
El presidente de la segunda mayor empresa de distribución farmacéutica de España defiende el modelo cooperativo y la farmacia comunitaria como garantes de la equidad en el sistema de salud.
AI-generated summary
Bidafarma nació de la fusión de doce cooperativas farmacéuticas y cumple diez años. El germen fue Cecofar, cooperativa de Sevilla, junto con el grupo Farmanova formado por otras seis o siete cooperativas. Algunas de las cooperativas originales cumplirían cien años en 2030.
Por encima de todo, Antonio Mingorace (Lanjarón, 1957) se define como farmacéutico, pero desde hace cuatro años dirige la segunda mayor empresa de distribución farmacéutica del país. Bidafarma es una cooperativa gigantesca nacida de la fusión de otras doce cooperativas y ésa, dice su presidente, es su esencia y la base de su gestión. También, a la vista de sus números, de su éxito. Dice que no busca el beneficio por el beneficio, pero la facturación se ha disparado de 2.524 millones en 2021 a 3.203 millones en 2025, con una cuota de mercado nacional del 23% que en Andalucía llega al 75%. La fórmula del cooperativismo, que cree infrautilizada, está, a su juicio, detrás del éxito de Bidafarma y es esencial para mantener el sistema universal de salud y de prestación del medicamento. Por eso advierte contra otras fórmulas importadas que, siendo legítimas, dice, pueden pasar factura.
Acaba de culminar la renovación del Consejo Rector de Bidafarma y usted ha sido reelegido presidente hasta 2030. ¿Significa eso que el futuro pasa por combinar renovación y experiencia?
No se trata de continuidad ni de inmovilismo, sino de estar en continua evolución porque las cosas ahora pasan mucho más rápido que antes. Lo que antes tardaba diez años en suceder, hoy sucede en un año, incluso en seis meses. Tenemos un Consejo Rector que está equilibrado, tiene gente con experiencia y gente joven para que se vayan formando. Hemos hecho un Consejo Rector de futuro y, sobre todo, para asegurar y garantizar el principal objetivo de Bidafarma, que es el servicio a la farmacia y el servicio a la sociedad.
¿Esta nueva etapa de Bidafarma, en qué va a consistir?
Tenemos que adaptarnos a lo que la sociedad vaya demandando. La farmacia es quien tiene el encargo de suministrar los medicamentos a toda la sociedad, de la prestación farmacéutica, que es quizá el arma terapéutica más potente que tiene la sociedad y es la farmacia quien tiene que hacérsela llegar a los ciudadanos de la forma más eficaz posible, con la mayor calidad. Y sobre todo con equidad, que llegue a todos los ciudadanos en igualdad de condiciones.
Usted fue elegido presidente en 2022 y lleva ya cuatro años al frente. ¿Qué balance hace?
Estos primeros cuatro años han sido de consolidar el proyecto de fusión, que fue complicado. Hicimos una fusión de doce cooperativas de todos los territorios, con ideologías distintas, forma de pensar, forma de ver las cosas... Pero también es verdad que ayudó el hecho de que teníamos todos un solo objetivo en común, que era el servicio a la farmacia. En 2030 va a hacer un siglo desde que se crearon las cooperativas farmacéuticas en España y creo que fueron de las primeras que se crearon y se crearon para servir a la farmacia y servir a la sociedad, para que la prestación farmacéutica llegue a todos los ciudadanos independientemente de donde se encuentren.
Y ¿qué objetivos se ha marcado para los próximos cuatro años? ¿Qué va a cambiar en la gestión de Bidafarma?
Lo primero que tenemos que hacer es adaptarnos a las nuevas tecnologías. Obviamente tendremos que ser más eficientes en servicio, en logística y en atención y en todo lo que tenga que ver algo con la salud, la inteligencia artificial debe de ayudar mucho en lo que es burocracia, aunque siempre las decisiones las tienen que tomar las personas.
En los últimos cinco años, la facturación ha pasado de 2.524 millones a 3.203. ¿A qué se ha debido un crecimiento tan notable?
Nosotros no estamos en todo el territorio nacional, pero allí donde estamos tenemos una alta cuota de mercado y yo creo que las casi 11.000 farmacias a las que servimos se han sentido plenamente identificadas con el proyecto de Bidafarma, con el Consejo Rector y con lo que Bidafarma significa, lo que quiere ser, la casa común de la farmacia española y creo que poco a poco lo vamos consiguiendo. Se debe a que las cosas están bien hechas.
