
La embarcación Filo Jet zarpó desde el puerto de Girne rumbo a Turquía con 267 pasajeros a bordo. La policía ha detenido al capitán y a otros siete tripulantes.
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Un catamarán de 26 años llamado Filo Jet naufragó al norte de Chipre tras zarpar hacia Turquía, provocando víctimas mortales y desaparecidos.
18 personas siguen desaparecidas tras el naufragio este domingo de un catamarán al norte de Chipre. En la embarcación viajaban 267 pasajeros, ocho han muerto y 249 han sido rescatados. ¿Qué pudo pasar? Algunos medios informan del mal estado del ferry, pero también se mencionan las condiciones meteorológicas, que deberían haber impedido su partida, y hasta alguna mala decisión de la tripulación.
El Filo Jet es un catamarán de 40,5 metros de eslora propiedad de la empresa turca Filo Denizcilik, había zarpado con 267 pasajeros y ocho tripulantes del puerto de Girne, en el norte de la isla de Chipre, con rumbo a Turquía. La tripulación emitió el domingo una llamada de socorro a las 12.10 hora local (una hora menos en España) en la que informó de que la nave hacía aguas. La embarcación terminó volcando y hundiéndose en una zona donde la profundidad del mar es de unos 514 metros. Según la policía, el pontón izquierdo del barco se rompió y provocó una entrada de agua.
Cuatro embarcaciones equipadas con sistemas de visión nocturna y dos helicópteros han estado participando toda la noche en la búsqueda de supervivientes, que continúa este lunes con la ayuda de drones llegados desde Turquía. Un buque con capacidad para realizar búsquedas a profundidades de hasta 1000 metros llega a la zona este martes procedente de Turquía. El ministro turco de Turismo, Fikri Ataoglu, dice que cuatro de las ocho víctimas mortales han sido ya identificadas. Según las autoridades, ninguno de los pasajeros que permanecen aún ingresados en centros médicos está en estado grave.
En la tarde del domingo, muchos familiares se congregaron a las afueras del puerto de Kyrenia y de los hospitales donde habían sido trasladados los rescatados. Empezaron a gritar y agredir a la seguridad, exigiendo saber si sus familiares estaban vivos, muertos o desaparecidos, según informa el diario Philenews.
Algunos hospitales publicaron los nombres de los pasajeros que habían sido trasladados para recibir tratamiento. Entre los desaparecidos habría niños y ancianos. Según medios turcochipriotas, entre ellos están Saliha Miray Biçer, de 14 años, y su hermano Mehmet Asaf Biçer, de 6 años. Una de las personas fallecidas en la tragedia es Nuray Zeytun, madre de la capitana del equipo femenino del club deportivo Doğan Türk Birliği.
Cargos de homicidio por negligencia e imprudencia
La Policía turcochipriota —la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre sólo ha sido reconocida por Turquía— ha iniciado una investigación sobre el accidente y, de momento, ha detenido al capitán del barco y a los otros siete tripulantes, bajo los cargos de homicidio por negligencia e imprudencia. Un tribunal de la ciudad turcochipriota de Girne ordenó también el arresto del gerente de Filo Denizcilik, la empresa turca propietaria del catamarán siniestrado.
Algunos pasajeros han declarado a los medios que el capitán trató de huir del barco durante el naufragio
Algunos pasajeros han declarado a los medios que el capitán trató de huir del barco durante el naufragio. La prensa turcochipriota informa de que se produjeron varias infracciones, entre ellas, que las puertas estaban cerradas en el momento del accidente, que hubo fallos en la distribución de los chalecos salvavidas y la imposibilidad de evacuar a los pasajeros en botes salvavidas.
Supervivientes han indicado que el catamarán comenzó a hacer aguas poco después de zarpar y que viajaba a una velocidad excesiva, y también que la tripulación ignoró los avisos en ese sentido de algunos pasajeros. Algunos testigos afirman que antes de que se hundiera se escuchó un ruido parecido a una explosión en la proa.
Uno de los puntos críticos es si los sistemas para la evacuación de los pasajeros se activaron correctamente. La experta turca en derecho marítimo, Emetiye Güzütgüzeli, declaró a la cadena estatal turca TRT que la investigación no solo debe centrarse en las causas del hundimiento, sino también en el proceso de evacuación, el funcionamiento de las puertas estancas, la idoneidad del casco, la distribución de pasajeros y carga, las certificaciones e inspecciones, y el uso de botes salvavidas y de rescate.
Mal tiempo y mal estado del barco
BBC News menciona el testimonio de Mustafa Koc, que rescató a unas 65 personas con su embarcación. Declaró que, en su opinión, la tripulación debería haber esperado a que el mar se calmara. "No era seguro para ellos". Según esta persona, "el mar estaba bastante agitado" y el barco "presentaba algunos daños en la proa".
"Hasta la más mínima negligencia saldrá a la luz", declaró Ünal Üstel, primer ministro de la autoproclamada república turca en Chipre. Aseguró que el desastre será investigado a fondo: "Nadie quedará impune, sin importar quién sea, quién resulte culpable o responsable". El ministro de Obras Públicas y Transportes, Erhan Arıklı, aseguró a la agencia turca Anadolu que se analizarán las denuncias y testimonios de los pasajeros.
Según la emisora turca NTV, el barco tenía 26 años de antigüedad pero llevaba al menos cuatro años inactivo antes del siniestro. Se está investigando si el buque estaba en condiciones técnicas adecuadas para navegar por alta mar.
Un informe técnico elaborado en 2018 sobre este catamarán reveló que el buque era de construcción modular y estaba diseñado para transportar pasajeros en lagos, no en alta mar, según informó un programa de la cadena Sözcü TV. Se concluyó que la estructura y la estabilidad del buque no eran adecuadas para su uso en condiciones marítimas.
El catamarán barco tenía previsto viajar a Turquía el sábado, pero se retrasó debido a las malas condiciones meteorológicas. Inicialmente, el domingo no recibió permiso para zarpar, pero una hora después finalmente se le concedió. Según informa el medio Bugun Kipris, el departamento portuario depende del ministro de Transportes y por lo tanto Arikli debe explicar por qué se acabó otorgando el permiso para navegar.
El experto marítimo, Şenol Çialışkan, declaró a un canal turco que los catamaranes suelen ser bastante difíciles de hundir. Según su análisis, el barco se inclinó muy rápidamente en lugar de hundirse lentamente, y que esto debería investigarse.
Un barco con una azarosa historia
La embarcación tiene 26 años. Fue construida en Francia en el año 2000 y hasta 2024 utilizó el nombre Iris Jet. El barco tiene una historia bastante azarosa, porque ha cambiado de bandera muchas veces: tuvo banderas de España, Grecia, el Caribe y Panamá.
En 2003, siendo Iris Jet, el catamarán chocó contra un muelle durante una maniobra en el puerto y, pocos días después, comenzó a hacer agua en plena ruta. En aquel momento, se produjo una disputa legal entre la compañía aseguradora y la empresa propietaria del buque a raíz del incidente. Un medio local hace referencia a una sentencia del Tribunal de Casación francés del 10 de marzo de 2009.
AI outlook — possibilities, not facts
Continuarán las labores de búsqueda de los 18 desaparecidos con drones y buques especializados.
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