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Marruecos enfrenta desde hace año y medio una ciberguerra lanzada por el grupo Jabaroot, que ha atacado centros de seguridad e instituciones públicas. La filtración de datos de 70.381 presuntos espías se produjo en plena crisis migratoria de Ceuta, vinculada previamente a tensiones con España por el caso Pegasus en 2021.
Marruecos se enfrenta desde hace año y medio a una ciberguerra lanzada por el grupo de piratas informáticos Jabaroot que ha golpeado sucesivamente sus centros de seguridad e instituciones públicas sensibles. La publicación esta semana, en plena crisis migratoria de Ceuta, por los mismos hackers de un listado con los datos personales de 70.381 presuntos espías marroquíes ha desatado un pequeño seísmo mediático en España y Europa. Mientras la prensa del país magrebí guardaba silencio, el enigmático grupo Jabaroot (poderío, en árabe) parece haber interferido también en pugnas políticas internas. Estos piratas ―vinculados inicialmente a Argelia― amenazan ahora con hacer públicas nuevas revelaciones altisonantes, como la identidad de los dirigentes de Rabat que “orquestaron” el desbordamiento de la ciudad autónoma española mediante la irrupción de más de 70.000 migrantes.
Aunque las cuatro hojas de cálculo difundidas por Jabaroot incluyen principalmente agentes de base, destaca la presencia de altos funcionarios de la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST, inteligencia interior) y la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN, policía nacional) de Marruecos. La personalidad más conocida en términos políticos es el director de ambos organismos, Abdelatif Hamuchi, hombre de confianza del rey Mohamed VI y conocido en los medios como “el superagente”.
En su estilo habitual, el Gobierno marroquí ha negado a través de la Unidad de Seguridad de la DGSN-DGST cualquier intrusión en sus sistemas de información o bases de datos de seguridad. En un comunicado, publicado tres días después de la filtración, puntualizó que la información difundida se obtuvo de archivos de compañías de seguros como Saham y de la Tesorería de la Seguridad Social sobre sus empleados. Las bases propias, mientras tanto, no se han visto afectadas al estar sujetas a los más estrictos estándares de ciberseguridad, aseguran. “Se trata de datos antiguos (…) y documentos alterados o falsificados presentados como oficiales”, puntualizan los servicios marroquíes sin más detalle.
Jabaroot ha presentado su filtración como un mensaje dirigido a España en plena crisis migratoria. Sus ciberpiratas han asegurado que disponen de información inédita sobre la avalancha de migrantes de los días 30 y 31 de julio. La cuenta de Telegram con las revelaciones duró 72 horas hasta que fue cerrada esta semana. Cada poco tiempo los piratas suelen abrir una nueva. Las amenazas que el grupo fue publicando durante el último mes siguen alimentando la red. En una de ellas, se asegura que tienen mensajes intercambiados entre altos cargos del Gobierno marroquí que demuestran que estaban detrás de la entrada masiva de Ceuta.
Del mismo modo, Jabaroot lanzó este interrogante en sus redes: “¿A quién le interesan los datos de Pegasus relacionados con Pedro Sánchez?”. Jabaroot se refiere al caso Pegasus y a la posible implicación de Marruecos en el hackeo con el programa israelí que sufrieron los teléfonos móviles oficiales de Sánchez y tres de sus ministros en mayo de 2021, en plena crisis diplomática con las autoridades de Rabat por una anterior irrupción masiva de inmigrantes en Ceuta.
Los datos difundidos por Jabaroot, que adelantó El Confidencial, están organizados en tablas con un número diferente de columnas, dependiendo de la hoja de cálculo. La información que acompaña al nombre completo de la persona varía: número de DNI, filiación como funcionario, registro de nómina pública (asignado por la Tesorería General de Marruecos), las siglas de su rango policial o dentro de los servicios de inteligencia marroquíes, el código de cuenta bancaria, su fecha de nacimiento y de “reclutamiento”.
Un análisis de los nombres realizado por el periódico francés Le Monde también ha identificado en el listado directores regionales y jefes de los departamentos de contraterrorismo, contraespionaje, operaciones, recursos humanos, presupuestos, entre otros. El medio galo señala como fuente probable de la filtración un departamento de nóminas.
Le Monde asegura, de acuerdo con una investigación propia, que la filtración “fue obra de cinco exagentes de la DGST (cuatro oficiales y un comisario de policía que rompieron con el servicio y se exiliaron en Europa), quienes exigen cambios al frente de las instituciones de seguridad” de Marruecos. Estos afirman haber presenciado el uso indebido de información personal en las escuchas telefónicas.
