
El presidente estadounidense asegura haber llegado a un acuerdo con Netanyahu para suspender los casi 4.000 millones de dólares anuales, aunque el acuerdo expira en 2028 y requiere aprobación del Congreso.
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La ayuda militar de Estados Unidos a Israel ha sido motivo de debate intenso entre los votantes estadounidenses, especialmente dentro del Partido Demócrata, desde el comienzo de la guerra en Gaza. El memorando de entendimiento entre ambos países establece 3.800 millones de dólares anuales en asistencia militar hasta 2028 y requiere aprobación del Congreso. Israel cuenta con exenciones que le permiten invertir parte del dinero en su propia industria de defensa y distribuir pagos a lo largo de varios años.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha efectuado este martes, en plenas elecciones de medio mandato, un anuncio tan relevante como vago. Trump ha asegurado haber llegado a un acuerdo con Benjamín Netanyahu por el que Washington dejará de proporcionar a partir del año que viene los casi 4.000 millones de dólares anuales (3.574 millones de euros) que entrega anualmente a Israel, su gran aliado en Oriente Próximo. El pacto de ayuda militar —pilar de la alianza entre ambos países desde hace décadas— expira en 2028 y lo aprueba el Congreso, por lo que no está claro cómo pretende suspenderlo o si se trata de una rebaja en la suma. Las palabras de Trump, un aparente intento electoralista, han indignado a la oposición israelí, por enterarse así de una decisión con tantas implicaciones de peso para su industria militar en un momento de gasto récord en defensa.
Trump hizo el anuncio en declaraciones a la cadena de televisión conservadora Fox News mientras el país decide qué partido tendrá el control de la Cámara de Representantes y el Senado y tras una campaña en la que la ayuda a Israel ha sido asunto clave de debate entre la oposición demócrata, dividida al respecto.
“Por lo que respecta a pagar a Israel, Bibi [Benjamín] Netanyahu y yo hemos llegado a un acuerdo de que le damos a Israel 4.000 millones al año y hemos llegado a un acuerdo hace meses de que vamos a pararlo”, ha planteado Trump, en una declaración confusa. “Ya hemos acordado que para finales de este año no pagaremos a Israel. Ahora ayudaremos a Israel si lo necesitan”, ha continuado.
“Israel es el país al que más ayudamos, le damos más que a ningún otro y ya no lo necesita. Yo lo he seguido haciendo, pero Israel es un país muy próspero. No lo necesita. Si lo necesitara, yo diría que mantuviéramos la ayuda”, ha abundado.
Para justificarlo, Trump ha alegado una serie de razones similares a las que planteó en su día para poner fin a los envíos de ayuda de armamento a Ucrania, o incluso para arrastrar los pies en la colaboración militar con los socios europeos: que esa asistencia no puede ser gratuita y que la contraparte tiene suficientes recursos como para pagarla.
Pero también ha mencionado cómo la ayuda militar a Israel se ha convertido en un tema recurrente en el discurso de candidatos demócratas en estos comicios, como Abdul El-Sayed, quien aspira a un escaño en el Senado por el Estado de Míchigan.
Trump ha señalado incluso que fue Netanyahu quien lo planteó. “Dijo: ‘Creo que sería apropiado que no recibiéramos ayuda’, porque entiende que este es uno de los puntos que generan controversia. Israel ha sido un gran aliado, mucho más fiable que la mayoría”.
No está claro, en cualquier caso, en qué momento llegó a ese supuesto acuerdo (sobre el que Netanyahu no se ha pronunciado) ni por qué el presidente estadounidense ha elegido este momento para hacerlo público.
Tampoco si es una reducción o una anulación total de la ayuda. Ni cómo podría suspenderla: el memorando de entendimiento entre los dos países establece que Washington aportará 3.800 millones de dólares anuales en asistencia militar a su aliado y tiene aún dos años más de vigencia, hasta 2028. Fue aprobado por el Congreso estadounidense, por lo que Trump no puede revocarlo unilateralmente: en todo caso, sería responsabilidad del Capitolio. Los dos gobiernos empezaron a conversar en junio sobre cómo prorrogarlo antes de que expirase.
Un foco de debate
La ayuda militar de Estados Unidos a Israel ha venido siendo un motivo de debate cada vez más intenso entre los votantes estadounidenses, y sobre todo dentro del Partido Demócrata, desde el comienzo de la guerra en Gaza. Aunque la suspicacia no solo crece entre la izquierda: también parte del movimiento MAGA (Make America Great Again) que impulsó a Trump desde la ultraderecha es cada vez más crítico hacia Israel, a cuyo primer ministro responsabilizan de haber convencido al presidente estadounidense de participar en la guerra contra Irán. Un sondeo de la Quinnipiac University (en Connecticut) en junio encontró que el 48% de los votantes y el 66% de los demócratas cree que este país apoya demasiado a Israel. Hace una década, solo pensaba así el 20% de los demócratas y el 16% del total del electorado.
