La vida en minutos: el día a día de los sanitarios del Samur
L'essentiel
- Los profesionales sanitarios del Samur en Madrid operan bajo presión, atendiendo desde caídas leves hasta accidentes graves.
- El artículo detalla su rutina, la coordinación con otros servicios y el impacto emocional de su labor, incluyendo el apoyo psicológico del Equipo Romeo.
Résumé généré par IA
Pourquoi c'est important
El artículo describe el funcionamiento diario del servicio de emergencias Samur en Madrid, detallando la labor de sus profesionales, la coordinación en operativos y el apoyo psicológico que brindan y reciben.
A primera hora de la mañana, 50 profesionales sanitarios recorren la base central del servicio de emergencias madrileño Samur, situada en Casa de Campo, preparándose para una extensa jornada —de 12 o 24 horas— en la que los minutos se miden en vidas. Los sanitarios se deslizan entre las ambulancias, preparan materiales y reciben las primeras instrucciones del día antes de partir hacia su base asignada, distribuidas por Madrid capital.
Un trayecto que puede ser interrumpido en cualquier momento por un aviso procedente de la central del 112 y, a partir de ahí, las sirenas se activan y comienza la acción. Cada miembro del equipo conoce su función y la desempeña con una precisión casi quirúrgica. El técnico Jorge Carrasco, a los mandos de la ambulancia, se dirige lo más rápido posible al lugar de los hechos. "Cuando vamos llegando al punto indicado por la central, siempre trato de localizar con la vista al demandante —la persona que ha realizado la llamada— para saber exactamente a qué nos estamos enfrentando y poder estacionar en el sitio adecuado", cuenta Jorge a 20minutos. Además, el técnico comprueba la seguridad de la escena, por si fuera necesaria la intervención de la policía o los bomberos.
Mientras tanto, en el interior del vehículo, la médica de emergencias Elena Sanz y el enfermero Javier Acevedo preparan el material que van a emplear. Entre los tres profesionales, se reparten los roles y las funciones de cada uno durante el operativo. Trabajan en equipo, con una misión común: atender lo mejor posible al paciente. "Cuando descendemos de la ambulancia hablamos con los testigos que se encuentren en el lugar para ver qué ha pasado, preguntamos al paciente, lo evaluamos y, en función de su estado, decidimos si lo trasladamos al hospital o no", explica la doctora.
En Madrid, "el 95% de los casos que se atienden son leves como caídas casuales, pequeñas indisposiciones o intoxicaciones etílicas", afirma el enfermero y jefe de la unidad de apoyo jurídico del Samur, Emilio Benito. Sin embargo, hay otros que permanecen incrustados en la memoria mucho después de que el turno finalice. Javier es un veterano, ejerce como enfermero de emergencias desde hace 38 años y aún recuerda al primer niño con parada cardiorrespiratoria que atendió. "Tuve que reanimarlo delante de su padre y fue tremendo el golpe emocional. Mientras trabajas no te paras a pensarlo pero cuando todo ha pasado, a veces te vienes abajo", narra Javier.
Otra situación complicada a la que tuvo que hacer frente el enfermero es el accidente de avión de Spanair ocurrido en Barajas en 2008, en esa ocasión le tocó atender a un compañero de trabajo que iba en el avión. "Ni siquiera lo reconocí porque estaba totalmente cubierto de barro pero él a mí sí, afortunadamente se salvó pero lo pasé fatal los meses posteriores gestionando todo lo que viví", añade Javier mientras resalta la importancia de "apoyarse en el equipo y llorar cuando se necesite".
Para la doctora Elena también supone una dificultad añadida tratar a un paciente grave cuando están presentes sus seres queridos: "Imagina que tu familiar o tu amigo está a tu lado en parada cardiorrespiratoria, esos momentos contienen una gran carga emocional y más si es un menor el que lo sufre". A pesar de esto, Elena declara que como profesional trata siempre de mantener la calma, se "abstrae un poco de su alrededor y trabaja lo mejor que puede para salvar esa vida". En el caso del técnico Jorge, que lleva en el servicio casi 15 años, la Covid fue la etapa más dura de su carrera. El profesional recuerda con claridad el miedo a contagiar a sus familiares, la incertidumbre de no saber a qué se enfrentaban y la frustración de "hacer guardias y no tener ningún paciente vivo".
