
Un choque ferroviario en Toledo se convierte en una tragedia nacional con 68 fallecidos, reviviendo el debate sobre la seguridad y conservación de las infraestructuras.
Un trágico accidente ferroviario en Urda (Toledo) deja 68 fallecidos y sitúa la catástrofe como la tercera con más víctimas en España desde 1970, movilizando a todos los servicios de emergencia.
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Urda se convierte en el epicentro del tercer accidente ferroviario con más fallecidos en España desde 1970.
Lejos quedan los días en los que el tren «vivía su mejor momento». También en los que Urda (Toledo) era conocida solo como un núcleo de peregrinación. Ahora se ha convertido en el epicentro de la última catástrofe ferroviaria de España. Según el último balance de víctimas -con 68 fallecidos-, Urda es el símbolo del tercer accidente de tren con más fallecidos en España desde 1970, por detrás de Angrois (80) y El Cuervo (76).
Y es que Urda (2.500 habitantes) es uno de los pueblos de Toledo que más destaca por su patrimonio religioso, la referencia para tantos devotos de la comunidad. La pegatina del «Santísimo Cristo de Urda», en letras amarillas sobre un fondo rojo y en un marco negro, es habitual en el cristal trasero de los coches, también un detalle común en muchos taxis de las grandes ciudades españolas, donde la llevaron emigrantes manchegos. Y esa tradición se conecta con la Catedral de Santa María de Toledo -Catedral Primada por ser históricamente la máxima autoridad eclesiástica del país-, considerada el corazón espiritual de España y el eje de importantes rutas de devoción. Quienes hacen la peregrinación anual hacia el Santuario del Cristo de Urda lo podrán confirmar. Precisamente en septiembre se cumplieron 15 años de la primera peregrinación entre la Catedral de Toledo y el Cristo de Urda.
Esa historia compite ahora con el recuerdo de este 28 de octubre, de caos descomunal: sirenas, ambulancias, bomberos, guardia civil... Todos los servicios de emergencia coordinados ante la desgracia nacional. Han pasado menos de 10 meses del accidente ferroviario de Adamuz, donde 46 personas perdieron la vida. Un clima de drama absoluto se respiraba este miércoles en el paraje donde quedaron tendidos los vagones. Varios fallecidos yacían en el suelo cubiertos con sábanas. Mientras, los servicios de emergencia trasladaban a los heridos por tierra y aire. Los más afortunados salían por su propio pie, arrastrando maletas. Lo vivido no se les olvidará nunca.
Satur, el vecino de la única casa cercana al lugar del accidente, aseguraba que desde su vivienda todo retumbó: «Como una bomba; cuando me he asomado todo estaba envuelto en polvo. Una desgracia». Mientras, desde dentro... «Estábamos parados y ha habido un impacto muy fuerte, nos estrellamos contra el asiento de adelante. No entendíamos lo que estaba pasando», cuenta Tangui Binier (22 años).
Él viajaba en el vagón 8 del Iryo con su padre, quien arrodillado a un lado de la carretera y con los ojos vidriosos no creía lo que vivió. «No creo poder hablar de esto. Mi hijo te puede contar, él cogió el extintor». Después del impacto, los pasajeros del Iryo -salió a las 7:54 de la mañana, con 147 pasajeros- vieron «los cables que se estaban cayendo y empezó a salir humo», detalla. «Salimos e intentamos ayudar a la gente que quedaba dentro. Tuvimos que sacar mucha gente con costillas rotas, alguien sin tobillo. He visto muchas cosas bastante difíciles hoy».
Apenas hace tres días Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, había reconocido durante el Nueva Economía Fórum que la mejora de la red ferroviaria y de la calidad del servicio constituye el problema "más urgente y acuciante" de su ministerio. Echaba la culpa al suministro a "cuentagotas" y "con demasiados problemas" del nuevo material rodante encargado en mandatos anteriores, pero celebraba los niveles de puntualidad del sistema. Sin embargo, este miércoles se acercaba a Urda sin defender nada frente a la prensa; mientras que los 1.800 millones de euros anuales que hacen falta dedicar en exclusiva a la conservación de la infraestructura ferroviaria se hacen más pesados.
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Investigación oficial sobre las causas del accidente de Urda
Very likely · Within days

David, a 24-year-old passenger, tells how his train stopped 500 meters from the collision between an AVE and an Iryo on the Madrid-Seville line. The accident has left at least 69 dead and more than a hundred injured, causing a massive evacuation.

The death toll from the train accident in Urda, Toledo, rises to 69 after the discovery of human remains during the night. There are 50 hospitalized and Foreign Affairs confirms 42 foreigners affected, including a deceased Argentine.

Antonio García Condado, a 78-year-old retired pharmacist, was one of the first to arrive at the devastating train crash between an AVE and an Iryo in Toledo. He recounted Dantesque scenes with multiple corpses and seriously injured people, whom he initially helped before bringing supplies from his pharmacy.

The Civil Guard has registered 64 reports of missing people after the train crash in Urda, Toledo, which left 68 dead. Investigations point to a computer failure in the LZB system and errors in the Adif control center.
Two trains collided on the Madrid-Seville high-speed line near Toledo. The incident occurred after a breakdown in the LZB safety system and a manual order to resume driving, pointing to possible human error in traffic management.

A train crash in Toledo with at least 30 deaths occurred 23 minutes after a failure in the LZB system. A possible human error is being investigated after an erroneous instruction from an Adif operator to the Renfe driver regarding the resumption of travel.