¿Qué está pasando con los jóvenes en Europa? La generación Z toma las calles en 12 países
Las movilizaciones en Alemania se suman a una ola de protestas juveniles y sociales en toda Europa por la vivienda, la precariedad y los servicios públicos.
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Jóvenes alemanes convocan protestas en más de 30 ciudades en medio de una ola de movilizaciones juveniles en Europa contra la precariedad, el coste de la vivienda y los recortes sociales.
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Desde mediados de septiembre se han registrado al menos 177 protestas en 12 países europeos impulsadas por la generación Z.
Los jóvenes alemanes se preparan para salir a las calles este sábado en una nueva jornada de protestas convocada en más de 30 ciudades del país. La movilización llega después de varias semanas de protestas juveniles y sociales en distintos puntos de Europa, donde el malestar por la precariedad, la vivienda y la falta de oportunidades ha llevado a miles de personas a manifestarse.
Desde mediados de septiembre, al menos 177 protestas se han registrado en 12 países europeos. Francia, España, Italia, Portugal y Bélgica concentran la mayoría de las movilizaciones protagonizadas por la generación Z. Aunque las reivindicaciones varían según el país, muchas comparten una preocupación: las dificultades para acceder a una vivienda, la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos.
En Serbia, las protestas estudiantiles contra la corrupción, iniciadas tras el derrumbe de la marquesina de una estación de tren en Novi Sad, donde murieron 16 personas, han desembocado en un importante cambio político. En Albania, el movimiento Flamingo, surgido contra los grandes proyectos turísticos y urbanísticos de lujo, ha evolucionado hacia una movilización antigubernamental que exige también la dimisión del primer ministro, Edi Rama. En Francia, las protestas comenzaron en centros educativos contra los recortes de plantilla y la falta de financiación. El 17 de octubre reunieron a unas 550.000 personas, según el Ministerio del Interior, aunque los sindicatos elevaron la cifra a 800.000. Algunas manifestaciones acabaron en disturbios, como el incendio que prácticamente destruyó el histórico ayuntamiento de Limoges.
La crisis de la vivienda ha sido uno de los principales motores de las movilizaciones en España, Portugal e Irlanda. En España, el caso de Maricarmen Abascal, de 87 años, que tuvo que abandonar el piso madrileño en el que había vivido durante más de siete décadas, reavivó la indignación por los desahucios y el precio de los alquileres. Las protestas se extendieron a distintas ciudades y centenares de personas acamparon en la Puerta del Sol. En Portugal, jóvenes también organizaron una acampada en Lisboa para reclamar viviendas asequibles. En Irlanda, las movilizaciones se concentraron principalmente en Dublín contra el coste de la vida y las dificultades de acceso a la vivienda.
En Alemania, antes de la convocatoria de este sábado, cerca de 175.000 personas se manifestaron simultáneamente en 15 ciudades contra posibles recortes en políticas sociales, sanidad y pensiones del Gobierno de Friedrich Merz. También han surgido protestas juveniles contra las propuestas relacionadas con el servicio militar y el aumento del gasto en defensa. En Bélgica, sindicatos y colectivos educativos protagonizaron una jornada de movilización nacional contra los planes de austeridad del Ejecutivo, que prevé ajustes por valor de unos 10.000 millones de euros. En Italia, por su parte, el fin de semana del 17 y 18 de octubre se produjeron graves enfrentamientos entre jóvenes manifestantes y la policía en Milán, con saqueos, barricadas incendiadas y destrozos en comercios.
La educación pública ha sido otro de los grandes focos de descontento. En Grecia, estudiantes y docentes salieron a las calles de más de 50 ciudades para denunciar la precariedad y la falta de financiación del sistema educativo, además de reclamar mejoras laborales. En Austria, alrededor de 30.000 personas, según los organizadores, se manifestaron en Viena para exigir más recursos para las universidades públicas y evitar posibles recortes de personal y servicios. Mientras tanto, en la República Checa, miles de personas protestaron en Praga contra una reforma del sistema de financiación de la radio y la televisión públicas que consideran una amenaza para su independencia.
Las movilizaciones reflejan un malestar que va más allá de las reivindicaciones concretas de cada país. La precariedad laboral, el encarecimiento de la vivienda, las dificultades para emanciparse y la falta de confianza en las instituciones alimentan una frustración compartida, especialmente entre los jóvenes. No se trata de un movimiento único ni coordinado, pero sí de una sucesión de protestas que está situando el descontento generacional en el centro del debate político europeo.
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Nuevas protestas y movilizaciones este sábado en Alemania
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- ¿Cómo responderán los gobiernos a las demandas de vivienda y servicios?
- ¿Se unificarán las movilizaciones a nivel europeo?





