
Las protestas, convocadas por los Sindicatos de Inquilinas en 54 ciudades, reclaman una huelga general y medidas radicales contra la crisis habitacional.
Decenas de miles de personas se manifestaron en 54 ciudades españolas, lideradas por los Sindicatos de Inquilinas, para exigir una huelga general, bajada de alquileres y el fin de los desahucios ante la crisis habitacional que afecta especialmente a jóvenes y familias.
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Las manifestaciones surgen tras el rechazo del Congreso a dos decretos de vivienda presentados por el Gobierno. El desahucio de una anciana de 87 años actuó como catalizador de las movilizaciones.
"¿Qué pasa, qué pasa? Que no tenemos casa", "no es un piso chulo, es un puto zulo", "rentista culpable, Gobierno responsable".
Convocadas por los Sindicatos de Inquilinas en Madrid y otras 53 ciudades de España a lo largo del finde de semana, decenas de miles de personas han salido a la calle para exigir una transformación radical del modelo de vivienda: "Contratos indefinidos, bajada de alquileres, expropiación a fondos buitre y fin de todos los desahucios". Para lograrlo piden que se organice "de forma inmediata" una huelga general que pare el país.
Las manifestaciones, que se han desarrollado de forma pacífica excepto en Valencia, donde ha habido cargas policiales al término de la protesta, llegan un día después de que el Congreso de los Diputados tumbara los dos decretos de vivienda presentados por el Gobierno y en medio de un incremento de la presión para que Pedro Sánchez adelante las elecciones generales.
Sandra, de 30 años, que aún vive con sus padres igual que su hermano, de 27. José Luis, de 76, ex funcionario de un ministerio y con el problema de la vivienda resuelto hace años, quien acude por sus tres hijos, todos sin casa. O Gonzalo, que vive en la zona de Pacífico con su mujer y dos hijos pequeños y paga 1.800 euros de alquiler.
Unas 70.000 personas según delegación del Gobierno -500.000 según los manifestantes- han protestado este sábado 3 de octubre en Madrid divididas en cuatro columnas (Atocha, Plaza de España, Glorieta de Emilio Castelar y Hospital Princesa) que han arrancado a las 12.00 horas y se han juntado sobre las 14.00 horas han confluido en la Plaza de Cibeles.
Sirva como ejemplo de la dimensión de la convocatoria, las cifras de la del sábado anterior en Madrid, convocada bajo el lema "Ni una Maricarmen más" tras el desahucio de la anciana de 87 años que dio inicio a las movilizaciones: 25.000 según Delegación y 300.000 según los asistentes.
El dato, en cualquier caso, está lejos de históricas manifestaciones como los 8M de 2028 y 2019 (170.00 y 375.000 según Delegación del Gobierno) y las Mareas Blancas por la Sanidad Pública de noviembre de 2022 (200.000) y febrero de 2023 (250.000).
"Estamos aquí porque es una causa justa. Nosotros hemos pasado de todo a esta altura de la vida. Hemos tenido dinero, nos hemos arruinado. Hemos alquilado pisos justamente y ahora estamos de inquilinos de un señor que es contrario a mis ideas pero que nos alquila a un precio que podíamos pagar. Esto no va de ideología, va de decencia personal", decían José Luis (82 años) y Carmen (80), quienes pagan 1.100 euros por un piso en el barrio de Argüelles.
El matrimonio jubilado seguía la marcha que partía de Plaza de España tras la pancarta "Hacia la huelga general", el lema que bajo el que se han desarrollado todas las manifestaciones.
"Hemos hecho más que el gobierno por la vivienda. No hay vuelta atrás. Hemos conseguido una victoria sindical histórica que parecía imposible", decía Alicia del Río, una de las portavoces del Sindicato de Inquilinas, al término de la marcha en Madrid, en la que ha llamado la atención la ausencia de banderas comunistas o marxistas como sí se habían visto en la acampada de Sol.
"Hemos conseguido que un gobierno progresista que en ocho años no había hecho para por la vivienda incluya un decreto por la vivienda demostrando que el poder popular trabaja más y mejor que los que se sientan en el Congreso", añadían la portavoz del Sindicato mientras los manifestantes gritaban "¡huelga general, huelga general!" y consultaban en sus móviles si se podía convocar una huelga sin motivación laboral.
No muy lejos, en una esquina de la plaza, frente al Cuartel General del Ejército de Tierra, se producía una estampa especialmente impactante dado el motivo de la protesta: una persona completamente envuelta en una manta dormía en un banco. Quienes bajaban hacia Cibeles en la columna de Plaza de España no podían evitar girar la cabeza hacia la izquierda.
Como no podía ser de otro modo, a la manifestaciones han asistido muchos jóvenes, especialmente afectados por las dificultades que sufren para acceder a la vivienda. Como Ana, malagueña de 29 años y vecina del barrio madrileño de Delicias, quien paga 1.400 euros por un piso de dos habitaciones: "Desde que llegué a Madrid he ido prácticamente a piso por año. He intentando que sean todos por la misma zona pero así no hay forma de echar raíces o de tener un proyecto de vida con mi pareja".
"Las elecciones el presidente las va a hacer en el momento que a él mejor le convenga", decía José Luis, de 76 años, sobre la posibilidad de que Pedro Sánchez adelante los comicios generales y que así pueda canalizar el malestar de los manifestantes con los partidos que han tumbado los dos decretos aprobados por el Consejo de Ministros.
"Si está analizando que es un momento bueno porque cree que los votantes de la izquierda se va a sumar al PSOE se equivoca. Va a beneficiar a la izquierda que está a la izquierda del PSOE, que de momento está desorganizada", añade José Luis, quien se identifica como votante de izquierdas sin precisar más. "Y creo que estos movimientos sociales hay que escucharlos. Creo que el PP no ha leído bien el momento actual y ha cometido el error de no aprobar los decretos".
Altercados en Valencia
Miles de manifestantes han acudido al llamamiento del Sindicato de Inquilinas en Valencia, que ha acabado con altercados. A las 11:00 horas estaban convocados en la Porta de La Mar y recorrieron los 600 metros que separan ese punto de la ciudad del Palau de les Arts Reina Sofia, donde se celebra el congreso de inversión inmobiliaria Real Estate Summit 2026, con figuras destacadas del sector como Toni Nadal, Albert Rivera o Juan Ramón Rallo.
The president of the CEOE, Antonio Garamendi, affirms that a general strike for housing would be illegal as it is not a labor dispute. Although he recognizes the housing crisis, he criticizes the solutions that affect private property and government management.

Jean-Luc Mélenchon calls for massive demonstrations for October 6 in France, while polls reveal that the majority of citizens accuse him of inciting violent student protests for electoral purposes for 2027.
Jordi Turull, general secretary of Junts, urges the Government to rectify after the rejection of the housing decrees in Congress. He states that Junts has presented an alternative proposal and declares itself prepared for a possible scenario of early elections.
Hundreds of thousands of people demonstrated in Madrid and other Spanish cities under the slogan 'Towards a general strike' to demand rent reductions and measures against the housing crisis, after the failure of government decrees in Congress.

Salvador Illa criticizes Junts for voting against the housing decrees in Congress, describing its position as 'shame'. For his part, Jordi Turull accuses the PSOE of acting with electoralism and lack of transparency, challenging them to go to the polls.
Alberto Núñez Feijóo, leader of the PP, has demanded that Pedro Sánchez immediately call general elections. During the La Toja Forum, he criticized the instability of the Government and the failure of its housing policy after the parliamentary rejection of its decrees.