Aquel verano del 26: La crisis de Ceuta y el tablero geopolítico global
Un análisis sobre la avalancha humana en Ceuta, las protestas de la generación Z y las repercusiones políticas internacionales
Quick Look
- El verano de 2026 deja acontecimientos extremos como la avalancha migratoria en Ceuta con 150 muertos y la riada en Nepal.
- La crisis en Ceuta pone contra las cuerdas al gobierno español de Pedro Sánchez y desata tensiones geopolíticas.
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Why It Matters
El Tribunal Supremo anuló las devoluciones en caliente en Ceuta, desatando un llamamiento en redes sociales que provocó una avalancha migratoria.
“Aquel verano del 26”. Es muy probable que dentro de unos años el verano del 2026 sea recordado por dos acontecimientos extremos: la avalancha humana en Ceuta, con 150 personas muertas, la mayoría de ellas ahogadas mientras intentaban llegar a la costa, los días 30 y el 31 de julio, y la gigantesca riada en el Nepal, el 26 de agosto, como consecuencia del colapso masivo de un glaciar, que ha provocado más de un millar de desaparecidos. En ambos casos, las imágenes son impresionantes, terribles. Vivimos tiempos de acontecimientos extremos cuya furia se mide por el impacto de las videocápsulas difundidas por los medios de comunicación y las redes sociales.
La avalancha de Ceuta ha dejado al gobierno español contra las cuerdas, ha incorporado definitivamente al estrecho de Gibraltar a la lista de estrechos y canales en situación crítica en el mundo —en estos momentos, casi todos ellos—; ha lanzado el serio aviso de que no habrá tranquilidad para las ciudades de Ceuta y Melilla en los próximos veinticinco años, ha cambiado muy probablemente los ejes de la política española, ha puesto de manifiesto la obscena debilidad de la solidaridad europea, y ha vuelto a dejar claro que uno de los objetivos estratégicos del actual gobierno de los Estados Unidos es el debilitamiento estructural de la Unión Europea, tal y como se explica, sin eufemismos, en la nueva doctrina de Seguridad Nacional dada a conocer públicamente a finales del pasado año.
La brutal riada del Nepal nos habla del calentamiento del planeta y puede significar un tremendo golpe para la afluencia de turistas a un país de alta montaña en el que hace ahora un año el gobierno fue derrocado por una rebelión juvenil contra la corrupción. El detonante de esa revuelta fue el intento gubernamental de restringir el acceso a las redes sociales, ante el crecimiento de las protestas.
Se habló mucho entonces del estallido de la generación Z (los jóvenes nacidos entre finales de los años noventa y el 2010) en diversos países del mundo, convocados desde las redes sociales. Esos estallidos han tenido diversa intensidad en varios puntos de África, Asia y Latinoamérica. En el último año ha habido vibrantes protestas de la generación Z en Nepal, Marruecos, Madagascar, Perú, Indonesia e India. En la isla africana de Madagascar, por ejemplo, los jóvenes salieron a la calle contra la pobreza extrema y la corrupción y obligaron a reestructurar el gobierno después de un pronunciamiento militar. En India han forzado hace tres meses la dimisión del ministro de Educación ante la evidencia de que había habido truco y favoritismo en unas pruebas de acceso a la muy solicitada carrera de Medicina.
¿Protestas de la generación Z en Marruecos? Sí. Ocurrió hace un año, en septiembre del 2025, bajo el lema “¡Queremos hospitales, no solamente estadios!” Miles de jóvenes criticaron que el gobierno destinara más de 5.000 millones de dólares a construir y remodelar estadios para la Copa Africana de Naciones y el Mundial de Fútbol de 2030 (coorganizado con España y Portugal), mientras hay serios déficits en los servicios básicos y el desempleo juvenil es del 37%. La protesta se coordinó a través de un servidor de Discord llamado GenZ 212 (por el prefijo telefónico del país), que pasó rápidamente de tener unos pocos miembros a congregar a más de 200.000 jóvenes. Aunque las protestas se iniciaron de forma pacífica, los intentos de la policía marroquí para disolver las marchas provocaron fuertes disturbios. Hubo quema de vehículos, lanzamiento de piedras y enfrentamientos en más de 15 ciudades, incluyendo Rabat, Casablanca, Tánger y Agadir. Tres muertos y cientos de heridos, entre manifestantes y policías. Mil cuatrocientos jóvenes procesados.
