
La Lista Serbia Unida de Aleksandar Vucic se enfrenta a un movimiento estudiantil movilizado tras meses de protestas por corrupción y la tragedia de Novi Sad.
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Las elecciones fueron convocadas tras protestas masivas provocadas por el colapso de una marquesina en Novi Sad que causó 16 muertes. Vucic busca mantenerse en el poder cambiando su rol de presidente a primer ministro.
La jornada de reflexión en Serbia dura prácticamente tres días. Desde el cierre de campaña del pasado jueves hasta el cierre de las urnas, a las 20:00 horas de este domingo, ya no se puede pedir el voto. Las elecciones legislativas anticipadas de este 25 de octubre son un enfrentamiento a dos, con otros partidos de la oposición como meros observadores a no ser que no haya una mayoría clara y se necesite una coalición para gobernar. De un lado, la Lista Serbia Unida, encabezada por el líder indiscutible del país durante casi los últimos 15 años. De otro, la Lista Estudiantil - Los estudiantes ganan: los 250 intelectuales, profesores y personalidades de la sociedad en representación de los universitarios, movilizados desde hace dos años para exigir un cambio. "Es un referéndum sobre el sistema político de Aleksandar Vucic", explica desde Belgrado Naim Leo Berisi, director del Instituto de Asuntos Europeos (IEA).
Los colegios abrieron a las 7.00 horas de esta mañana y la diáspora vota al mismo tiempo, por lo que en América han comenzado las votaciones de madrugada. A las 13.00 horas, habían votado el 41,1% de los electores registrados, mientras en las legislativas de diciembre de 2023, a esta, hora, fue el 26,6%, según los datos los datos del organismo independiente CRTA (Centro de Investigación, Transparencia y Rendición de Cuentas). Una diferencia de 14,5 puntos porcentuales respecto a la vez anterior.
El pasado jueves, los estudiantes cerraron la campaña con una multitudinaria concentración que reunió a unas 150.000 personas en la plaza Slavija de Belgrado y en la que se exhibió el lema "Serbia o mafia", centrado en las acusaciones de corrupción y clientelismo del actual régimen. Aleksandra, universitaria de Novi Sad, la segunda ciudad serbia, responde emocionada a un mensaje de WhatsApp pocas horas más tarde de la cita: "Fuimos andando hasta Belgrado; la mezcla de emociones durante ese recorrido fue increíble. El ambiente de amor y esperanza que se respiraba en el aire te hace olvidar todo el cansancio. Estamos rebosantes de esperanza. La concentración fue absolutamente preciosa y profundamente emotiva. Todo parece una victoria".
El optimismo desbordante de Aleksandra está justificado. Las encuestas prevén unos resultados muy reñidos por primera vez en muchos años. "Se percibe una gran movilización social", señala el politólogo Aleksandar Djokic también desde la capital serbia. "No se vivía un ambiente así desde el año 2000, el periodo que precedió a la caída de Milosevic", destaca. Fue precisamente en Novi Sad donde nació el movimiento que puede sacar del poder a Vucic, quien fue primero primer ministro, después presidente y ahora quiere volver a ser jefe del Gobierno. La caída de una marquesina en una estación de tren recién renovada en esa localidad mató el 1 de noviembre de 2024 a 16 personas y prendió la mecha: primero de las protestas que demandaban transparencia y responsabilidad y, más adelante, de la exigencia de elecciones anticipadas para cambiar el régimen. El pasado septiembre, el entonces presidente Vucic convocó elecciones anticipadas y anunció que se presentaba a primer ministro (tenía agotados los mandatos como presidente), un cambio de papeles similar al que hizo Vladimir Putin en Rusia en 2008 y que mantuvo hasta 2012.
"Estamos rebosantes de esperanza. La concentración fue absolutamente preciosa y profundamente emotiva. Todo parece una victoria"
Aleksandra, estudiante de Novi Sad
Los estudiantes esperaron hasta esa convocatoria para presentar su lista, votada de forma asamblearia en las distintas facultades del país y que mantuvieron en el más absoluto secreto por seguridad. Esa lista es representativa y no funciona como la de un partido político tradicional. El candidato que figura como número uno, el cardiólogo Ilija Srdanovic, no es el líder del movimiento ni tiene por qué ser el próximo primer ministro en caso de victoria. "Es una respuesta directa al poder personalista que encarna Vucic", detalla el analista Adnan Cerimagic, del think tank Iniciativa Europea de Estabilidad (ESI) de Berlín.
