
Kiev acusa a Moscú de romper el alto el fuego tras nuevos bombardeos, mientras la Unión Europea espera que el Kremlin cumpla lo pactado.
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Rusia mantiene una campaña constante contra las infraestructuras energéticas de Ucrania, mientras mediadores internacionales intentan pactar altos el fuego parciales.
Rusia ha seguido atacando objetivos en Ucrania en las últimas horas, incluyendo infraestructuras energéticas, pese a la tregua anunciada el domingo por la tarde por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un mensaje de Truth, su red social. Kiev acusa directamente a Rusia de romperlo tras los ataques de las últimas horas, aunque el presidente, Volodímir Zelenski, recibió positivamente el anuncio de Washington a falta de conocer los detalles. Moscú, según su portavoz, afirma que mantiene los contactos y cuando haya algo que decir, lo dirán. No es la primera vez que el mandatario republicano trata de colgarse la medalla de un acuerdo entre ambas partes que hace aguas casi inmediatamente.
En la pasada noche, en el norte de la región de Zhitomir, los bombardeos rusos han golpeado infraestructura ferroviaria y energética en el distrito de Korosten, según ha informado el jefe de la administración militar regional, Vitali Buchenko, a través de redes sociales el lunes. El ataque no ha causado víctimas. Esta operación se suma al golpe en la tarde del domingo a una estación hidroeléctrica de la ciudad nororiental de Járkov, la segunda más poblada del país.
“Está claro que Putin no lee Truth y sus drones Shahed siguen unas instrucciones diferentes”, ha comentado con cierta sorna Zelenski durante su intervención por vídeo este lunes en un foro que se celebra en Varsovia. Según el presidente ucranio, “Rusia ha violado el alto el fuego energético anunciado por el presidente Trump”. “Si Rusia no acepta un alto el fuego en materia energética, responderemos”, ha añadido el mandatario, que ha remarcado que no han atacado esta noche ninguna refinería rusa. Moscú depende del petróleo, pero Ucrania depende de la energía, ha añadido el presidente.
Pese a todo, las autoridades ucranias no han dado por rota la tregua. “Nadie sabe” qué puede ocurrir, reconoce a EL PAÍS un miembro del equipo del presidente ucranio, Volodímir Zelenski. “Nosotros estamos preparados, pero no sabemos qué piensan los estadounidenses al respecto”, añade.
“Los contactos continúan. En cuanto tengamos algo que decir, les informaremos”, ha manifestado el portavoz de Putin, Dmitri Peskov, este lunes. “Los rusos se lo están pensando. Pronto sabremos si están listos”, había manifestado una fuente de la Casa Blanca a Axios. Hasta ahora, las señales del Kremlin apuntan a que su estrategia pasa por no conceder un respiro a Ucrania, por lo que la tregua iría en contra de sus planes.
La Unión Europea celebra un acuerdo que beneficia a ambas partes en conflicto, pero reconoce que están a la espera de que Moscú lo cumpla, según la jefa de la diplomacia, Kaja Kallas. “Acogemos con satisfacción el alto el fuego en el sector energético mientras se mantenga, aunque aún no hemos visto que Rusia también lo respete”, ha comentado Kallas a los periodistas a su llegada a un Consejo de ministros comunitarios de Exteriores, informa la agencia Efe. La responsable agregó que le gustaría que el alto el fuego incluyera además “que no se matara a nadie”.
el Ministerio de Defensa ruso insiste desde verano en que reducirá a cenizas las infraestructuras energéticas ucranias, aunque ello viole los protocolos adicionales de los convenios de Ginebra, que exigen respetar las instalaciones “indispensables para la supervivencia de la población civil”.
“Como nieve sobre la cabeza”, decía un cartel publicado por Moscú en verano con la imagen de uno de los drones de nueva generación que usa para destruir plantas energéticas. El Ministerio de Defensa ruso amenazaba así con dejar sin calefacción ni luz a los ucranios a temperaturas muy por debajo cero en pleno invierno. Una comunicación rusa interceptada confirmaba estos planes.
