
El posible freno al desarrollo de las IAs más avanzadas, impulsado por temores apocalípticos, podría beneficiar a empresas como xAI de Elon Musk y Meta, mientras que Anthropic, OpenAI y Nvidia enfrentan riesgos significativos debido a su exposición financiera y dependencia de la demanda de chips avanzados.
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El artículo se refiere a un posible freno al desarrollo de las IAs más avanzadas debido a temores apocalípticos, lo que ha generado reacciones en el mercado tecnológico y financiero, con algunas empresas viendo oportunidades y otras riesgos.
El posible freno al desarrollo de las IAs más avanzadas en pleno temor apocalíptico tendrá repercusiones mayúsculas en todo el sector tecnológico. A la espera de una mayor concreción sobre estas medidas o la fuerza que hará Donald Trump y la Casa Blanca para impedirlas, ya hay actores que empiezan a ser señaladas en el mercado tanto por la oportunidad que este parón representa para ellas como aquellas que tienen un mayor potencial de verse dañadas.
Una de las primeras personas en pronunciarse a favor del mensaje a una aproximación más cauta de Dario Amodei fue Elon Musk. El escenario propuesto podría favorecerle ya que da más tiempo a que SpaceX y su división xAI, reforzada por la adquisición de Cursor, se ponga al día en el desarrollo de modelos.
El que fuera también fundador de OpenAI y protagonizara una importante batalla judicial para intentar que esta empresa siguiera siendo una fundación sin ánimo de lucro, detallaba claramente la hoja de ruta de su compañía.
«Grok 4.7 debería estar a la par que Opus 5.0, no 5.1. Mejor en algunas cosas y peor en otras. Tenemos que mejorar nuestro rendimiento multimodal. Grok 4.8 será una mejora notable y Grok 4.9. del nivel de Astra y Fable probablemente. Grok 5 quizá mejor que cualquiera. Veremos», señalaba en X el magnate tecnológico, tendente por otra parte a errar en las predicciones del futuro de sus negocios.
Una de las pocas tecnológicas que se ha desmarcado de la petición de Anthropic es Meta, que apuesta por los modelos de código abierto desde el principio y que ocupa también un rol de perseguidor en esta carrera de la inteligencia artificial.
De hecho, las acciones de la tecnológica fueron unas de las pocas que el pasado lunes subieron en pleno desplome ante la incertidumbre sobre la IA. Esto se debe al lanzamiento de Muse, su nuevo asistente, que se ha colado entre las cinco aplicaciones más descargadas en Estados Unidos. Este nuevo producto pone en valor la capacidad de la compañía de alcanzar a los 4.000 millones de usuario de sus otras aplicaciones y refuerza el rol de Alexandr Wang, el jovencísimo jefe de IA fichado a través de la compra milmillonaria del personal de su startup el año pasado.
Otro posible vencedor inesperado es la Unión Europea. El Ministerio de Transformación Digital de Alemania ha subrayado que la opción de que se retrase el desarrollo de IA "no es viable" para Europa. Una asunción fácil de concluir dada la falta de modelos continentales entre los más avanzados del mundo. A este respecto, Mistral, la gran esperanza europea en el campo, acaba de levantar 3.000 millones de euros de dinero fresco para crecer y mantener su apuesta, una ronda cerrada en un momento providencial, justo antes de que se desatara el pánico.
Los perdedores
En cuanto a los perdedores, Anthropic y OpenAI si deciden seguir adelante en un entorno más controlado aparecen como señalados, pero más que su futuro preocupa el de sus inversores. Estos miran con preocupación a la cantidad de dinero que los fondos de inversión tienen apalancados en estas compañías y en toda su cadena de valor.
Solo este año, OpenAI y Anthropic han levantado 150.000 millones de dólares en capital nuevo procedente de los bolsillos más profundos de la economía mundial.
Las salidas a bolsa ahora retrasadas de ambos gigantes eran vistas como una oportunidad para empezar a deshacer posiciones y ahora el horizonte es mucho más incierto. Y si las grandes no se atreven a salir a bolsa es poco probable que otras compañías emergentes a su alrededor lo hagan, lo que hace la bola mayor.
Entre los fondos más expuestos está a16z, de Marc Andreessen y Ben Horowitz, dos de los inversores más cercanos a Donald Trump y que han moldeado su inversión sobre la IA, además de donar a sus campañas políticas. En la lista de más activos en la inversión están otros gigantes de Silicon Valley como Thrive Capital, Sequoia o Lightspeed, pero hay uno que destaca sobre todos.
El caso de Nvidia
Nvidia es la compañía más expuesta con diferencia a un posible quiebre de expectativas de la IA. La empresa ha sido muy agresiva usando las enormes cantidades de efectivo para invertir en empresas de su cadena de valor, lo que le ha convertido en la entidad más activa en rondas de más de 100 millones de dólares de este año en Estados Unidos.
A esto se suman los masivos acuerdos para compra de chips a cambio de acciones que mantienen con Anthropic, Open AI y las conocidas neoclouds (Nebius, Coreweave, Nscale), que llenarán centros de datos de chips de Nvidia que están siendo prefinanciados por la propia tecnológica y que tienen como clientes estrella a los creadores de Claude y OpenAI.
Este modelo, denominado por los más críticos como la economía circular de la IA, puede tambalearse si la demanda de chips avanzados cae, ya que se produciría una cadena de impagos entre las tres partes del triángulo que dañaría seriamente los balances y operativa de todas las partes.
AI outlook — possibilities, not facts
Meta y xAI verán un aumento relativo en su posición competitiva si se implementa un freno al desarrollo de IA avanzada.
Possible · Within months
Nvidia enfrentará presión financiera si la demanda de chips avanzados disminuye debido al freno en el desarrollo de IA.
Likely · Within months

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