Un mes después de la entrada masiva de 80.000 inmigrantes en Ceuta, el Gobierno enfrenta desmentidos internos y presión para comparecer
Pedro Sánchez mantiene su silencio mientras ministros como Robles y Marlaska se contradicen públicamente sobre los avisos del CNI y la responsabilidad de Marruecos
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Un mes después de la entrada masiva de 80.000 inmigrantes en Ceuta, el Gobierno de Pedro Sánchez enfrenta desmentidos entre ministros, versiones contradictorias sobre los avisos del CNI y presión de la oposición y socios parlamentarios para que el presidente comparezca en el Congreso, mientras se exoneró a Marruecos de responsabilidad y se debatió la posible visita del rey a Ceuta.
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La entrada masiva de aproximadamente 80.000 inmigrantes en Ceuta ocurrió el 30 de julio de 2026, generando una crisis migratoria y de seguridad que ha mantenido al Gobierno bajo presión durante agosto, con el presidente Pedro Sánchez de vacaciones en Lanzarote y sin comparecer públicamente hasta finales de mes.
La entrada masiva de 80.000 inmigrantes en Ceuta, de la que este domingo se cumple un mes, ha sumido al Gobierno en una espiral de desmentidos entre compañeros del Consejo de Ministros, cambios de versiones, cifras contradictorias y explicaciones insuficientes para una oposición y unos socios parlamentarios que han llegado a coincidir en parte del diagnóstico de la crisis. Todo ello se ha multiplicado en una semana en la que, coincidiendo con la vuelta de las vacaciones de Pedro Sánchez, el Ejecutivo ha dado un impulso a su gestión con la asunción del mando único y la declaración de la situación de interés para la seguridad nacional en la ciudad autónoma; la práctica totalidad ha dado la espalda a la ministra Margarita Robles en su versión sobre los avisos del CNI y el presidente del Gobierno ha optado por mantener su silencio.
Hay que retroceder hasta el 31 de julio, cuando los inmigrantes todavía continuaban cruzando la valle de Ceuta, para escuchar la voz de Sánchez, que ha permanecido casi todo el mes de agosto en el palacio de La Mareta (Lanzarote) y al que solo se le ha visto en imágenes cedidas por la Moncloa, en dos reuniones telemáticas desde la residencia isleña y presidiendo el pasado martes el Consejo de Seguridad que él mismo convocó el lunes.
Será pasado mañana, lunes, 31 de agosto, un mes después de sus últimas declaraciones, cuando rompa su silencio en una entrevista que concederá a las 08.30 horas a la Cadena Ser. Ya el jueves, tal y como la Junta de Portavoces del Congreso así forzó al Gobierno, comparecerá a petición propia en el pleno de la Cámara Baja, a pesar de que Moncloa había propuesto que lo hiciera en el pleno ordinario del 9 de septiembre.
Esta semana también ha vuelto la actividad parlamentaria, aunque extraordinaria, con las comparecencias de varios ministros en sus respectivas comisiones, la celebración de la Diputación Permanente y, con ella, una ronda de portavoces —también representantes de grupos aliados en el Congreso— que no ha dudado en afear a Sánchez la posición que ha adoptado en este mes de crisis. Podemos, en palabras de su secretaria general, Ione Belarra, confirmó que había trasladado al Gobierno le parecía "lamentable" que Sánchez no rindiese cuentas en el pleno hasta el día 9 y manifestó que "era necesario que el presidente interrumpiese sus vacaciones para hacer frente a esta crisis
Desde Sumar, socio de Gobierno del PSOE, la portavoz del grupo, Verónica Martínez, señaló de manera pública que estaba "de acuerdo" tanto con el día 9 como con el día 3, si bien en privado algunas fuentes del espacio reconocían que era pertinente que la comparecencia tuviese lugar cuanto antes. En cualquier caso, otras voces del grupo plurinacional como el diputado de Compromís adscrito a Sumar, Alberto Ibáñez, ya habían sido claras horas antes de la toma final de la decisión. "El presidente debería haber comparecido ya", defendió Ibáñez. Por su parte, desde ERC señalaron que el papel del jefe del Ejecutivo en el último mes había sido "deficitario".
Esta batería de reproches por la incomparecencia de Sánchez durante casi todo agosto obligó al ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, a defenderlo durante su declaración en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional. "El presidente ha estado todos los días al teléfono, trabajando, dando instrucciones. Me temo que un día de trabajo del presidente en este agosto es mucho más que el suyo en muchos días", señaló, dirigiéndose a los representantes del PP.
Divorcio entre Robles y Marlaska... y apoyo al ministro
Ambos jueces y ambos en el Gobierno de Pedro Sánchez desde la moción de censura contra Mariano Rajoy en 2018, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska han chocado en más de una ocasión, a consecuencia de la gestión de otras crisis como la pandemia o Filomena o por desavenencias en diversos nombramientos en las cúpulas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Sin embargo, hasta esta semana no habían protagonizado un verdadero conflicto público, con desmentidos mutuos inéditos en el seno de la parte socialista del Gobierno (conocidos son ya los muchos encontronazos entre ministros de Sumar y PSOE). Desde el principio de la crisis, el CNI ha sostenido que avisó al Ministerio del Interior de que el día 30 podía tener lugar una entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, algo que en las semanas sucesivas negó por activa y por pasiva Marlaska, que defendía que "no existía ningún informe" sobre la posibilidad de que se produjese un asalto "de la magnitud" del vivido.
