
Tras la caída de los decretos Maricarmen en el Congreso, CCOO y UGT valoran convocar una huelga general nacional por la vivienda, presionados por el Sindicato de Inquilinas, mientras analizan su encaje jurídico para evitar que sea considerada ilegal por motivos políticos.
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Tras la caída de los decretos Maricarmen en el Congreso de los Diputados, los sindicatos CCOO y UGT están evaluando acciones de protesta por la vivienda, presionados por el Sindicato de Inquilinas, que ha logrado movilizar a los políticos en ocho días más que en ocho años de gobierno de Pedro Sánchez.
Movilización y lucha. Es lo que prometen los sindicatos de clase. ¿Y huelga general? No la descartan. CCOO y UGT están valorando todas las posibilidades para mantener el pulso en la calle en defensa de la vivienda, después de que el Congreso de los Diputados tumbara ayer los decretos Maricarmen y a la espera de que se despeje el eventual escenario electoral. Eso sí, lo están haciendo con precisión quirúrgica. Una convocatoria de ese calibre no solo supone un paso muy delicado para las organizaciones sindicales a nivel político, sino que requiere de un encaje jurídico fino. La patronal ya ha advertido de que estará vigilante, por eso Unai Sordo y Pepe Álvarez están midiendo cada movimiento.
El Sindicato de Inquilinas, que en ocho días ha conseguido movilizar más a los políticos por la vivienda que en ocho años de Gobierno de Pedro Sánchez, está presionando a Comisiones Obreras y a la Unión General de Trabajadores para que convoquen una huelga general a nivel nacional. Lo hacen porque, aunque en la legislación española no existe un botón que solo puedan pulsar Sordo y Álvarez, en la práctica son las grandes confederaciones sindicales las que tienen el poder y la capacidad organizativa para hacer una convocatoria de ese alcance. La presión arrancó a mediados de semana y se intensificó el viernes tras decaer los decretos.
Sordo y Álvarez recogieron el guante, pero con reservas. En declaraciones a la prensa, ambos se comprometieron a mantener la "lucha" y la "movilización" por la vivienda, teniendo en cuenta la "respuesta en la calle" que se palpará este fin de semana en las protestas convocadas por toda España. Anunciaron que ambos sindicatos van a valorar sus opciones de manera conjunta, así como con otras organizaciones sindicales y movimientos ciudadanos, y que en los próximos días concretarían sus acciones ante la opinión pública, previa consulta a sus órganos de dirección.
No obstante, preguntados directamente por la posiblidad de convocar una huelga general, el líder de UGT diluyó sensiblemente esa vía de protesta: "Las huelgas es fácil anunciarlas y registrarlas, pero es un poco más complejo hacerlas", sentenció. Pero no cerró del todo la puerta. Como tampoco lo hizo Sordo. Los líderes sindicales son conscientes de la relevancia política de una convocatoria de estas características. Y también lo son de que las huelgas están estrictamente reguladas y cualquier movilización que no se ajuste a los requisitos tasados será considerada ilegal.
El Real Decreto-ley 17/1977, de 4 de marzo, sobre relaciones de trabajo establece que una huelga es ilegal "cuando se inicie o se sostenga por motivos políticos o con cualquier otra finalidad ajena al interés profesional de los trabajadores afectados". Y esto es lo que está generando dudas dentro de los sindicatos. "Las huelgas políticas están prohibidas", reitera en conversación con este medio un dirigente sindical que así avanza que "se están valorando todo tipo de medidas", entre ellas "una huelga general de 24 horas por la vivienda".
La situación es grave, pero en CCOO y UGT conocen bien la ley. "Hay que buscar el encaje laboral para evitar que sea ilegal", apunta otro sindicalista. El propio Sordo habló ayer de "promover jornadas de movilización y de lucha que tienen que tener una dimensión laboral". ¿Y esto cómo se articula? "Vinculando las protestas a los salarios, al hecho de que los sueldos no dan para costear la vivienda", apuntan las fuentes consultadas en los sindicatos. "Se puede relacionar con el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) que mantiene bloqueado la patronal", sugieren.
Desde la CEOE ya avisan de que estarán vigilantes. Preguntado al respecto de la posibilidad de que CCOO y UGT convoquen una huelga general, su recién reelegido presidente, Antonio Garamendi, lanzó una advertencia: "Las huelgas se hacen como consecuencia de un conflicto laboral y esto no lo es". "Tendremos que ver si realmente encaja con la legalidad o no", avisó a los sindicatos.
AI outlook — possibilities, not facts
CCOO y UGT anunciarán en los próximos días medidas conjuntas de movilización por la vivienda, posiblemente una huelga general de 24 horas
Likely · Within days
Las protestas de este fin de semana influirán en la decisión final sobre una posible huelga general
Possible · Within days
The Government suffered a defeat in Congress on housing that shows the breakdown of the investiture bloc and increases pressure to bring forward the elections. Pedro Sánchez is evaluating this option in the face of social unrest, the electoral interest of the PSOE and the opportunity to turn the elections into a plebiscite against the right and vulture funds, although he has not yet made a final decision.
The housing decrees were rejected in the Congress of Deputies after the joint opposition of the PP, Vox and Junts, despite the attempts of the Government and its allies to save them. The vote ended with 178 votes against 172 in the first decree and 184 against 166 in the second. The debate was marked by tensions between parties, accusations of betrayal and accusations that Junts was responsible for the failure, while sectors of the PSOE already consider that the blockade could accelerate an electoral advance.
Congress rejected the Government's anti-eviction decrees after the votes against PP, Vox and Junts, while slogans such as 'vulture funds govern Congress' and 'shame' were heard from the galleries. The case of Maricarmen, whose situation has mobilized protests from Ceuta to Puerta del Sol, became a symbol of the housing crisis. Junts justified their vote in defense of Catalan interests, despite the fact that their electorate prioritizes housing. The PSOE sees social unrest as an electoral opportunity, although it warns that the left does not offer voter alternatives. The Government insists that housing is a structural problem linked to salaries, public services and transportation.

A survey by Sigma Dos for EL MUNDO reveals that 65.1% of Spaniards approve of the precautionary suspension of the Grandchildren Law by the Supreme Court, while 30.7% disagree and 7.8% do not know or do not answer. The support is mainly justified by guaranteeing the integrity of the electoral roll and avoiding possible distortions in the results of the next general elections, with 39.2% considering the measure necessary to avoid a 'pucherazo' and 22.3% seeing it as a reasonable precaution while the registration criteria are reviewed.

The Popular Party asks Pedro Sánchez to call elections immediately after the repeal of his two housing decrees, although it doubts that he will do so. PP sources remember previous occasions in which Sánchez avoided elections despite pressure, and warn that they will only believe in a call when they see it. Meanwhile, the PP appears prepared to face elections in November or December, confident of achieving an absolute majority with Vox, and criticizes the Government for using housing as an electoral excuse and for alleged attempts to hide cases of corruption.
Junts voted against the housing decrees, withdrawing its support for the Sánchez Government and increasing the likelihood of early elections. The article analyzes the history of political turns of Junts and its leader Puigdemont, from the unilateral declaration of independence to the dependence on their votes for Sánchez's investiture through the Amnesty law. The irony is highlighted that those who previously called for Puigdemont's prison are now celebrating their decision, and there is a warning about a possible polarized electoral scenario between housing, immigration and Ceuta, with massive mobilizations throughout Spain that could define the future of the Government.