¿Ocupa Bidafarma la posición que quiere ocupar?
Para nosotros, lo más importante es que somos farmacia porque nos sentimos totalmente farmacéuticos y nuestro lugar está con la farmacia. Estamos identificados con el modelo de farmacia que tenemos en nuestro país. Defendemos los farmacéuticos independientes, uno a uno. Creemos que todo lo que haya en el mundo de la farmacia debe de ser para todas las farmacias. Eso sí que lo tenemos claro, debe de estar accesible a todas las farmacias, independientemente de dónde esté. No nos gusta diferenciar farmacias de primera, de segunda o de tercera. Tenemos que procurar que todos los servicios que preste Bidafarma sean para todas las farmacias, todos los farmacéuticos, para todos los ciudadanos. Ahí es donde queremos estar.
¿Cuál es la hoja de ruta de Bidafarma para los próximos años?
La facturación es lo que menos nos importa. Nosotros queremos crecer, pero no crecer por crecer. Queremos crecer para servir, servir mejor y prestar mejor servicio. Si hacemos esto, yo creo que el futuro de la farmacia está asegurado y si está asegurado el futuro de la farmacia, está asegurado el nuestro.
La plantilla también ha crecido, pero más aún el número de socios...
Sí, porque además a nosotros nos caracteriza una cosa, que lo que hacemos lo decimos, pero que también lo que decimos lo hacemos y eso es muy importante. Y en estos tiempos la coherencia no anda muy allá. Queremos ser lo más coherentes posible con lo que somos y con lo que hacemos y lo que pensamos.
Además, Bidafarma, que fue el resultado de la fusión de doce cooperativas, ha cumplido diez años. Todo al mismo tiempo, el mismo año. ¿Cómo diría que ha sido la evolución de Bidafarma en esta década?
Uno de los objetivos de la fusión fue llevarla a cabo haciendo el menos daño posible a todo el mundo. De hecho nosotros no hicimos ningún ERE. Hemos tratado de ser exquisitos tanto a nivel político como a nivel laboral. Para nosotros las personas eran muy importantes y creo que eso ha sido uno de nuestros éxitos, que hay un buen clima laboral. También hemos procurado no perder la cercanía a los territorios, cosa que creo que hemos conseguido. Este crecimiento y el aumento del número de socios es la prueba de que no lo debemos de haber hecho mal.
¿Se han cumplido las expectativas?
Sí, yo creo que se ha cumplido con expectativas. Lo primero, que la farmacia ya tiene una cooperativa que piensa en farmacia. Tiene una cooperativa que piensa, que sabe y sabemos todos los que formamos parte del consejo rector, que el modelo de farmacia que hay en España no sería posible sin el modelo de distribución que tenemos, pero es que sin el modelo de distribución que tenemos no sería posible sostener el modelo de farmacia que tenemos, un modelo que es el que garantiza la equidad en la prestación farmacéutica.
Se ha consolidado Bidafarma en estos últimos años como una de las grandes del sector de la distribución farmacéutica...
Sí, eso es cierto, estamos solo por detrás de Cofares, estaríamos los segundos. Llevamos diez años, pero somos la suma de cooperativas que, en algunos casos, cumplirían cien años en 2030. Pero sobre todo yo creo que se ha consolidado como una empresa en la que todos creemos, que es más importante que ser grande.
¿Cuál fue el origen de Bidafarma? ¿Qué hueco había en el sector que justificó su creación?
Percibíamos que teníamos que hacer cosas más nuevas, entendíamos que el futuro tenía que pasar por tener fuerza, no para ser más grande, sino para poder hacerlo mejor y prestar mejor servicio. Lo que nos movió fue mirar por el bien de la farmacia. El germen fue Cecofar, que era la cooperativa de Sevilla, y estaba el grupo Farmanova, un grupo que habíamos creado entre otras seis o siete cooperativas y ahí empezamos a hablar. Una fusión entre 12 empresas a la vez yo creo que no se ha hecho nunca. No hablo de tamaño, pero sí de número, y fue asombroso.
Visto con la perspectiva que da una década, ¿cree que la fusión fue acertada?
