Conmoción en Francia por la magnitud de los destrozos y críticas al Gobierno
El balance provisional deja 150 policías heridos, más de 600 comercios saqueados y críticas generalizadas contra el Gobierno.
Quick Look
- Francia amanece conmocionada tras una jornada de protestas marcada por la violencia urbana y el saqueo masivo.
- El balance deja 1.200 detenidos, 150 policías heridos y más de 600 comercios afectados, desatando una crisis política contra el Gobierno.
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Why It Matters
Protestas violentas y pillajes generalizados durante el sábado en Francia con un balance provisional de 1.200 detenidos.
Francia se ha despertado este domingo conmocionada e indignada al comprobar la magnitud de los destrozos habidos durante la protesta del sábado, una auténtica jornada negra de violencia y pillaje. El balance provisional es de 1.200 detenidos en todo el país, 150 policías heridos y más de 600 comercios saqueados.
La repercusión política de tal fiasco en el mantenimiento del orden público es evidente. Las críticas se dirigen al Gobierno, en concreto al ministro del Interior, Laurent Núñez, que no supo prever el alcance de los potenciales disturbios y se vio desbordado por los acontecimientos. Los alcaldes de París, Marsella y Lyon han pedido explicaciones.
Los reproches vienen desde todos los sectores. Las fuerzas políticas de izquierda, en especial La Francia Insumisa (LFI), aseguran que la policía, al menos en París, actuó de manera provocadora, lanzando gases lacrimógenos en la plaza de la República, lugar de arranque de las manifestaciones, más de una hora antes del inicio de la marcha. LFI es a su vez acusada por el centro, la derecha y la extrema derecha de minimizar sistemáticamente la violencia y de ser condescendiente hacia quienes acuden a las protestas con ánimo de provocar desórdenes.
Los daños son difíciles de calcular, pero inmensos. Las tiendas, supermercados y grandes almacenes del centro de las grandes ciudades fueron víctimas de escenas de guerrilla urbana que, por desgracia, se repiten periódicamente en Francia. Firmas de electrónica como Apple u Orange, cadenas de alimentación como Monoprix, boutiques de moda (Kenzo, Christian Dior, Hugo Boss, North Face), nombres míticos como las Galerías Lafayette. El director general de Carrefour, Alexandre Bompard, que visitó uno de sus locales saqueados en la capital, cifró en millones de euros las pérdidas en todos sus establecimientos atacados. En las calles, vehículos, kioscos y contenedores calcinados, adoquines arrancados. Muchas tiendas tardarán días en reabrir, habrá empleados en paro parcial. Mucho trabajo para las aseguradoras. Se piden ayudas públicas en un momento de graves dificultades presupuestarias.
La gran incógnita es si, como ocurrió con la revuelta de los chalecos amarillos, en el 2018 y 2019, lo que pasó el sábado será solo el inicio de una larga crisis de orden público que podría prolongarse hasta las elecciones presidenciales de la próxima primavera o más allá, una situación explosiva para el país, bajo vigilancia por su deuda pública.
Con independencia de la responsabilidad política concreta en este caso, volverá a abrirse un debate mucho más profundo, sociológico, histórico, sobre lo que es una patología francesa, esa tendencia a convertir cualquier protesta social en un frenesí de violencia urbana.
Open Questions
- ¿Habrá ayudas públicas para los comercios afectados?
- ¿Se prolongará la crisis de orden público?




