio”. “Te pregunto”, comienza. “¿Cuándo abandonas la casa, dime, qué ángeles malos, crueles, quieren de nuevo alquilarla? Dímelo”. Durante unos segundos, solo se escucha su voz. Después, la multitud rompe en vítores.
En la Puerta del Sol, los manifestantes que no han acudido a las puertas del Congreso se congregan alrededor de un altar improvisado frente a la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Han traído flores rojas y han dibujado el rostro de Maricarmen en un cartel sobre el que han escrito: “No se puede desalojar un recuerdo”.
Un pequeño grupo permanece sentado. Decenas de personas se quedan de pie, en silencio, mirando el altar. No hay consignas ni megáfonos. Solo el llanto, entrecortado, de algunas de las personas que han venido hasta allí para despedirla.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Se organizarán nuevas concentraciones y actos en memoria de Maricarmen Abascal en los próximos días.
Very likely · Within days
El debate sobre los decretos de vivienda rechazados podría resurgir en la agenda parlamentaria.
Likely · Within weeks
Open Questions
- ¿Qué medidas específicas se tomarán tras esta protesta para abordar la crisis de la vivienda?
- ¿Habrá repercusiones políticas tras la represión simbólica de la marcha?
- ¿Se abrirá una investigación sobre las circunstancias de la muerte de Maricarmen Abascal?