Cómo se atienden accidentes de gran magnitud
En una guardia normal, el Samur dispone de unas 22 unidades de soporte vital básico, formadas por dos técnicos sanitarios cada una, y 12 de soporte vital avanzado, que cuentan con un médico, un enfermero y un técnico. En dispositivos más complejos —llamados Dispositivos de Riesgos Previsibles (DRP)— como sería la visita del Papa a España, el número de efectivos sanitarios en Madrid aumenta a unos 400 profesionales solo para cubrir ese evento concreto. A estos, habría que sumarles los que operarán los avisos del resto de la ciudad.
El enfermero Emilio Benito actúa también como coordinador en esta clase de operativos. "Los supervisores sanitarios acudimos a las situaciones más complicadas para coordinarnos con otros servicios municipales como Policía o Bomberos", explica Benito. Además, el supervisor concreta que "un accidente no es complejo solo por la cantidad de heridos sino también por el tipo de incidente que ha ocurrido. Cuando se activa un PIC (Procediendo de Incidentes Complejos) tienen que estar los tres responsables de los tres servicios juntos en un Puesto de Mando Avanzado".
Con respecto al tiempo que se tarda en responder a un aviso, Benito asegura que son "entre ocho y nueve minutos", lo que "demora una unidad desde que el ciudadano realiza una llamada al 112 hasta que llegan al lugar de los hechos". "Cuando el servicio 112 de Madrid recibe la llamada, lo transmite al Samur que está, junto con ellos, en el centro coordinador en Pozuelo de Alarcón", cuenta el supervisor. Una vez transmitido el aviso, un programa informático propone la unidad más cercana en relación a la geografía o al tráfico. Aún así, son los profesionales quienes deciden qué soporte acude, si la unidad básica o avanzada. Para poder realizar este trabajo, todas las ambulancias están geolocalizadas.
Equipo Romeo, el apoyo psicológico del Samur
Esther López, una psicóloga con más de 20 años de experiencia, ha sido en innumerables ocasiones la profesional que acompaña a la Policía a comunicar malas noticias: "Imagina tocarle la puerta a una madre y decirle que su hijo ha muerto. La persona no se lo espera y no sabes cómo va a reaccionar". La profesional conforma, junto con un técnico y una alumna en prácticas, el equipo Romeo. El papel de esta unidad es apoyar a los pacientes en momentos muy delicados como agresiones sexuales o intentos de suicidio.
El acompañamiento de familiares en ahogamientos o accidentes de tráfico también forma parte de sus funciones. Para esta clase de situaciones, Esther explica que hay que comunicar la noticia con el mayor cariño del mundo y con humanidad: "Siempre les digo que los compañeros han hecho todo lo posible, cosa que es verdad, para salvarles pero que lamentablemente las heridas han sido importantes y el paciente ha fallecido".
Ante una llamada avisando de un intento de suicidio, como una persona que quiere lanzarse al vacío, la psicóloga explica que "una parte muy importante de la intervención es mantener la calma, quitar todos los estímulos visuales, como las luces o las sirenas, para reducir la agitación de la persona afectada y emplear habilidades de comunicación para intentar desactivarla". Esther especifica que "no se trata de distraer sino de rebajar su activación" y manifiesta que frases como "estamos aquí para apoyar, entendemos lo que está pasando o le vamos a prestar nuestra ayuda" suelen tener éxito.
Questions ouvertes
- ¿Cómo se decide entre unidad básica o avanzada en cada aviso?
- ¿Qué protocolos específicos sigue el Equipo Romeo en intentos de suicidio?
- ¿Qué apoyo psicológico continuo reciben los profesionales del Samur?






