Huawei busca fabricar semiconductores avanzados en cinco años
China gana una nueva confianza en sus capacidades tecnológicas. Su paladín de la inteligencia artificial, Huawei, afirma que podrá fabricar semiconductores punteros en el sector en un plazo de cinco años, sorteando en la práctica las sanciones y los controles a la exportación de Washington. Eso reduciría la demanda en la segunda economía mundial de productos fabricados por Nvidia y otros proveedores occidentales. La amenaza incrementa la presión sobre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que endurezca las restricciones a China.
En una conferencia de alto perfil celebrada la semana pasada en Shanghái, He Tingbo, la principal ingeniera de Huawei, y conocida como la “reina de los chips” de China, expuso un revolucionario enfoque para diseñar y fabricar procesadores denominado Ley de Escala Tau. Los fabricantes liderados por la empresa de 63 billones de dólares taiwaneses (1,7 billones de euros) Taiwan Semiconductor Manufacturing, TSMC, se apoya en la miniaturización de los microchips para concentrar más transistores y fabricar procesadores cada vez más potentes, cruciales para la IA. Pero eso se ha vuelto prohibitivamente caro y técnicamente complejo, dada la precisión casi atómica que exige.
Para Huawei, que lleva sin acceso a tecnología estadounidense desde 2019 a causa de las devastadoras sanciones de EE UU, la solución alternativa consiste en diseñar chips con circuitos apilados. Eso acorta la distancia que recorren las señales, lo que mejora el rendimiento hasta un nivel que He asegura que puede igualar a los chips más avanzados de TSMC. Afirma que podría fabricar chips de gama alta con una densidad de transistores equivalente a la de procesadores de 1,4 nanómetros en 2031.
No es un concepto enteramente nuevo. Los gigantes del sector TSMC y Samsung Electronics llevan años impulsando avances en la llamada tecnología de apilamiento. Si el calendario de Huawei es alcanzable es difícil de valorar, pero las restricciones vigentes de EE UU, junto con las limitaciones de consumo energético y otras trabas técnicas, implican que la compañía tendrá que superar obstáculos formidables para poner en marcha su solución a escala.
Sin embargo, el éxito supondría un gran paso adelante en la campaña de Pekín por romper la hegemonía occidental en las cadenas de suministro tecnológico. Nvidia, que externaliza la fabricación de chips a TSMC, domina actualmente el mercado de los procesadores utilizados para entrenar los últimos modelos de IA, incluidos los de los laboratorios chinos DeepSeek y Alibaba. La empresa dirigida por Jensen Huang registró unos ingresos de 130.000 millones de dólares (112.000 millones de euros) en el último año fiscal, con China y Hong Kong representando en torno al 13% de las ventas a pesar de las restricciones a la exportación.
La compañía de Huang afronta cada vez más el riesgo de quedar excluida de China en un momento en el que las tecnologías de vanguardia –desde los coches autónomos hasta la robótica– están despegando. DeepSeek y sus rivales ya están prescindiendo de Nvidia y otros chips extranjeros para el procesamiento de consultas sobre modelos de IA ya entrenados –lo que se conoce como inferencia– en favor de alternativas nacionales.
Washington puede endurecer las sanciones a Huawei, incluyendo las filiales del grupo. También podría ampliar las restricciones para abarcar más herramientas de diseño y software, con el fin de impedir que otros fabricantes de chips chinos logren avances similares. Eso perjudicaría a proveedores estadounidenses como Synopsys y a la empresa de 103.000 millones de dólares (89.000 millones de euros) Cadence Design Systems. La Ley de Escala Tau parece presagiar una escalada de la guerra de chips entre Estados Unidos y China.



