
Vivió 12 años en aislamiento en plena naturaleza criado por lobos tras ser vendido por su familia en su infancia.
Fallece a los 80 años Marcos Rodríguez Pantoja, conocido como el 'niño lobo' de Sierra Morena, quien pasó doce años de su juventud viviendo en aislamiento con lobos tras una infancia marcada por el maltrato y el abandono.
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Marcos Rodríguez Pantoja fue un caso documentado de niño salvaje en España, tras pasar doce años aislado en Sierra Morena criado por lobos.
Marcos Rodríguez Pantoja fue un ser humano único como pocos. Y ocurrió así porque fue más 'animal' que cualquiera de nosotros: fue medio lobo durante una buena parte de su vida. Por eso Marcos, que murió el pasado sábado en Orense, fue conocido como el 'niño lobo' de Sierra Morena y como uno de los pocos casos documentados de niño salvaje en España.
Ha muerto con 80 años, de los que 12 los pasó entre lobos, literalmente. Fueron los mejores años de su vida, contó él más tarde. Porque junto a los seres humanos el suyo fue un tiempo de miseria, abusos, engaños y hambre.
Marcos nació en Añora (Córdoba). A los 3 años perdió a su madre, que murió al dar a luz a su octavo hijo. Su padre se volvió a casar y su madrastra, quien ya tenía un hijo de un matrimonio anterior, lo maltrató desde el primer día. En la posguerra, la familia se instaló en Fuencaliente (Ciudad Real), en plena Sierra Morena. En 1963, cuando Marcos sólo tenía 6 años, su familia lo vendió a un ganadero, que lo envió a vivir con un cabrero en una cueva de la sierra de Cardeña.
El primer contacto que recuerdo [con los lobos] es que me quedé dormido con los cachorros
Dos años después, el pastor murió. El niño estaba solo en la sierra. El milagro fue que los lobos reconocieron su soledad y le cuidaron como a uno de los suyos. "El primer contacto que recuerdo [con los lobos] es que me quedé dormido con los cachorros", contó Marcos a RNE en 2010, en la primera ocasión en la que se pudo escuchar su voz en los medios de comunicación.
Lo cierto es que Marcos se las arreglaba muy bien en la naturaleza. Con el cabrero había adquirido suficiente destreza como para desenvolverse solo en la sierra. Pasó 12 años viviendo en completo aislamiento de los seres humanos y con la única compañía de los lobos.
Fue así que desarrolló formas de comunicación basadas en sonidos y aullidos: "Yo vivía revuelto con los lobos, viví como uno más de la familia". Se entendía con los lobos, pero también aprendió a imitar el canto de los pájaros, a llamar a los ciervos o a fabricar flautas con un palo.
Yo vivía revuelto con los lobos, viví como uno más de la familia
Nunca fue un lobo, pero pudo presumir de haberlos tenido como amigos: "Si yo quería pescar pescaba en el río; si quería un conejo lo cogía; si quería un ciervo llamaba a mis padres que eran los lobos, pegaba un aullido, yo me escondía en el río y los lobos me traían las reses para abajo", contó años después a TVE, mientras imitaba a la perfección el aullido del lobo.
Su caza y una socialización forzada
En 1965, cuando tenía 19 años, fue encontrado por la Guardia Civil. Como aullaba y mordía, los agentes le ataron y amordazaron y, a la fuerza, lo trasladaron a Fuencaliente. Eso sí, las autoridades nunca presentaron cargos contra el padre, que en ese momento aún vivía. Se cuenta que al reconocer a su hijo solo le reprochó haber perdido la chaqueta.
Las monjas de una iglesia y un sacerdote le enseñaron, de nuevo, el uso del habla, cómo vestir, andar erguido y a comer con cubiertos. Pero, ¿cómo y cuándo reintroducirle en sociedad? Y más: ¿alguien preguntó a Marcos si ese era su deseo? "Yo estaba muy bien, yo no sabía lo que era el dinero pero la comida no me faltaba", aseguró tiempo después.
Si quería un ciervo llamaba a mis padres que eran los lobos, pegaba un aullido, yo me escondía en el río y los lobos me traían las reses para abajo
El caso es que fue internado en el Hospital de Convalecientes de la Fundación Vallejo, en Madrid. Cuando se consideró que estaba suficientemente socializado, Marcos fue enviado a Mallorca, donde vivió en un hostal que pagaba con su trabajo.
La gente no le entendia y él no entendía a la gente
Hizo el servicio militar y se dedicó a trabajar como pastor, pero los seres humanos no le trataron como a un igual, como sí hicieron los lobos. Su experiencia es un rosario de engaños, maltratos y abusos. La gente no le entendía y él no entendía las normas de esa sociedad presuntamente mejor.
"Era muy receloso con los adultos y encantador con los más pequeños", contó a TVE Arturo Arcones, quien mantuvo una relación laboral y de amistad con él en su última etapa. Marcos, explicó, era algo infantil, "ingenuo" y nunca llegó a dominar el español.
Yo estaba muy bien, yo no sabía lo que era el dinero pero la comida no me faltaba
Lo suyo era la naturaleza y en esos años ayuntamientos, asociaciones y organizaciones le invitaron a dar charlas para hablar de animales y de su experiencia única junto a los lobos. Era especialmente solícito con los niños. "Acariciad más a vuestras mascotas, que las maquinitas solo se enchufan, y las mascotas piden cariño", les decía.
Era un niño grande. Según Arcones, Marcos "era un Mowgli español [por el personaje de El libro de la selva]. Era una persona hecha de tierra, de viento, de aire, de lluvia, de nidos y caza. Él siempre decía que su vida más feliz fue con los lobos, porque con los humanos no se sentía muy a gusto".
Tras vivir en Fuengirola (Málaga) y habitar en una cueva, se trasladó a Rante, en San Cibrao das Viñas, en el interior de Orense. Allí lo acogió Manuel Barandela Losada, un policía retirado al que él llamaba el "jefe". Aunque los inicios no fueron fáciles, al final Marcos acabó considerando su familia a aquel jubilado gallego. Tampoco fue fácil con los de Rante. No se creían que aquel niño grande hubiera pasado doce años de su vida entre lobos.
Me he hecho a esta vida aunque sea peor que la otra
Cuando Barandela murió, Marcos fue apadrinado por una familia holandesa. "Me he hecho a esta vida", aunque sea "peor que la otra", dijo en más de una ocasión. Marcos Rodríguez, el 'niño lobo de Sierra Morena', falleció el pasado sábado. Sus amigos lo despidieron este domingo en Rante.
Tesis, libros y películas
Su caso fue objeto de un estudio. El profesor Gabriel Janer Manila, de la Universidad de Baleares, realizó una tesis doctoral sobre su historia y más tarde la llevó al libro He jugado con lobos. Fue algo más que un estudio académico. Janer, que lo conoció en Mallorca, fue la primera persona que creyó en Marcos.
Después, el dramaturgo Kevin Lewis escribió una obra infantil inspirada en la vida de Marcos Rodríguez, titulada Marcos. En 2010, Gerardo Olivares escribió y dirigió la película Entrelobos, basada en la vida de Rodríguez Pantoja. El mismo Marcos aparece al final de la película.

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