Fueron frenados. Un año después, millares de jóvenes de esa misma generación han intentado llegar a nado a Ceuta, movilizados por cuentas ubicadas en Facebook y TikTok, activadas después que la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo español anulase las ‘devoluciones en caliente’ en Ceuta, (‘rechazo en frontera’ en el lenguaje jurídico), al no existir en el mar estructuras físicas de contención. El ponente de esa sentencia, que inicialmente pasó casi desapercibida en España, fue el magistrado Carlos Lesmes, antiguo presidente del Consejo General del Poder Judicial y destacado exponente del sector más conservador de la magistratura española.
“¡Se puede llegar a nado a Ceuta sin riesgo de expulsión!”. Ese fue el llamamiento que empezó a circular por las redes sociales y que adquirió un verdadero paroxismo entre los días 30 y 31 de julio, con las consecuencias conocidas por todos. ¿Qué nexo existe entre las protestas juveniles de septiembre del 2025 y el intento de fuga masivo de julio del 2026, en el que han participado un gran número de chicas? ¿La desazón por la represión de aquellas protestas ha alimentado los acontecimientos de julio? Habría que seguir esa pista.
¿Quién movió los hilos? Esa pregunta aún no tiene respuesta, una respuesta cierta, inapelable, compartida por todos. El Gobierno español habla de las mafias que se dedican al tráfico de inmigrantes. Un buen número de columnistas de la prensa española acusa genéricamente a Marruecos. Hay ganas de pelea con Marruecos en un sector de la opinión publicada. Ignacio Cembrero, el periodista español seguramente mejor informado sobre las interioridades de la política marroquí, señala la posible intervención de los servicios secretos, dirigidos directamente desde la corte (el célebre Majzen), al margen del Gobierno marroquí, que encabeza el empresario Aziz Ajanuch, que pudo verse sorprendido y desbordado por la magnitud de la movilización mientras el país celebraba la Fiesta del Trono. Mientras el rey Mohamed VI exaltaba en su discurso la modernización de Marruecos, millares de jóvenes hastiados viajaban al norte para intentar llegar a nado a Ceuta, bajo la promesa de que ello era posible en virtud de un reciente fallo judicial español. Conviene recordar que el próximo 23 de septiembre se van a celebrar elecciones legislativas en Marruecos y que la continuidad de Ajanuch al frente del Ejecutivo empieza a ser improbable. Los acontecimientos de Ceuta, por tanto, han tenido lugar en un contexto de lucha por el poder en un país en el que no es fácil saber qué ocurre dentro del Majzen. En el horizonte, la sucesión de Mohamed VI y la llegada al trono de su hijo Mulay Hasán. Otra fuente de tensiones. Otro marco conspirativo.
¿Quién movió los hilos? La respuesta a esta pregunta es clave para un correcto diagnóstico político de la crisis de Ceuta. Si los movió el Gobierno marroquí estaríamos ante una grave traición a España, cuyo gobierno creía haber alcanzado un nuevo punto de equilibrio con Rabat después de haber reconocido en 2021 la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental si esta se articula mediante una fórmula de autonomía supervisada por las Naciones Unidas.
Si los hilos los movió el Gobierno marroquí estaríamos ante un gravísimo fracaso del Gobierno de Pedro Sánchez y de su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. El Ejecutivo español exonera, una y otra vez, al gobierno marroquí. “Ellos no sabían nada”, reiteran las fuentes oficiales. “No actuaron con mayor contundencia en la frontera porque podían haber provocado una masacre”, añaden.
¿Quién movió los hilos? ¿Quién activó las redes sociales después de leer la ‘sentencia Lesmes’, o ser avisado de la misma? ¿Quién decidió que era el momento de volver a activar a la generación Z marroquí para provocar una crisis internacional de gran calado en la ciudad que preside la orilla sur del estrecho de Gibraltar? Esa es la pregunta que aún hoy, un mes después de la avalancha humana, no tiene respuesta. Tampoco la conocen quienes piden más mano dura de España con Marruecos. Exigencia hoy sostenida por gente muy diversa, menos por los dos líderes de la derecha, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. Es significativa la prudencia de Feijóo y Abascal ante Rabat. Se está generando una fuerte ambiente antimarroquí en toda España, pero los líderes de los partidos que podrían gobernar el país en coalición dentro de un año se cuidan mucho de adoptar de manera explícita actitudes hostiles ante el régimen de Marruecos, cuyo gran protector sigue siendo Estados Unidos, ahora flanqueado por Israel.
