
Tras meses de duros enfrentamientos, PP y Vox han suavizado su retórica mutua y destacan sus acuerdos en comunidades autónomas sobre temas como inmigración, aunque mantienen diferencias en soluciones para España, según declaraciones de sus líderes Ignacio Garriga y Santiago Abascal.
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PP y Vox han mantenido enfrentamientos públicos durante gran parte de la legislatura, incluyendo la campaña electoral de julio de 2023, con acusaciones mutuas de prácticas de contrabandistas, falta de patriotismo y intentos de dominio.
Hace apenas seis meses, el número dos de Vox, IgnacioGarriga, calificaba a Alberto Núñez Feijóo y su cúpula como un «clan gallego con prácticas de contrabandistas de ría». Unos días antes, el líder popular había deslizado sobre Santiago Abascal: «Esto de patriota te viene grande». Por aquellas fechas, el dirigente de Vox acusó al gallego de «pretender domar» a su partido y tratarles como «salvajes», mientras que Feijóo rechazaba que la formación a su derecha fuera a darle «lecciones». La lista podría seguir, pues el choque entre PP y Vox ha sido la tónica durante buena parte de esta legislatura, incluyendo su previa: la campaña a las elecciones de julio de 2023. Sin embargo, ahora, las dos derechas parecen haber pasado de pantalla y arrancan el nuevo camino a las urnas en un contexto distinto, evitando los ataques de mayor dureza.
Lo hacen también habiendo dejado negro sobre blanco sus coincidencias discursivas, y las discrepancias aún existentes entre ambos. Los pactos sellados este año en cuatro comunidades autónomas han servido para encontrar el punto en común entre ambas derechas en temas tan relevantes para Vox como la inmigración, con lo que en la sede de la calle Bambú consideran que las cartas están sobre la mesa y los ciudadanos ya saben qué propone cada formación. «El debate con el PP está ordenado», trasladan fuentes del partido, que sostienen así que los españoles «saben lo que pide» cada uno de ellos, lo cual podría aminorar el choque directo entre ambos en campaña. Aunque, eso sí, otras fuentes de Vox apuntan que la pugna no será una completa balsa, sino que el partido de Abascal expondrá los fallos que, a su juicio, son responsabilidad del «bipartidismo».
Pero, en todo caso, a esta hora el choque se augura varios decibelios por debajo del que protagonizaron PP y Vox en el camino a las urnas de 2023. El líder de la derecha dura no esquivó ayer recordar como, a su parecer, en aquella campaña «muchos medios de la derecha contribuyeron a la demonización de Vox», en una estrategia que considera que estuvo «patrocinada por el PP». En contraposición a ello, y tras escuchar la intervención de Feijóo reaccionando ayer al adelanto electoral, Abascal dijo estar de acuerdo con él «en una gran parte del diagnóstico». «Probablemente no en las soluciones que son necesarias para reconstruir España», matizó, aunque sosteniendo: «[Es] peccata minuta [poca cosa] al lado de lo que tenemos enfrente». Minimizó así en público esas discrepancias que pueden originar el choque.
Vox ya expuso ayer las que serán sus propuestas nucleares para pedir el apoyo de los españoles: «prioridad nacional», «desregulación» y «remigración». No temen en el partido que el PP se acerque a sus postulados en estas materias, que les copie para competir por el electorado, pues consideran que en los últimos meses ha quedado claro hasta dónde está dispuesto a llegar cada partido en estos y otros asuntos. Que los votantes que podrían compartir ya saben lo que les distingue, e incluso creen en Vox que las comunidades en las que han cerrado acuerdos de gobierno con los populares pueden jugar algún papel en la campaña. «A nosotros se nos queda corto», dicen fuentes del partido sobre lo que pueden hacer en estas regiones con el apoyo ciudadano que tuvieron en las urnas, y así deslizan que esto puede servir de argumento para pedir «más Vox». Una idea similar la trasladó incluso Abascal ayer: «Llegamos a un buen momento para que los españoles, si quieren mas de Vox, nos den un buen respaldo, y se podrán hacer más cosas y cambiar cosas con más contundencia».
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PP y Vox mantendrán un tono menos confrontativo en campaña mientras destacan sus diferencias en soluciones para España
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The Secretary of State for Health, Javier Padilla, confirms that the Ministry of Health is working to approve three key royal decrees before November 30: the one on tobacco with limits on nicotine and flavorings, the one that eliminates 24-hour guards for residents and the one on the statutes of the State Public Health Agency, while he regrets that several bills, such as the Universality Bill and the Framework Statute, decline with the dissolution of the Cortes.

Argentine President Javier Milei will travel to Spain on October 19 to support right-wing parties in the early elections on November 29, on his seventh trip to the country since assuming the presidency, according to government sources cited by Argentine media.

Thousands of people participated in a demonstration for the right to housing in Barcelona, organized by the Sindicat de Llogateres de Catalunya, which ended with police charges after incidents with thrown objects and burning containers. The protest sought to promote a general strike for housing before the November 29 elections.

Flávio Bolsonaro, senator and eldest son of Jair Bolsonaro, obtained 47% of valid votes in the first round of Brazil's presidential elections, surpassing Lula's 45%. He arrives as a favorite in the second round on October 25. His advantage is based on the low probability that the votes of other candidates will migrate to Lula, whose establishment image makes it difficult to attract new support, especially among young people. The corruption scandal involving audios with Daniel Vorcaro temporarily affected his voting intention, but he recovered due to polarization based on fear and rejection of the other side. The Bolsonaro family won multiple seats in Congress, interpreted as a verdict against Jair Bolsonaro's conviction for the 2022 coup attempt. Flávio has promised amnesty for his father and other convicts, which could reverse the democratic example that Brazil has represented. A victory for Bolsonaro would be seen in Washington as a strategic victory for Trump to expand his influence in Latin America, although structural alignment with the US is unlikely due to strong economic ties with China, which exceed $500 billion in regional trade and position Brazil as a larger exporter to China than to the US and the EU combined.

Former president José María Aznar has warned that the general elections scheduled for November 29 are 'historic and transcendental' and that if Pedro Sánchez manages to form a government, the constitutional system, the unity of Spain and the Monarchy as it is known would end, inevitably leading to the Republic. He also criticized the grandchildren law for attempting to alter the electoral roll.

Tens of thousands of people have taken to the streets of Barcelona to demand a general strike for housing, called by groups such as the Sindicat de Llogateres, the PAH and the Sindicat d'Habitatge Socialista, with the support of CCOO, UGT and CGT. The demonstration, initially planned for L'Hospitalet de Llobregat, was redirected to the Arc del Triomf due to the large influx. The organizers link the protest to the announcement of early elections by Pedro Sánchez and criticize the housing decrees as insufficient measures to address the structural crisis of access to housing.