El calor nocturno causa más muertes en Barcelona que el diurno, según estudios
نظرة سريعة
- Dos estudios de la UPC revelan que el calor nocturno provoca más muertes en Barcelona (721) que el diurno (571) entre 2007-2018.
- El aumento de temperaturas mínimas es más pronunciado, afectando el descanso y la salud, especialmente en mayores.
- Se urge a incluir mínimas en alertas y adaptar la certificación energética de viviendas.
ملخص مُنشأ بالذكاء الاصطناعي
لماذا يهم
Dos estudios de la UPC revelan que el calentamiento nocturno en Barcelona ha provocado 721 muertes entre 2007-2018, superando las 571 por calor diurno, debido al aumento más pronunciado de las temperaturas mínimas y la incapacidad de la ciudad para refrescarse por la noche.
El calor nocturno provoca más muertes en Barcelona que las altas temperaturas diurnas en el actual contexto de cambio climático, según concluyen dos estudios, que reivindican la incorporación de los valores mínimos a los sistemas de alerta pública por calor y la priorización de las necesidades de refrigeración de las viviendas para preservar el descanso.
Frente a las 571 defunciones en la capital catalana vinculadas a las temperaturas máximas, se pueden atribuir 721 a las altas temperaturas mínimas en el periodo 2007-2018, señalan dos investigaciones desarrolladas por un equipo interdisciplinar de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) formado por los doctores en arquitectura Blanca Arellano y Josep Roca y las doctoras en física Dolors Martínez y Carina Serra.
El clima de Barcelona ha experimentado un calentamiento continuo en las últimas décadas. Entre 1971 y el 2025 las temperaturas medias de la ciudad han aumentado 3,22ºC, un incremento mucho más pronunciado que en el conjunto de España (1,96ºC según la Aemet, entre 1971 y el 2024), la región mediterránea (1,83ºC) y el mundo (1,29ºC). “Una auténtica barbaridad”, ha valorado Josep Roca, profesor de la Escola Tècnica Superior d'Arquitectura de la UPC.
Según la investigación, el crecimiento es mucho más marcado en las temperaturas mínimas (3,87ºC) que en las máximas (2,57ºC) debido a que la brisa marina suaviza las temperaturas diurnas y su ausencia no permite refrescar la ciudad durante la noche. Este fenómeno ha provocado en Barcelona “un grave problema de calentamiento nocturno”, según los investigadores.
Un problema –al que contribuyen la elevada densidad, la elevada impermeabilización del suelo, el bajo albedo y el acusado déficit de zonas verdes- que repercute sobre la salud. “La incapacidad para el refresco nocturno impide descansar a las personas, lo que se traduce en una mortalidad más acusada. El calor nocturno es un ‘asesino silencioso’ que no debe ser desatendido”, afirman los autores.
Remarcan, en este sentido, que el Plan nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud 2026 del Ministerio de Salud solo tiene en cuenta las temperaturas máximas para los avisos de temperatura extrema. “Por tanto, de forma implícita sostiene que las temperaturas nocturnas no tienen un efecto apreciable en la salud (o bien el riesgo de las mismas está subsumido en las máximas). Implícitamente, por tanto, consideran que el descanso nocturno es una escapatoria al riesgo para la salud”.
Una vez probada la mayor letalidad del aumento de las temperaturas nocturnas, los investigadores reivindican que los sistemas de alerta pública por calor deben incorporar también las mínimas: “Las ciudades mediterráneas, como Barcelona, experimentan elevadas temperaturas nocturnas que tienen efectos devastadores sobre la salud. No hay escapatoria al calor. Es lo que hemos denominado No heat escape paradox”.
La situación tiende a empeorar. Por una parte, debido a la intensificación de las olas de calor. Por otra, a consecuencia del progresivo envejecimiento de la población cuando los mayores son especialmente vulnerables al aumento de las temperaturas. Los autores calculan que la población de 65 años o más superará los 700.000 habitantes en el 2050, cuando en el 2025 se cifró en 361.914 personas.
Esta franja de edad representa el 88% de las 342 muertes atribuidas al calor en el 2025 en la demarcación de Barcelona por el Instituto de salud Carlos III. Atendiendo a la alta vulnerabilidad de las personas mayores, la investigación propone que el sistema de avisos por calor sea diferenciado por grupos de edad.
Por otra parte, los autores proponen adaptar la certificación energética de las viviendas al clima actual. Hoy en día, las necesidades de refrigeración en Barcelona (2,5 millones kWh/año, según datos del 2025) prácticamente triplican las de calefacción (7,45 millones kWh/año). Y la carga energética nocturna de refrigeración representa el 30% del total.
A la luz de estos datos, los estudios consideran urgente modificar el cálculo de la certificación energética en España a fin de que los resultados se ajusten a la realidad del clima. “Donde los umbrales de calefacción y refrigeración de adapten al clima presente, no pasado. Donde se diferencien las cargas energéticas diurnas y nocturnas. Y donde se considere el problema del calor latente”.
ما الذي يجب مراقبته
توقعات الذكاء الاصطناعي — احتمالات وليست حقائق
La población de 65 años o más en Barcelona superará los 700.000 habitantes en 2050.
مرجح جداً · خلال سنوات
La situación de mortalidad por calor nocturno tenderá a empeorar.
مرجح · خلال سنوات
أسئلة مفتوحة
- ¿Cuándo se incorporarán las temperaturas mínimas a los sistemas de alerta?
- ¿Cómo se adaptará la certificación energética de las viviendas?
- ¿Qué medidas específicas se implementarán para proteger a los mayores?