"La pregunta más difícil llegará después del domingo, independientemente de si la lista estudiantil gana o pierde: si un movimiento concebido para rechazar los liderazgos puede transformar eso en una plataforma eficaz de Gobierno o de oposición", subraya este analista. Un punto que comparte el director del IEA, Berisi: "Los estudiantes han desafiado con éxito la cultura política de Serbia, pero aún quedan interrogantes sobre el liderazgo, la rendición de cuentas interna, la integración europea y la política exterior. Rechazar un líder único es legítimo; eludir una responsabilidad política clara resultaría problemático".
Estas semanas de campaña electoral no han sido precisamente tranquilas. El CRTA (Centro de Investigación, Transparencia y Rendición de Cuentas), el principal observador y defensor de la democracia, la transparencia institucional y la integridad electoral en el país, de carácter independiente, publicó hace unos días un informe que señalaba que, hasta el 16 de octubre, hubo 116 incidentes de violencia física y amenazas verbales —unos tres al día de media—, y que "el desequilibrio mediático aumentó", en referencia al control del Gobierno sobre medios de comunicación tanto públicos como privados.
"Los medios afines al Gobierno vaticinan el caos y difunden acusaciones infundadas contra los observadores electorales"
Bozana Opacic, portavoz del CRTA
Su portavoz, Bozana Opacic, cuenta que, además de las detenciones y las contramanifestaciones, sus observadores han detectado presiones y problemas de seguridad, además de intentos serios de descrédito. "En más de 250 casos se utilizaron puestos de trabajo, contratos, ayudas o servicios públicos como medida de coacción, la mayoría de las veces en empresas e instituciones públicas", añade Opacic. "Los más altos cargos públicos y los medios afines al Gobierno vaticinan el caos y difunden acusaciones infundadas contra nuestra misión, incluida la falsedad de que planeamos retirar a nuestros observadores para provocar actos de violencia dentro de un plan de una revolución de colores orquestado desde Occidente. También cuestionan la credibilidad de los observadores de la ODIHR (oficina de la OSCE), el Consejo de Europa y el Parlamento Europeo", explica Opacic, por lo que "el riesgo es que las conclusiones independientes sobre las elecciones se descarten incluso antes de ser publicadas".
"No habíamos visto este nivel de movilización en todo el país en la historia política reciente. La gente está impaciente por votar este domingo, pero también está prevenida ante la posibilidad de que el Gobierno manipule tanto el proceso de votación como los resultados. Mi impresión es que la ciudadanía se muestra optimista pero al mismo tiempo inquieta, consciente de que son las elecciones más decisivas del país en lo que va de siglo", apunta la periodista y analista Sofija Popovic, del medio regional European Western Balkans.
Los resultados son inciertos y la participación será una de las claves, sobre todo de los votantes que se han abstenido en los últimos años. En las anteriores legislativas, celebradas en diciembre de 2023, votó el 58,8% del censo. "La banalización de la política dejó a los ciudadanos serbios con escasa confianza en los partidos tradicionales", destaca Popovic. El clima, según todos los expertos consultados, está muy polarizado. "Del lado estudiantil hay una energía real. El bando de Vucic funciona más a base de inquietud y disciplina de sus bases", asegura Cerimagic. El cambio más acusado, según subraya Dusan Dinic, responsable en Serbia de la Fundación Friedrich Naumann por la Libertad, está en cómo se percibe a Vucic: "Su posición, hasta ahora incuestionable, como líder supremo e intocable se ha visto seriamente cuestionada por primera vez", indica.
"Está extendida la convicción de que debe ponerse fin al monopolio de Vucic sobre la toma de decisiones y el control del aparato estatal"
Dusan Dinic, de la Fundación Friedrich Naumann por la Libertad
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Resultados electorales reñidos con alta participación
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