¿Quién movió los hilos? Sabemos quién tuvo muy buenos reflejos. Horas después de iniciarse la crisis ceutí, el empresario tecnológico Elon Musk, dueño de la red X, entre otras muchas empresas, el hombre más rico del mundo, agitador político en momentos muy determinados, colgaba una serie de tuits en X, la red de su propiedad, caracterizando los hechos de Ceuta como una ‘salvaje invasión' propiciada por la ‘debilidad’ del Gobierno español.
Su primer mensaje se apoyaba en un fragmento en vídeo de la película Guerra Mundial Z, en la que una parte de la población mundial, infectada por un virus desconocido, se transforma en agresivos zombis, que forman pirámides humanas para asaltar las ciudades fortificadas. A continuación venían las imágenes de Ceuta de aquel mismo día, y después imágenes de inmigrantes latinoamericanos intentando cruzar la frontera entre México y Estados Unidos. “Esto es lo que pasaba en tiempos de Joe Biden, esto es lo que ahora está pasando en España, y esto es lo que puede volver a pasar a Estados Unidos si los demócratas regresan al poder”.
Con gran rapidez, con buenos reflejos, el equipo de Musk fabricó en tiempo récord un buen spot para la campaña de las decisivas elecciones de medio mandato que tendrán lugar el próximo 3 de noviembre en Estados Unidos. “Invasión”. Invasión en la frontera entre África y Europa. Este era el mensaje. Este también fue el mensaje masivo reemitido por los bots rusos, rápidamente activados, según consta en un informe elaborado por el ministerio ucraniano de Asuntos Exteriores, que monitorea constantemente las plataformas digitales rusas.
Esa rapidez no demuestra que agentes estadounidenses y rusos fuesen los convocantes encubiertos de la estampida marroquí. Tan solo certifica que tuvieron buenos reflejos y que la situación creada les venía como anillo al dedo para alimentar la campaña electoral republicana en Estados Unidos, para denostar al Gobierno español, enfrentado a la Administración Trump, y para enfebrecer la opinión pública europea con el drama de la inmigración ante un ciclo electoral decisivo para el futuro de la UE, un ciclo electoral que empieza ahora mismo: elecciones regionales en Alemania, elecciones legislativas en Suecia (septiembre), elecciones legislativas en Italia, España y Polonia, a lo largo del próximo año, y elecciones presidenciales en Francia entre abril y mayo del 2027. No perdamos de vista ese marco. Elecciones de medio mandato en Estados Unidos y carrusel electoral en Europa.
La maquinaria propagandística del trumpismo y la del putinismo captaron con gran celeridad que los hechos de Ceuta eran munición de primera. Ella no demuestra que fueran los promotores del asalto. Tan solo demuestra que lo supieron ver.
El gobierno español quedó en shock y sigue en shock un mes después. Pedro Sánchez creyó erróneamente que la situación se desinflamaría una vez que Marruecos aceptó reabsorber de manera inmediata a quienes habían cruzado la frontera a nado. Casi todos han regresado a Marruecos, excepto unos cinco mil inmigrantes que siguen en Ceuta, cifra oficial del Gobierno, que la oposición cree muy superior. Se habla de nueve mil personas, con un gran número de menores. No hay sitio para todos. Empiezan a surgir brotes de violencia. La ciudad se siente sitiada. Seguramente ese también era uno de los objetivos de la operación. El estrés de Ceuta es hoy el estrés de España. El marco político español ha cambiado, se han desatado viejas pasiones, y el debilitado gobierno de Sánchez llega a septiembre contra las cuerdas. El presidente comparecerá la próxima semana en el Congreso.
PP y Vox acarician una futura victoria electoral (el rédito puede ser mayor para Vox que para el PP) y sus líderes se cuidan mucho de enemistarse con el gobierno de Marruecos. Núñez Feijóo ya ha anunciado que si alcanza la presidencia del Gobierno en el 2027, su primer viaje al extranjero será a Marruecos. En esta hora amarga ambos dirigentes tampoco quieren contrariar al gobierno de los Estados Unidos, que ha hallado en Ceuta un magnífico spot electoral.
Recordaremos el verano del 26.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso la próxima semana
Very likely · Within days
Open Questions
- ¿Quién movió los hilos detrás de la movilización en las redes sociales?
- ¿Cuál fue el grado de implicación real de los servicios secretos marroquíes?