Pues yo estoy súper convencido. Si no hubiésemos hecho esta fusión, el mapa de la distribución farmacéutica en España sería otro y posiblemente la farmacia también lo hubiese notado. Y máxime cuando después vino la pandemia... Es que a los tres años de fusionarnos apareció la pandemia y nos cogió en pleno proceso y lo que podía haber sido un problema, porque en principio fue eso, fue una oportunidad para demostrarnos a nosotros mismos que éramos capaces de hacer todo lo que queríamos hacer.
¿Era, además, la forma de hacer frente a una competencia cada vez mayor?
La competencia no nos da miedo, no tenemos ningún problema, pero la fusión nos ha permitido ser mucho más eficientes y, al ser mucho más eficientes, hemos tenido más recursos. El tener más recursos sin empeorar el servicio nos ha permitido hacer inversiones en nuestros almacenes, hacer unos almacenes tecnológicamente espectaculares. Por ejemplo, aquí en Sevilla en noviembre inauguramos el almacén de Camas, que va a suponer una inversión de casi cinco millones de euros.
¿La fórmula de la cooperativa es la principal seña de identidad de Bidafarma? ¿Es la mejor fórmula en un sector como el de la distribución farmacéutica?
Sí, sin lugar a dudas, es la mejor fórmula para un sector como la distribución farmacéutica y, en general, para el modelo de farmacia, para que la prestación farmacéutica sea universal. Si esa universalidad del sistema no se garantiza por igual para todos los ciudadanos, independientemente de dónde estén, entonces el modelo no sirve. Nosotros somos una empresa de economía social sanitaria. ¿Qué significa? Que aquí no vamos buscando el beneficio puro y duro, que todo lo que ganamos lo dedicamos a ser mejores. Pero es que además, nosotros si tenemos que ir a un pueblo a llevar los medicamentos a pérdidas lo hacemos. ¿Y cómo se hace? Con la solidaridad de la otra farmacia. Es un modelo solidario. Eso en otro modelo mercantil, igual de legítimo, difícilmente sería sostenible.
¿Es un modelo, en este sector, netamente español?
En España la distribución farmacéutica por medio de cooperativas representa el 80% del mercado. En Europa hay distribución farmacéutica cooperativa, pero están presentes las multinacionales y ese es otro tipo de modelo. Eso depende también de la prestación farmacéutica y del servicio sanitario en esos países. Aquí tenemos otro servicio sanitario y otra prestación farmacéutica, que aquí es universal.
¿Hay planes para crecer con nuevas fusiones?
Nosotros queremos crecer, siempre estamos abiertos. La cooperativa que quiera integrarse en Bidafarma, que tenga el pensamiento que nosotros tenemos tendrá las puertas abiertas. Ahora mismo hay algo, puede ser que pase algo.
¿El objetivo es aumentar cuota de mercado?
En Andalucía tenemos un 75%, es imposible crecer más. Y en España, el 23%. La idea es seguir haciendo las cosas bien.
¿Cree que en España la fórmula de la cooperativa está infrautilizada?
Está infrautilizada porque no ha sido bien explicada y la Administración debería promover el cooperativismo. Promover es ayudar, no poner palos en las ruedas.
Es usted un firme defensor de la farmacia comunitaria. ¿Qué papel diría que juega en el sistema nacional de salud? ¿El modelo está garantizado o corre peligro?
La farmacia comunitaria es la que procura la equidad en la prestación farmacéutica, es el primer punto de entrada al sistema sanitario donde un paciente puede ir –cualquier ciudadano puede ir– a solicitar una prestación pública sin pedir cita, que no es cuestión baladí. En la medida en que los ciudadanos cuenten con los farmacéuticos, nuestro modelo estará garantizado. Lo que no podemos hacer los farmacéuticos es dejarnos llevar por cantos de sirena. Tenemos que ser independientes y las farmacias son establecimientos sanitarios privados de interés público. Un titular, una farmacia y además independiente. Cuidado con las aventuras raras que nos pueden costar bastante.
¿Ahí entra la Administración?
La Administración, en la medida en que es la autoridad sanitaria, es la que tiene que velar por ese modelo.
Un elemento decisivo es también la distribución, como ha quedado patente en situaciones de crisis como la pandemia. ¿Tiene España un modelo fuerte y capaz de resistir en casos extremos?
