
El primer ministro polaco movilizó fuerzas tras detectar movimientos sospechosos cerca de Kaliningrado y vinculó la crisis del Tribunal Constitucional con actividades de desestabilización extranjeras.
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Polonia enfrenta una crisis institucional por el control del Tribunal Constitucional y tensiones fronterizas con el enclave ruso de Kaliningrado.
El primer ministro polaco, el conservador Donald Tusk, ha anunciado este martes que esta madrugada, pasada la medianoche, fue informado de “un movimiento preocupante en la frontera polaco-rusa”. “Movilizamos fuerzas y evitamos con éxito un intento de provocación”, ha asegurado el jefe de Gobierno, sin dar más detalles, en una comparecencia previa a la reunión del Consejo de Ministros.
El político ha subrayado que “la provocación y escalada rusas pueden prolongarse”. Tusk lleva tiempo advirtiendo de que los servicios secretos polacos y de sus aliados de la OTAN, entre ellos la CIA, le habían informado de que en otoño podría producirse alguna provocación del Kremlin. Se ha referido siempre a amenazas híbridas con un componente ya más militar. En concreto, este martes ha hablado de actos de sabotaje, pero ante el Sejm, la Cámara baja del Parlamento polaco, mencionó la posibilidad de que cayesen drones y misiles que Moscú justificaría como un error.
Este martes ha concretado que los avisos se referían a la primera mitad de noviembre. Siguiendo las advertencias de los servicios secretos, el Ejecutivo envió “importantes efectivos de policía, guardia fronteriza y contraterroristas a esa región”. Kaliningrado es un enclave ruso situado en la costa del mar Báltico, entre Polonia y Lituania. Ese oblast (provincia) está conectado con Bielorrusia por el corredor de Suwalki, considerado uno de los puntos más vulnerables del flanco oriental de la OTAN.
Normalmente la zona que más nota las consecuencias de la guerra en Ucrania son las regiones del este de Polonia, pero recientemente se han producido varios incidentes cerca de Kaliningrado. El pasado 23 de septiembre, un helicóptero ruso violó el espacio aéreo polaco durante 42 segundos, en los que se adentró 300 metros en territorio de la UE y la OTAN. Unos días antes, el ejército había recuperado del mar Báltico un dron militar del Ejército de Moscú del tipo “Gerbera”.
El anuncio del primer ministro se produce en el mismo día en que cuatro vuelos se han visto afectados en Europa por avisos de bombas, dos de ellos con destino a Varsovia. Uno procedía de Copenhague y otro de Londres. Las autoridades cerraron temporalmente el aeropuerto de Modlin en la capital polaca hasta dar por concluida la amenaza.
En su comparecencia, que se produce en medio de un grave conflicto jurídico y político por el control del Tribunal Constitucional (TC), Tusk ha denunciado que las autoridades ven “actividad de Rusia y de políticos prorrusos en el mundo y en el país” también en esta crisis. “Todos conocemos el método ruso, que consiste en involucrarse en conflictos internos”, ha declarado, y ha atribuido la tensión manifiesta en torno al TC a la injerencia extranjera, provocada tanto por Moscú como en relación con las elecciones de medio mandato en EE UU, que se celebran este martes.
Organizaciones de seguimiento en redes sociales en Polonia han observado un gran movimiento de cuentas asociadas a Rusia, el movimiento MAGA y Europa Occidental con un ataque coordinado contra Tusk, como informó una de ellas, Res Futura, este domingo. El primer ministro ha señalado este martes directamente a figuras rusas o cercanas al Kremlin —como el expresidente Dmitri Medvédev y la portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, Maria Zajárova—, o el ex primer ministro húngaro Viktor Orbán, que se han posicionado del lado de la oposición y del presidente polaco, Karol Nawrocki, en la crisis del Constitucional.
“La defensa del Tribunal Constitucional y de las condiciones de trabajo de los jueces es un deber del poder ejecutivo. Y nadie del poder ejecutivo tiene derecho a irrumpir violentamente en el recinto del TC, como lo hizo el presidente”, ha reiterado. Nawrocki se presentó en la sede del Constitucional en la madrugada del sábado e incluso forcejeó con varios jueces para abrirse paso a la fuerza.
Este martes hay previstas varias reuniones importantes en relación con la crisis. La Asamblea General de los jueces del TC está convocada para aprobar el presupuesto de la institución y tomar decisiones sobre la composición de un comité disciplinario para el presidente y vicepresidente suspendidos temporalmente, Bogdan Swieczkowski y Bartlomiej Sochanski.
La clave del encuentro será si habrá quórum para tomar decisiones. Son necesarios 2/3 de los magistrados, es decir, 10 jueces de 15. Pero el Gobierno calcula que si dos están suspendidos y uno es un juez cuyo nombramiento por el partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS)—a quien la alianza liderada por Tusk desbancó del poder en 2023— no reconocen, el quórum serían ocho jueces. Que es justo el número de magistrados nombrados por la mayoría parlamentaria del Ejecutivo en el centro de la polémica, porque Nawrocki rechaza tomar juramento a cinco de ellos.
También está prevista una reunión del consejo de seguridad nacional convocado por el presidente. La cita estaba prevista antes de la crisis para hablar sobre la posible instalación de una base militar permanente de EE UU, pero que la situación del TC se incluirá en la agenda.
El Tribunal Supremo, compuesto en su mayoría por jueces nombrados por PiS que el Ejecutivo considera ilegítimos —se les llama neojueces y están en el centro de otra de las grandes disputas sobre el Estado de derecho el país— también ha convocado una asamblea general. El TC está fuera de las competencias de este otro tribunal, pero está previsto que adopte una declaración al respecto.
El entorno de Coalición Cívica, el partido de Tusk, ha llamado también a manifestarse este martes frente al palacio presidencial. La protesta es contra el papel de Nawrocki en la crisis: por un lado, por bloquear a jueces legítimamente elegidos por el Sejm, que es quien tiene la potestad de nombrarlos. Y por otro, por irrumpir por la fuerza en la sede del Tribunal Constitucional el sábado.
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Reunión del consejo de seguridad nacional para tratar la crisis del TC.
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