
Informes sugieren que el tráfico marítimo de crudo se desplaza hacia rutas omaníes bajo escolta estadounidense, desafiando la soberanía reclamada por Teherán.
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El estrecho de Ormuz es una ruta crítica para el transporte mundial de petróleo. Irán reclama soberanía sobre el estrecho, mientras que EE. UU. busca mantener la libertad de navegación.
Por una vez, las hipérboles de Donald Trump rozan la realidad. Cuando el lunes afirmó que Estados Unidos tenía "el control total del estrecho de Ormuz", el presidente estadounidense exageró, como siempre, pero la exageración se apoya en un fondo de verdad. No lo dice sólo la Casa Blanca, sino también las cifras. Las proporciona Kpler, la empresa que monitoriza en tiempo real el tráfico marítimo mundial cruzando datos de satélite, señales de radar e información portuaria.
El paso omaní
Según sus analistas, que hablaron con la CNN, en los últimos catorce días, más del 80% del crudo que atraviesa Ormuz ha tomado la ruta omaní, el corredor reconocido por Naciones Unidas que Irán considera una afrenta a su soberanía sobre el estrecho. El resto, con casi total seguridad, también sigue esa ruta, pero "a oscuras", con los transpondedores apagados para no ofrecer un blanco a las patrullas de los Guardianes de la Revolución.
Hace un mes, recuerda Homayoun Falakshahi, responsable del análisis del mercado del crudo en Kpler, en esa misma ruta "apenas se registraba tráfico comercial". Sin duda, un vuelco producido en cuestión de pocas semanas.
"Parece cada vez más evidente", afirma Falakshahi al medio estadounidense, "que Irán ha perdido, al menos parcialmente, el control de ese brazo de mar".
El recuento de los barcos
El fenómeno no afecta únicamente al crudo. Entre el 1 y el 19 de agosto atravesaron el estrecho 236 barcos de todo tipo: 83 por la ruta iraní, tres por la omaní y dos por la antigua ruta central, la que se utilizaba antes de la guerra. Los otros 148 -más de seis de cada diez- pasaron a oscuras, frente al 35% de antes de la guerra, por el mismo motivo que lleva a los petroleros a apagar sus transpondedores.
El motivo es el siguiente: el 8 de agosto, Abu Dhabi denunció que un misil iraní había atacado un petrolero de Adnoc; el 11, un helicóptero estadounidense alcanzó con misiles Hellfire al carguero Vela Nova, acusado de intentar romper el bloqueo. "Apagar los transpondedores reduce la visibilidad" y la posibilidad de convertirse en un objetivo, "pero plantea dudas sobre la seguridad y la transparencia", explica a Al Jazeera Neil Quilliam, de Chatham House, un centro de estudios británico especializado en política internacional.
Golpe a Teherán
El control del estrecho por parte de Irán estaría, por tanto, parcialmente perdido. Los petroleros lo atraviesan ignorando las advertencias de Teherán, pero lo harían bajo escolta.
Y aquí entra en escena Washington. El sitio Axios, citando a dos funcionarios estadounidenses, ha escrito que Estados Unidos lleva semanas gestionando discretamente un corredor de tránsito a lo largo del canal meridional, junto a las aguas omaníes: cada noche, entre quince y veinte petroleros entrarían y saldrían del estrecho formando dos largas filas, una de entrada y otra de salida, coordinadas por una fuerza especial con base en Fort Bragg, sede histórica de la 82ª División Aerotransportada.
El resultado, según estas fuentes, sería la recuperación de unos diez millones de barriles diarios de circulación, la mitad del volumen anterior a la guerra, pero un salto enorme respecto al desplome de los últimos meses.
Guerra de cifras
El secretario de Energía, Chris Wright, ha elevado aún más las cifras. Afirma que casi nueve millones de barriles diarios estarían atravesando Ormuz y que otros cinco a siete millones serían transportados por rutas alternativas. En total, cerca de quince millones de barriles, una cifra no muy alejada de los veinte millones diarios que circulaban antes de que comenzara la guerra.
Teherán, como era de esperar, rechaza esta versión. Desde marzo, los generales de los Guardianes de la Revolución reivindican públicamente el "control completo" de ese corredor marítimo.

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