El declive del efectivo: el auge de los pagos con tarjeta en España
El uso de dinero físico cae al 57% mientras los cajeros automáticos desaparecen y las comisiones bancarias aumentan.
Quick Look
- Los pagos con tarjeta en España crecieron un 11,4% en 2025, alcanzando los 414.000 millones de euros.
- Mientras el uso de efectivo cae al 57% de las compras, la reducción de cajeros automáticos y las comisiones bancarias transforman los hábitos de consumo.
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Why It Matters
El uso de efectivo en España ha disminuido significativamente en favor de los pagos electrónicos. El número de cajeros automáticos se ha reducido de 61.714 en 2008 a 43.310 en 2025.
El voraz aumento de los abonos con tarjeta ha conseguido que los pagos con monedas o billetes supongan ya solo el 57% de las compras. Según datos del Banco de España correspondientes al segundo semestre de 2025 y difundidos el pasado julio, las operaciones con tarjeta aumentaron respecto al año anterior un 11,4%, con 13.009 millones en un año. El importe de estas operaciones alcanzó los 219.000 millones de euros, un 10,9% más que en el segundo semestre de 2024. Sumándole la primera mitad de 2025 (195.000 millones), llegamos a 414.000 millones de euros abonados con plástico en un año. Las cantidades medias de cada pago se van reduciendo (de 31,9 euros a 31,6), y eso significa que millones de personas abonan ya con tarjeta diariamente la barra de pan, el litro de leche o las chuches para las criaturas.
Hoy en día, uno desea llevar dinero en billetes y generalmente no lo consigue, porque los cajeros automáticos están desapareciendo. De 61.714 de estas instalaciones en 2008 hemos pasado a 43.310 en 2025. Es decir, 18.404 cajeros suprimidos en 17 años, a un ritmo medio de 1.080 menos cada 12 meses. Los bancos se hacen los simpáticos, pero no tienen piedad; y menos con las zonas rurales.
Eso provoca que entre el consumidor y el proveedor se interponga cada vez más la tarjeta, con su comisión (en torno al 0,4%); y que le demos al banco los datos de nuestras compras y de nuestra vida. Cuanto más pagamos con tarjeta, más rica y sabia se hace la banca y más pobres los comercios. Con los datos agregados de los dos semestres de 2025, las entidades financieras se llevaron en torno al 0,4% de 414.000 millones de euros, es decir, la nada despreciable suma de 1.656 millones.
Por todo ello, se ha normalizado que a cada rato nos pregunten en el chiringuito: “¿En efectivo o con tarjeta?”, algo inusual en las pequeñas compras de hace apenas unos años. Y a veces he oído: “¿Con tarjeta o con dinero?“. Esta formulación es entendible, pero impropia: pagar con tarjeta supone también hacerlo con dinero: “dinero de plástico”, según recogen las academias (“Sistema de pago mediante tarjeta de crédito”), pero dinero al fin.
En el siglo XVIII, cuando alguien pagaba al contado se celebraba con el latinismo numerata pecunia, locución que el Diccionario de Autoridades (1734) definía como “el dinero efectivo”, con la marca “estilo festivo” (jocoso, de broma). Sin embargo, hasta 1837 no llegaría a la propia entrada “efectivo” (antes solo “verdadero, cierto”) el sentido económico de hoy, cuando se le incorporó la equivalencia de “dinero metálico”. (Actualmente dice “en moneda o en billetes”). Esa sinonimia se cambió en 1936 por “numerario”, término que desde 1817 tenía el significado que aún pervive ahí: “Moneda acuñada o dinero efectivo”.
Por tanto, para cuando no pagamos “con tarjeta” disponemos de las alternativas “en efectivo”, “en metálico” y “en numerario” (además de “con monedas” y “con billetes”). Entre esas posibilidades suele triunfar “en efectivo”. La opción “en numerario” se quedó anticuada, y “en metálico” transmite a mucha gente la connotación de “moneda” (aunque en realidad también abarque los billetes).
Las tarjetas transfieren, pues, “dinero contante” (“dinero pronto, efectivo y corriente”), al que a veces añadimos “y sonante” porque oímos su agradable choque contra la superficie de la barra del bar. En las ferias y en las tabernas del siglo XVI el efectivo se llamaba a su vez “dinero en tabla”, pues se dejaba caer contra las mesas de pura madera.
Open Questions
- ¿Cómo afectará la desaparición de cajeros a las personas mayores?