El diario Financial Times publicó que las Fuerzas Armadas rusas tienen la intención de disparar 1.000 misiles, drones y bombas contra las plantas energéticas ucranias. Kiev lleva una semana sufriendo restricciones en suministros esenciales, como agua y luz, y con el transporte público sufriendo constantes parones por la falta de potencia eléctrica disponible.
Más allá de los ataques directos a infraestructura energética, según la Fuerza Aérea ucrania, la noche del domingo al lunes se registró un ataque con un misil guiado Kh-59 sobre el mar Negro y 121 drones de diferentes tipos de los que 76 eran propulsados a reacción, que son más rápidos y difíciles de derribar. De todos ellos, las defensas ucranias han logrado interceptar 89 de los drones, 55 de ellos a reacción. No han podido evitar, señalan las mismas fuentes, impactos en una quincena de lugares del país. El lunes a mediodía y siguiendo la tónica de los últimos días, en el cielo de Kiev tronaban las defensas antiaéreas ante la llegada de drones rusos.
Los bombardeos de las últimas horas han alcanzado incluso la región de Ivano-Frankivsk, próxima a las fronteras de Moldavia, Hungría, Rumania, Eslovaquia y Polonia. Allí, las autoridades informaron en la noche del domingo de tres muertos. Antes de que se llevara a cabo este ataque, Zelenski informó de que en los últimos siete días los rusos han matado a más de 150 civiles ucranios –no suelen dar datos de militares, que suele ser una cifra mayor– y herir a más de 700.
Centros de datos
Zelenski repite que la ofensiva rusa tendrá siempre respuesta equivalente por parte de Kiev. En las últimas semanas, sus tropas han atacado, además de refinerías y otras instalaciones energéticas, centros rusos de datos y logísticos, como Wildberries y Ozon. Los ataques se han hecho notar de inmediato.
Tres enormes instalaciones que albergan los servidores de Yandex, el conocido como Google ruso, han ardido estos últimos días, y los servicios han sufrido interrupciones. Bancos, taxis, empresas de reparto y de alimentación, y firmas que operan en Internet han registrado largas y numerosas interrupciones durante el fin de semana. Además, algunas instalaciones se usaban para proveer servicios en la nube a terceros, y otras para entrenar la inteligencia artificial de la compañía, una de las grandes apuestas de Moscú.
El último centro de datos atacado fue el ubicado en la región de Vladímir, con 40 megavatios de capacidad, equivalente a uno medio de sus rivales Meta o Google. No obstante, el impacto de estos bombardeos puede ser notable a largo plazo. Las empresas rusas importan chips y otro hardware de contrabando debido a las sanciones. El Kremlin legalizó esta práctica en 2022 bajo el eufemismo de “importaciones paralelas”. Sin embargo, la destrucción provocada por Ucrania en los superordenadores de Yandex es difícil de reemplazar.
Según declaraciones de fuentes del sector al diario Kommersant, es “utópico” que Yandex puedan adquirir nuevos equipos antes de final de año. El plazo de entrega para reemplazos puede tomar hasta seis meses, y sus precios se dispararán por esta extrema necesidad en un contexto internacional de escasez de hardware debido a la enorme demanda para alimentar la IA.
Además, Yandex tiene otro factor en contra: los centros de datos han comenzado una competición por hacerse con sistemas defensivos contra los drones, lo que encarecerá aún más sus servicios a los rusos en plena escalada de la inflación.
Vladímir Putin insiste en cada intervención que hace en que sus tropas “avanzan en todas las direcciones”, aunque ello no sea cierto y anuncie la ocupación de ciudades que las fuerzas armadas ucranias desmienten después, para desconsuelo de algunos canales ultranacionalita rusos.
AI outlook — possibilities, not facts
Ucrania responderá con acciones equivalentes si Rusia continúa los ataques energéticos.
Likely · Within days

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