Muere Alfredo Sánchez Monteseirín, el alcalde que lideró la mayor transformación de Sevilla tras la Expo, a los 69 años
El político socialista, que gobernó la capital hispalense durante tres mandatos, ha muerto tras años de deterioro de salud derivado de un ictus.
Quick Look
- Alfredo Sánchez Monteseirín, alcalde de Sevilla durante 12 años y figura clave en la transformación urbanística de la ciudad, ha fallecido a los 69 años.
- Su salud se vio afectada tras sufrir un ictus que le obligó a retirarse de la vida política activa.
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Why It Matters
Sánchez Monteseirín fue alcalde de Sevilla durante tres mandatos, impulsando proyectos urbanísticos significativos y polémicos. Su carrera política terminó tras sufrir un ictus que deterioró su salud.
Alfredo Sánchez Monteseirín, alcalde de Sevilla durante 12 años, ha fallecido este lunes como consecuencia del ictus que sufrió hace años y que le obligó a retirarse de la política activa. Su salud se había ido deteriorando de forma progresiva desde aquel episodio cardiovascular hasta su fallecimiento, que se ha producido a los 69 años.
Sánchez Monteseirín se interesó por la política en su juventud a partir de su experiencia en los grupos de cristianos de base como tantos otros socialistas de su generación. Nació en La Rinconada (Sevilla) el 25 de septiembre de 1957 y durante una larga trayectoria ha sido presidente de la Diputación, alcalde de Sevilla y delegado especial del Estado para la Zona Franca de Sevilla. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla, también fue concejal de la localidad de Burguillos entre 1979 y 1987, y presidente de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP).
Sin duda, su etapa como alcalde fue la que le dio mayor proyección durante tres mandatos en los que gobernó con aciertos y errores, pero en los que sin duda se produjo la mayor transformación de Sevilla después de la Expo del 92.
Fue en ese sentido un político empeñado en dejar huella en la ciudad y puso el proyecto por encima de su propia popularidad, ya que muchas de las actuaciones que se llevaron a cabo durante el periodo en que gobernó Sevilla estuvieron envueltas en sonadísimas polémicas: desde la peatonalización del centro hasta la construcción de una de las redes de carriles bicis más extensa de España en aquella época, el rascacielos de la Cartuja o las Setas de la Encarnación.
También afloraron durante esos mandatos algunos casos de corrupción que terminaron por minar su imagen pública, como el caso de las facturas falsas del distrito Macarena, pero nadie le puede negar un legado urbanístico y político reseñable y con un sello personal.
Llegó a ser el alcalde del PSOE con más poder de España, pero el partido no fue especialmente generoso en la retirada. De hecho, ni siquiera se le permitió ser él quien anunciara que no repetiría como candidato. Fue el entonces presidente de la Junta, José Antonio Griñán, quien lo anunció en una entrevista en una agencia de noticias. Y aunque apareció muchas veces en las quinielas como ministrable, tras abandonar la Alcaldía su destino fue un puesto en el Instituto de Salud Carlos III de Madrid. Después le nombrarían delegación especial de la Zona Franca del Puerto de Sevilla.
Una de sus últimas apariciones públicas se remonta a enero de 2025, con ocasión de la presentación de un cuadro retrato suyo como presidente de la Diputación, entre 1995 y 1999 bajo las siglas del PSOE, en un acto que tenía lugar en la Casa de la Provincia y en el que estuvo acompañado por el ex mandatario provincial Miguel Ángel Pino y el actual presidente de la institución y secretario provincial de los socialistas sevillanos, Javier Fernández.







