El Miedo como Poder: Una Perspectiva Psicológica sobre su Utilidad y Gestión
L'essentiel
- El artículo explora la naturaleza del miedo, desafiando la percepción común de que es una emoción negativa.
- Un psicólogo explica que el miedo es inherente y útil, funcionando como una señal de amenaza.
- Se destaca la importancia de comprenderlo para gestionarlo y evitar que condicione la vida, transformándolo en un poder personal.
Résumé généré par IA
Pourquoi c'est important
El miedo es comúnmente percibido como una emoción negativa, pero un psicólogo argumenta que es inherente al ser humano y tiene una utilidad fundamental para la supervivencia.
Uno se queda sorprendido. Creíamos que el miedo era una emoción negativa, una de esas que no buscas ni eliges. ¿Cómo puede ser que el miedo sea en realidad un poder... o pueda serlo?
Para mí, y creo que para cualquier psicólogo actualizado, ninguna emoción es negativa o positiva. El miedo tiene muy mala fama: lo percibimos de manera negativa. Es verdad que es una emoción muy intensa que genera una serie de sensaciones desagradables. Entiendo que choca un poco esta idea de que el miedo pueda ser un poder cuando realmente la gente lo que quiere, y me incluyo, es no sentirlo.
El problema es que el miedo no se puede no sentir. El miedo es una emoción inherente y propia del ser humano. No es sinónimo de de comportamiento ni es sinónimo de pensamiento. Es una emoción básica, no puede desaparecer, está ahí porque tiene una utilidad. El miedo aparece cuando el cerebro procesa una amenaza ya sea real o imaginaria y su utilidad es precisamente reaccionar ante esa amenaza, o supuesta amenaza, real o imaginaria.
¿El miedo es útil? Pero como hacen los animales, ¿entendido como precaución?
Sí, tiene esa utilidad, pero hay que ver hasta qué punto esa utilidad se está ejecutando. Hay que saberlo: por qué tenemos miedo, por qué se ha activado esta emoción, qué me quiere decir esta emoción en este momento. Porque el miedo está detrás de la baja autoestima, de los celos, de algunos o de todos los conflictos interpersonales, del síndrome del impostor... O sea, al final el miedo está ahí muchas veces presente y no lo vemos. No lo vemos porque no lo conocemos realmente.
La dificultad está en observar mis miedos, que son míos y van conmigo, con esa frialdad que decía, con distancia. No es fácil.
Puede sonar frío no, pero no es frialdad. Se trata de llegar a ese punto en el que observamos nuestros miedos, en que tomamos distancia de ellos... los podemos comprender y para ello hemos tenido primero que entender qué está pasando.
Es difícil porque también nos tenemos que enfrentar al miedo al miedo. En ocasiones, puede que esté sintiendo un miedo que quizás no quiera saber de dónde viene, porque eso implicaría hacer introspección, volver al pasado, remover cosas que en este momento no me apetecen. Esa parte es muy difícil, es es tan difícil como afrontar los propios miedos en sí.
¿El miedo es como el dolor, que sólo es una advertencia, una señal que nos lanza nuestro organismo? Y si tan peligroso es sufrir el síndrome de Riley-Day (personas que no sienten dolor físico), también lo es no sentir miedo, ¿no?
Salvo que haya algún tipo de lesión cerebral, el miedo está ahí y es inherente todas las personas; es un una parte más del ser humano. Es posible que nos encontremos con personas que digan "yo no tengo miedo a nada" y lo dicen muy convencidas, pero el miedo existe, existe en esa persona seguramente y estará detrás de cosas que no ha identificado. El miedo existe en todas las personas, es inherente al ser humano.
No sentir miedo nos expondría a situaciones de muchísimo peligro que no seríamos capaces de valorar. Imaginemos no tener miedo y de repente estar ante un precipicio y decirnos "yo no tengo miedo voy a ver qué pasa si me tiro". El miedo está ahí para avisarnos... es esa señal que se dispara cuando el cerebro procesa esa amenaza real o imaginaria.
Pero, ¿qué pasa cuando el miedo nos condiciona en la vida?
Decimos que el miedo es útil porque en una situación realmente peligrosa, un incendio, un atraco, cualquier situación que ponga en peligro nuestra integridad... el miedo nos sirve para reaccionar. Sin miedo esta reacción no se daría y sería mucho más difícil sobrevivir. Hay que entender primero eso y que el cerebro está diseñado "para sobrevivir".
Cuando el miedo traspasa esos límites y empezamos a darle vueltas a sufrir por esos miedos imaginarios, por esos miedos irracionales... en ese punto cualquier persona dice: bueno, cómo va a ser esto un poder si lo que me está haciendo es condicionarme la vida y hacer de mi existencia un sufrimiento.
Cuando hablamos de miedo, ¿hablamos solamente de fobias?
No, hablamos de muchas cosas. Cuando hablamos de fobias hablamos de miedo a las cucarachas, a las alturas, a conducir… pero el miedo está detrás de muchísimas cosas de las que no somos conscientes; de problemas del día a día, que no vemos porque no somos capaces. Esto ocurre porque nadie nos ha enseñado realmente a manejar emociones, nadie nos hablado nunca de la gestión emocional, de hecho pensamos que gestionar emociones es hacer cosas con ellas hasta que desaparecen y no, muchas veces no es así.
Porque esas emociones, esos miedos, por mucho que uno los analice no van a desaparecer sin más...
No, claro. Las emociones no van desaparecer cuando nosotros queramos... Se trata de aprender a convivir con ese miedo, hasta que por sí solo va desapareciendo. Al final la terapia cognitivo conductual lo que aporta son herramientas que trabajan la mente, las emociones y la conducta. Con esas respuestas vamos haciendo cosas hasta que ese malestar empieza a mejorar.
Eso en cuanto al miedo como emoción, pero el miedo tiene muchas formas, tiene muchas caras. También podemos estar hablando de ansiedad, de depresión, de trastorno obsesivo compulsivo... son muchas cosas que están detrás de esta emoción.
Entonces, y por acabar, con tu libro lo que quieres es que la gente entienda cómo funciona el miedo para afrontarlo...
Claro. Yo explico qué es el miedo, cómo funciona, qué pasa en el cerebro cuando sentimos miedo, qué le sucede nuestro cuerpo a través de esta información. Luego propongo una serie de herramientas para trabajarlo. Se trata de pasar de que el miedo domine nuestra vida a dominar nosotros el miedo. Cuando digo eso no hablo de que hagamos con el miedo lo que queramos. Es una emoción que va y viene... pero el mal que nos pueda generar lo podemos calmar. Es conocimiento y estrategias que podemos aplicar para coger las riendas de ese miedo. Eso implica aceptación y muchas veces aprender a convivir con esas sensaciones: yo entiendo por qué está pasando esto, por qué sucede y con ello puedo hacer lo que pueda para afrontarlo.






