Burnham se muestra abierto a recuperar la libertad de movimiento de personas entre el Reino Unido y la UE
El primer ministro británico sugiere una discusión honesta sobre la migración europea, a pesar de las líneas rojas del programa laborista de 2024.
Quick Look
El primer ministro británico, Andy Burnham, ha propuesto abrir un debate honesto sobre la libertad de movimiento con la Unión Europea, un asunto espinoso vinculado al Brexit, sugiriendo que la migración europea generaba menos dificultades que la actual.
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Why It Matters
El Brexit y las políticas migratorias han redefinido las relaciones del Reino Unido con la Unión Europea en la última década.
Se ha convertido en un patrón de respuesta que parece funcionar para Andy Burnham. Ante cada idea disruptiva que se le plantea, o que él mismo plantea, el primer ministro laborista del Reino Unido propone “abrir una discusión honesta al respecto”. En esta ocasión ha sido con el asunto más espinoso de los duros años del Brexit: la libertad de movimiento de las personas, una de las cuatro libertades fundamentales de la Unión Europea, junto con la de bienes, servicios y capitales.
En una entrevista al diario The Sunday Times, Burnham has lanzado la reflexión, consciente de que es una piedra destinada a generar ondas múltiples en la superficie política: “La libertad de movimiento supone una serie de desafíos a los que ya me referí durante mi etapa previa como parlamentario”, ha explicado el primer ministro. “Pero a la vez, no creo que sea un tipo de inmigración que genere tantas dificultades [como la que existe ahora]. Era una migración de puertas giratorias, donde la gente iba y venía, y eso es diferente. Ahora el balance de la migración ha cambiado, y debemos tener una discusión honesta sobre estas cosas”, ha dicho.
Como todo lo que ha puesto sobre la mesa respecto a una revisión del Brexit, incluida la idea misma de regresar a la UE, todas las sugerencias de Burnham vienen con una mochila de cautelas. En primer lugar, admite que el programa electoral de 2024 con el que el Partido Laborista de su antecesor, Keir Starmer, llegó al poder, establecía unas líneas rojas claras que también le vinculan a él: no al regreso al mercado interior comunitario; no a la reincorporación al espacio común aduanero; y no a la vuelta de la libertad de movimiento de personas.
Cualquier cambio de ese planteamiento debería someterse al dictamen de los ciudadanos, admite Burnham. Pero al recuperar un debate que todas las fuerzas políticas, laboristas incluidos, habían querido enterrar por incómodo y erosionante, el primer ministro toma la iniciativa, se pone del lado de la mayoría de los ciudadanos, según señalan las encuestas, y probablemente prepara una pista de aterrizaje para unas futuras elecciones generales ―no están previstas hasta 2029― en las que su partido pudiera usar como bandera la promesa del retorno a la UE.
El año previo a la salida definitiva del Reino Unido de la UE, el saldo neto de inmigración en el país fue de poco más de 300.000 personas. Con la nueva ley impulsada por el Gobierno de Boris Johnson, poco después, la cifra de personas que llegó al país alcanzó casi el millón en 2023. Todos ellos eran ciudadanos no comunitarios. La cifra de llegados de la Unión Europea fue negativa.
El padre de Burnham, Roy Burnham, viajó a Alemania en los años noventa para trabajar en la industria de las telecomunicaciones, como ha recordado el primer ministro en la entrevista. “Era normalmente gente joven, aunque no siempre, que pasaba fuera unos pocos años y luego regresaba. Y fue algo que también benefició a los británicos”, ha recordado.
El próximo 20 de noviembre tendrá lugar en Bruselas una nueva cumbre bilateral entre el Reino Unido y la UE. Estaba prevista para el pasado julio, pero la dimisión de Starmer y la llegada a Downing Street de Burnham retrasó la reunión, hasta que el nuevo equipo de Gobierno tuviera tiempo de prepararse. Fue durante el congreso laborista celebrado en Liverpool, a principios de octubre, cuando Burnham agitó el tablero, al decir que tenía intención de abrir con los ciudadanos un “debate honesto” sobre las opciones respecto a la UE, después de admitir con toda franqueza que el Brexit había provocado más perjuicios que beneficios al país, una década después de su aprobación.
Pero Burnham sabe que sigue caminando sobre cristal en esta materia. La ultraderecha de Nigel Farage y su partido, Reform UK, se frotan las manos ante la posibilidad de que se reabra un debate que desatará los instintos más viscerales de sus feligreses. Y el Partido Conservador no tendría más remedio que endurecer de nuevo su planteamiento, para no quedar a la zaga.
De hecho, antes incluso de que el debate se abra, el primer ministro ya ha colocado vendas en futuras heridas, al sugerir en la entrevista que no pasa por su cabeza que el Reino Unido regresara al espacio Schengen o asumiera el euro como moneda, en detrimento de la sacrosanta libra esterlina.
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Cumbre bilateral entre el Reino Unido y la UE en Bruselas
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