
Una reflexión sobre la incapacidad política para abordar el problema de la vivienda más allá de la ideología y la demagogia.
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El artículo surge tras el rechazo parlamentario de decretos destinados a regular aspectos de la vivienda en España.
Desde luego no ha sido la primera vez que sucede algo así, ni, por desgracia, era inesperado, pero el rechazo de los decretos de vivienda ha vuelto a dejarme anonadada. Se ve que las fuerzas políticas de nuestro país son incapaces de colaborar en causas esenciales, tan esenciales, en fin, que van mucho más allá de los valores partidistas y son transversales, afectando a toda la sociedad, sea cual sea su ideología. No digo que los decretos fueran perfectos ni suficientes. Todo es susceptible de mejora. Pero usar la catástrofe habitacional para arreciar en el pimpampum electoralista y politiquero me parece deprimente (además de que deben de estar sordos y miopes, dada la indignación que arde en las calles).
La realidad es siempre compleja, molesta, tenaz e irreductible. No se adapta a nuestra voluntad ni a las ideologías. El caos inmobiliario es poliédrico y de muy difícil solución, y empeora por el hecho de que está todo pringado de demagogia. Tomemos, por ejemplo, el tema de la ocupación. El problema no es ni muchísimo menos tan grave como trompetean las desfachatadas empresas antiokupas, pero desde luego existe y es peor de lo que sostiene cierta izquierda negacionista. Un familiar muy cercano mío lo ha sufrido, sin ir más lejos; unos indeseables entraron en su único piso en propiedad en el breve tiempo que medió entre dos inquilinos, aunque por fortuna pudo echarlos. Porque además no todos los okupas son familias maravillosas aplastadas por el sistema: también hay canallas. Lo mismo que entre los inquilinos: hay sinvergüenzas a los que hay que desahuciar. En realidad, tampoco creo que haya que hablar sólo de los derechos de los pequeños propietarios y demonizar a todas las empresas; cuando sucedió la insensata tragedia de Maricarmen, un buen amigo me contó el caso de una prima anciana suya que vivía en Madrid en un piso alquilado por sus padres en los años treinta y que ella mantenía con una renta prehistórica. El edificio fue adquirido el año pasado por una inmobiliaria que, tras proporcionar a la mujer otro piso semejante en el mismo barrio (Lavapiés), se ha comprometido a alojarla gratis hasta el fin de sus días. Así que la cuestión no es ser una empresa o un particular. La cuestión es tener principios éticos o ser un tipo mezquino. Creo que todos sabemos cuándo estamos comportándonos mal, solo que a los miserables eso les da lo mismo. Diré por último que hay gente pobre malvada y gente rica estupenda, una obviedad tan rematadamente obvia que avergüenza escribirla, pero es que a veces me parece que vivo en un mundo que algunos se empeñan en ver como de Disney, plano y tópico, cuando, como digo, la realidad es pertinaz y maliciosa e insiste en emborronar los paisajes impecables que nuestros prejuicios han dibujado.

What began as a student protest for educational improvements in France on October 17 transformed into acts of vandalism and looting after the convergence with the yellow vest movement and the instrumentalization by La France Insoumise, which used the Palestinian cause as an 'omni-use' to unite diverse struggles and legitimize violence against Macron's government.

Student protests in France led to extreme violence on October 17, with looting, fires in public buildings such as Limoges City Hall and attacks on symbols of the Republic, overshadowing legitimate demands on education and purchasing power, while discussing government inaction, the erosion of Macron and the tradition of excessive police force.

Analysis of Gabriel Rufián's political career, highlighting his ability to reinvent his public profile, his management of parliamentary alliances and the electoral decline of Esquerra Republicana under his strategic influence.
The article analyzes Donald Trump's recent actions, criticizing his use of social networks, his electoral promises and his energy agreement with Vladimir Putin, calling his position a betrayal of the interests of Ukraine and the United States.
The article analyzes the political discourse on the supposed unsustainability of pensions in Spain, contrasting it with the economic reality, Defense spending and the history of reforms of the main political parties.

The article analyzes how Donald Trump seeks to end the war in Ukraine through trade and diplomatic agreements that favor Russia, prioritizing personal economic and electoral interests over Ukrainian sovereignty.