Yo creo que lo hemos demostrado. Los medicamentos siguieron llegando a todos los ciudadanos puntualmente durante la pandemia. Nadie puede decir que le faltó un medicamento. Y yo creo que lo que sí hizo fue visibilizar y demostrar que éramos capaces de responder en situaciones de crisis y, además, con solvencia. Si en aquel momento llega a fracasar el modelo, tendríamos un problema.
¿El sector español de la distribución farmacéutica está al nivel del de otros países?
Tecnológicamente, somos quizás de los mejores países; hay pocos países en una situación comparable.
¿Qué desafíos afronta el sector?
Evidentemente, nos tenemos que adaptar a la inteligencia artificial y hay que usarla, sobre todo, para quitar todo aquello que es burocracia, todo aquello que es administrativo, que es mecánico. Pero los temas de salud los tienen que decidir las personas.
Un debate ya histórico es el del copago de los medicamentos. ¿Es una opción a tener en cuenta si queremos que el sistema sea viable?
Yo creo que no ha habido un debate serio, se ha quitado, se ha puesto... Se había llegado a un consenso, que se gestionara en función de la renta de cada uno y yo no entenderé nunca que haya personas que tienen un salario mínimo y tengan que tener una aportación determinada y que haya personas que tengan un salario tres o cuatro veces superior y tenga que hacer la misma aportación. Yo creo que falta un debate serio porque, entre otras cosas, esto no es finito. Los recursos son finitos y si queremos tener acceso a nuevos medicamentos, a nuevos tratamientos, esto tenemos que racionalizarlo un poco con un copago que socialmente sea más justo de forma que no haya pobreza farmacéutica. Este debe de ser un debate serio y yo creo que esto ya no es una cuestión de ideología, puesto que la salud no tiene ideología.
Este Gobierno ha tomado medidas que afectan al sector, como la desaparición del tradicional cupón de los medicamentos, el sistema de verificación... ¿Qué le parece la gestión que está haciendo?
Yo creo que lo que tenemos que hacer todos es remar en la misma dirección y ayudar a la autoridad sanitaria a que las medidas que tomen sean compatibles con la labor que desarrollamos y que nos la facilite.
¿Hay hiperregulación?
El nuestro es un sector regulado, superregulado, y yo creo que debe estar regulado. Cuando tú recibes un medicamento lo tienes que recibir con la confianza y con la garantía de lo que estás recibiendo y que lo que le vas a dar a la persona tiene la suficiente solvencia. No se puede banalizar el medicamento como cualquier otro producto. ¿La Administración tiene que regular? Pues evidentemente, y nosotros lo que tenemos que hacer es ayudar en eso.
AI outlook — possibilities, not facts
Bidafarma continuará creciendo mediante nuevas fusiones con cooperativas que compartan su filosofía.
Possible · Within months
Se impulsará el uso de inteligencia artificial para reducir la burocracia en el sector farmacéutico.
Likely · Within months

The EU sanction that prohibits the purchase of Russian liquefied natural gas from 2027 is counterproductive in the face of the global supply crisis. Companies like Total and Naturgy lose cheap gas signed in 2013, freeing Russia to resell it in Asia at much higher prices.

Starting in January 2027, the Intergenerational Equity Mechanism will increase from 0.90% to 1% of the contribution base, with 0.83% borne by the company and 0.17% by the worker. The maximum contribution base will also increase and the maximum retirement pension will rise 0.115% above the CPI.

Spain faces macroeconomic challenges such as persistent inflation, access to housing and the need to increase productivity. Experts warn that, despite recent growth, the country must implement structural reforms in the face of a gradual cooling.

Jean-Luc Mélenchon proposes making the French public debt in the hands of the Bank of France perpetual. Economists and bankers warn that the measure is illegal, dangerous for monetary independence and could increase the risk premium.

The Spanish autonomous communities plan to reduce taxes by 2.3 billion euros until 2031, mainly in personal income tax, inheritance and housing. Airef warns about the impact on collection and compliance with spending rules.

A report from CaixaBank Research highlights that, although the active population in Spain grew by 8% between 2019 and 2026, the average age of workers increased to 43.5 years. Growth is mainly supported by the foreign population in the face of workforce aging.