Resulta difícil verificar la presencia efectiva de espías en las filtraciones de Jabaroot, a la vista de la vigencia de los archivos, anteriores a 2020, y de la inclusión en la lista de todo tipo de funcionarios de los servicios de seguridad marroquíes. Varias personas que aparecen reseñadas ya están muertas, como Abdelhak Khiame, agente de la DGST y primer director de la Oficina Central de Investigaciones Judiciales, fallecido en 2022. La primera duda que surgió sobre la difusión masiva de un listado con “espías” del Gobierno es el gran número de implicados. Por ponerlo en contexto, los agentes de la CIA son alrededor 20.000, según una revelación de The Washington Post.
La publicación del listado ha sido también el abono perfecto para la propagación de bulos a través de cuentas anónimas en las redes sociales como X. Por ejemplo, la que identifica el nombre Mohamed Bouharrat con uno de los condenados por el atentado del 11-M en el juicio de 2007. Lo cierto es que uno de los condenados se llamaba así y también coincide el año de la condena con el del supuesto “reclutamiento” que aparece en el listado, al igual que el de nacimiento en 1979. Pero después el medio Newtral verificó que se trataba de personas diferentes. El Bouharrat terrorista nació el 1 de mayo de ese año, según la sentencia de la Audiencia Nacional que le condenó a 12 años de cárcel, y la fecha de nacimiento del que aparece en la lista difundida es el 24 de septiembre de 1979.
Amenazas virtuales en cadena
Jabaroot fue identificado por primera vez en el frente de la ciberguerra contra Marruecos en abril de 2025. La prensa del país magrebí lo relacionó en un principio con un grupo de hackers argelinos, pero su identidad sigue siendo desconocida aún. Ha golpeado a la Administración por todos los costados, desde las multas de tráfico de la Agencia Nacional de Seguridad Viaria hasta las certificaciones del catastro, pasando por las nóminas de altos cargos del palacio real. El año pasado se atribuyeron la infiltración en el sistema interno del Ministerio de Justicia marroquí y aseguraron que manejaban datos confidenciales del ministro, Abdelatif Uahbi, así como de 5.000 magistrados y de otros 35.000 funcionarios.
Precisamente quien está llevando ahora la voz cantante en nombre del Gobierno marroquí durante la crisis de Ceuta es el ministro de Justicia, Abdelatif Uahbi, quien ha exigido a España que haga entrega de “todos” los menores no acompañados de nacionalidad marroquí que permanecen en la ciudad autónoma, cuya soberanía reclama para la monarquía alauí. Como líder destacado de uno de los tres partidos del Gobierno de coalición, se encuentra en plena campaña para las elecciones legislativas del 23 de septiembre.
Los mismos piratas de Jabaroot se jactaron de haber conseguido más de 10 millones de documentos, entre los que figuraban operaciones inmobiliarias de figuras públicas, incluidas las del ministro Uahbi, que le implicaban en una presunta evasión fiscal. La Agencia Nacional de Conservación de los Títulos de Propiedad del Catastro negó que sus archivos hubiesen sido violados y derivó la brecha a la plataforma de consultas del Colegio de Notarios, que fue clausurada.
El portavoz del Gobierno de Rabat, Mustafá Baitas, acusó entonces de los ataques informáticos a “actores hostiles”, en referencia a una potencia extranjera. Uahbi, sin embargo, se declaró víctima de “un ajuste de cuentas” por parte de una “quinta columna” que manipula desde el interior del país filtraciones de actores extranjeros “propagadas sin verificación desde lugares obscuros”, evocando una sorda pugna interna por el poder.
Operaciones de contraataque
Detrás de los ataques iniciales de Jabaroot se encuentra supuestamente el telón de la guerra cibernética que desde hace más de un año se desató entre piratas marroquíes y argelinos. Frente a estos últimos, se encuentra Phantom Atlas, un consorcio de ‘hackers’ de Marruecos, que a mediados de 2025 anunció en Telegram que se había infiltrado en el sistema bancario de Argelia, a través de una brecha en la Mutualidad General de Correos y Telecomunicaciones. En la misma red, los piratas mostraron capturas de pantalla de transferencias, extractos de cuenta y documentos de identidad de clientes del Banco Nacional de Argelia.
No fue el único contraataque. En esa misma red social, aseguraron que había accedido a las infraestructuras de internet de Algérie Télécom, la compañía telefónica estatal, y a la base de datos del Ministerio de Trabajo, donde afirmaron haber detectado ficheros que revelaban “graves irregularidades en la gestión administrativa” desde los poderes públicos en Argel.
AI outlook — possibilities, not facts
Jabaroot publicará nuevas filtraciones con información sobre la supuesta organización marroquí de la entrada masiva de migrantes en Ceuta.
Likely · Within weeks
El Gobierno marroquí seguirá negando cualquier intrusión en sus sistemas y atribuirá los ataques a actores hostiles externos.
Very likely · Within weeks
Habrá un aumento en la actividad de grupos de hackers pro-Marruecos como Phantom Atlas contra objetivos argelinos.
Possible · Within months

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