Pues bien, esta semana ya no fueron fuentes del CNI las que hablaban a través de medios de comunicación, sino la propia ministra de la que dependen los servicios de inteligencia, Margarita Robles, que aseguró que estos efectivamente alertaron a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a la Delegación del Gobierno en Ceuta de lo que estaba por llegar. "Es sabido, era público y notorio, que en Ceuta se estaba entrando a nado (...) Sin necesidad de informes de nadie. El día 29 los funcionarios [del CNI] que están allí [en Ceuta] trasladan y dan cuenta de esa convocatoria para el día siguiente para poder entrar a nado aprovechando esa fiesta que se daba en el país vecino [el Día del Trono]", aseguró.
De manera paralela a su declaración en la Comisión de Defensa, el ministro del Interior comparecía en la rueda de prensa posterior a la reunión del Gobierno y volvía a responder que no existía aviso sobre la entrada masiva de inmigrantes. Este viernes, durante su comparecencia en el Congreso, Marlaska se mostraba más duro aún: "Que no digan que lo del 30 alguien lo veía, porque no es cierto".
A lo largo de esta semana, todos los ministros a los que se ha preguntado por estas contradicciones —entre los más destacados, el ministro de Política Territorial y coordinador del mando único, Ángel Víctor Torres, y el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo— se han posicionado del lado del titular de Interior.
El 'lío' por el posible viaje del rey a Ceuta
Pero la de Robles y Marlaska no ha sido la única contradicción esta semana. También han protagonizado otra la ministra de Seguridad Social y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, a raíz de la posibilidad de que Felipe IV viaje a Ceuta, algo que todavía no ha hecho durante su reinado y a lo que, según el presidente ceutí Juan Jesús Vivas, se comprometió a hacer.
Preguntado por ello, Saiz aseguró que "la Casa Real es dueña de su agenda", algo que no es del todo cierto, pues todo acto susceptible de ser político (y la visita de un monarca a Ceuta lo es porque levanta asperezas en Marruecos, que reivindica la soberanía tanto de esta ciudad autónoma como de Melilla) debe ser autorizado por el Gobierno ya sea en territorio español o en el exterior.
Puente fue algo más exacto en este asunto, ya que aseguró que "es el Gobierno el que decide la agenda del rey, sobre todo en materias de sensibilidad política". "El Gobierno se ha cansado de decir que habrá una visita y que se elegirá el momento más oportuno para que eso se produzca", afirmó.
Marruecos, sin responsabilidad en lo sucedido
Esta semana, el Gobierno también ha exonerado por primera vez de manera clara a Marruecos del asalto a la frontera. Si tras los primeros días de la crisis los ministros se limitaban a responder que el país es "un socio leal y fiable", este jueves Félix Bolaños aseguraba que no hay "ninguna evidencia" de que nuestro vecino "haya impulsado o liderado" la entrada masiva de migrantes.
Esta posición mereció el reproche de fuerzas tan dispares como Bildu o Vox. Los abertzale, que esta legislatura no han protagonizado salidas de tono con el Gobierno, llegaron a decir que España era "el pagafantas" de Marruecos. Otros partidos, como Junts, preguntaron directamente al ministro "qué sabe Marruecos" del Ejecutivo y "por dónde les tiene cogidos".
Este viernes, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, insistía en la idea de la buena vecindad con el país africano y aseguraba que el diálogo con su homólogo marroquí es "constante" e "indispensable". El PNV, también socio del Ejecutivo —aunque en los últimos meses ha pedido elecciones generales ante los casos de corrupción que afectan al Gobierno y la falta de apoyos en el Congreso— le afeó su actitud en palabras de Mikel Legarda.
"Marruecos tuvo que tener anuencia tácita. Madrid está en una posición de debilidad con Rabat. A Marruecos hay que tratarlo con respeto y afecto, como vecino inevitable (...) pero a su vez con firmeza, y creemos que esto no está sucediendo en este momento", afirmó, citando al exdirector del CNI Jorge Dezcallar.
De las mafias "actores privados interesados"
Esta semana el Gobierno también ha centrado el relato en que detrás de la entrada masiva a Ceuta está la "tergiversación" de la sentencia del Tribunal Supremo que daba la razón a un inmigrante argelino que fue devuelto en caliente tras entrar a España por el mar al no haber superado ninguna barrera fronteriza. Ya no hay ni rastros de las mafias, a las que incluso el presidente del Gobierno señalaba directamente el día posterior de la crisis.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Pedro Sánchez comparecerá en el Congreso el 31 de agosto de 2026 en una entrevista con la Cadena Ser a las 08.30 horas.
Very likely · Within hours
Pedro Sánchez comparecerá ante el pleno del Congreso de los Diputados el 9 de septiembre de 2026 a petición propia.
Very likely · Within weeks
Open Questions
- ¿Por qué Pedro Sánchez no compareció en el Congreso antes del 31 de agosto?
- ¿Existieron realmente avisos del CNI sobre la entrada masiva y por qué hubo contradicciones entre Robles y Marlaska?
- ¿Cuál es la verdadera responsabilidad de Marruecos en los eventos del 30 de julio en Ceuta?
- ¿Se producirá finalmente la visita del rey Felipe IV a Ceuta y cuándo?