El apoyo a Israel ha dominado algunas de las grandes batallas de la campaña para estas midterms, como en Míchigan, donde el demócrata Abdul El-Sayed, de origen egipcio, posiciones progresistas y uno de los aspirantes con posiciones más abiertamente propalestinas aspira a convertirse en el primer senador musulmán en Estados Unidos. El-Sayed se opone a entregar ayuda militar incondicional a Israel y sostiene que ese dinero debe emplearse a mejorar la calidad de vida de los estadounidenses.
Los republicanos, con Trump a la cabeza, se han lanzado a acusar al médico, sin justificarlo, de tener una ideología islamista radical; el presidente ha llegado a decir que, de ganar, El-Sayed sería el primer senador que tendría que “pasar por un detector de metales”.
En sus declaraciones en Fox News, Trump aludió al aspirante demócrata en Míchigan para justificar su anuncio sobre el fin de la ayuda a Israel. Según declaró, el país aliado “no la necesita”. “¿Por qué tendríamos que estar sufriendo los dardos de lunáticos como un El-Sayed cuando ellos no la necesitan? Es un mal tema del que hablar”, apuntó Trump.
Exenciones
En el acuerdo con Israel, la excepción no está solo en las cifras (ningún país del mundo ha recibido tanta ayuda militar de EE UU de forma continuada), sino en el formato. Las subvenciones de Washington conocidas como Financiación Militar Extranjera suelen obligar al país beneficiario a gastarlas íntegramente en fabricantes de armamento estadounidenses. Israel ha contado con dos exenciones: una parcial (que se ha venido reduciendo y tiene previsto concluir en 2028) que le permitía invertir una parte de ese dinero en su propia industria de defensa; y otra, de distribución de los pagos a lo largo de varios años. Le ha sido muy útil, por ejemplo, para adquirir F-35, los cazas más avanzados, sin tener que desembolsar la ingente suma de antemano.
Netanyahu llevaba tiempo preparando el terreno para un anuncio así. Hace solo dos semanas aseguró: “Si creen que vamos a seguir recibiendo lo que logré mantener en dos ocasiones —es decir, decenas de miles de millones de dólares en ayuda estadounidense para el presupuesto de defensa—, prepárense y háganse a la idea de que no va a suceder, porque Estados Unidos ha cambiado. […] Esto se ha acabado, y llegará a su fin. Es solo cuestión de tiempo”.
También aventuró esos días sanciones bancarias de países europeos y sugirió incluso evitarlas recurriendo a criptomonedas. El Banco de Israel (un organismo técnico que rara vez entra en el ámbito político) salió a aclarar que las criptomonedas no eran una opción frente al aislamiento diplomático. “Lo correcto para la economía de Israel es preservar las relaciones económicas con nuestros principales socios comerciales y centrarse en evitar sanciones y su impacto negativo en la economía”, lo que “entra dentro de las responsabilidades del estamento político”, apuntó.
Ya el año pasado, Netanyahu abogó por convertir a su país en la “super-Esparta” de Oriente Próximo. Israel, argumentó, debe ser un país más autárquico y más dependiente de su propia industria militar.
El anuncio no solo ha llegado durante las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. También en plenas negociaciones de formación de Gobierno en Israel, una semana después de celebrar comicios legislativos.
Los principales partidos de oposición —que ya criticaron en campaña a Netanyahu por quemar puentes con la comunidad internacional y poner en peligro la alianza con Estados Unidos al gobernar con ultranacionalistas radicales— se han lanzado contra el primer ministro nada más conocerse la noticia.
Gadi Eisenkot, el candidato a priori con más apoyos para recibir del presidente, Isaac Herzog, el encargo de formar Gobierno a partir de este miércoles, ha criticado que el estamento de defensa y el resto de ciudadanos de Israel se hayan enterado “a través de los medios de comunicación” de un “cambio en la relación estratégica” con Washington, que supone “un componente central de la seguridad nacional de Israel”. “Una vez más, el primer ministro de Israel es incapaz de mirar a los ciudadanos israelíes a los ojos y decirles la verdad […] No se puede confiar en él, y debe ser reemplazado”, ha asegurado.
AI outlook — possibilities, not facts
El Congreso de Estados Unidos no aprobará la suspensión unilateral de la ayuda militar a Israel antes de 2028
Likely · Within months
Netanyahu enfrentará mayor presión política interna por parte de la oposición israelí
Very likely · Within days

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