
Las transformaciones de vehículos a GLP crecen en España impulsadas por el encarecimiento de la gasolina y el acceso a las Zonas de Bajas Emisiones.
El encarecimiento de los combustibles impulsa la demanda de transformación de vehículos a autogás (GLP) en España, una alternativa que reduce costes y otorga la etiqueta ECO para acceder a las ZBE.
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El autogás o GLP reduce costes y emisiones contaminantes, permitiendo obtener la etiqueta ECO para circular en zonas de bajas emisiones.
Una noticia como la de que el IPC cerró septiembre en el 4,9% en buena medida debida a la escalada del precio de las gasolinas tiene un efecto insospechado en un taller de Getafe. Así sucede desde hace años cada vez que saltan a los medios informaciones sobre lo cara que está la gasolina o el diésel. Llaman propietarios de vehículos y coge el teléfono Nacho Pérez, propietario de un taller "referente" en la transformación de coches de gasolina para que también puedan circular con autogás, la variante del GLP aplicada a la movilidad, que rebaja en un 40% el coste de llenar el depósito y, según la antigüedad, aporta a coches que antes no la tenían la etiqueta eco que permite circular por las zonas de bajas emisiones del centro de las ciudades.
"No tenemos un mercado estacional, es constante, pero la demanda está condicionada con el precio del combustible. Cuando hay una subida como ahora, se disparan las llamadas diarias. En cuanto hay noticias de la subida del precio, lo notamos muchísimo", explica Pérez, que regenta un taller que desde hace 52 años hibrida coches para añadir un depósito al de gasolina o gasoil, para el autogás. Empezó haciéndolo a los taxis, porque hasta hace varias décadas solo les estaba permitido a ellos utilizar este combustible. Cuando les fue posible, también empezaron a interesarse por él las autoescuelas, buscando también el ahorro que suponía. Uno de los últimos grandes hitos llegó en 2016, cuando se creó el sistema que clasifica los distintos vehículos en función de lo que contaminan y se crearon las etiquetas, más en boca de los conductores a raíz de la creación de zonas de bajas emisiones en el centro de las ciudades, a las que solo se puede acceder con etiqueta eco.
El autogás es como se llama en movilidad al Gas Licuado de Petróleo (GLP). Se trata de un carburante todavía fósil pero que emite menos partículas contaminantes y un 20% de emisiones de CO2. No es la solución para luchar contra el calentamiento global, pero, más en proximidad, es lo suficientemente menos contaminante como para estar catalogado fiscalmente como ECO y tener permitido el acceso a las ZBE como los coches eléctricos. En términos económicos, el conductor se ahorra del orden de un euro por litro si reposta con autogás en lugar de si lo hace con gasolina. Aunque menos, también es más barato que el diésel.
"Es una manera más de descarbonizar", afirman desde Repsol, que lleva años apostando por el autogás, con paquetes para facilitar a sus clientes el cambio, alianzas con el mayor fabricante de vehículos de esta tecnología, Renault o con vales descuento para animar a cambiar a combustible. También tiene clara su apuesta Gasib, la empresa que adquirió los activos de GLP de la antigua Cepsa (ahora Moeve). De la misma manera que la nueva propietaria ha decidido abandonar el GLP canalizado para el sector residencial, Gasib tiene clara la apuesta por el GLP para automoción, el autogás. "Es una solución práctica que permite a la gente poder hacer su vida como hasta ahora sin cambiar demasiado sus hábitos", asegura el CEO de GASIB, Filipe Henriques. Como en Repsol, afirma que el autogás aporta "beneficios para todos", económico y también ecológico, que lo será más a medida que vaya creciendo la producción de biodiesel y combustibles sostenibles para la aviación (SAF), de los que deriva directamente el biopropano, que será compatible con los motores de autogás.
A pesar de sus ventajas, en estas dos compañías se señala el "gran desconocimiento" que existe sobre un combustible que es buena alternativa a las gasolinas por el precio y las emisiones. También lo es al coche eléctrico por motivos diferentes, porque en el caso del autogás la inversión necesaria es menor para empezar a tener un ahorro en combustible y acceso a las ZBE y frente a los puntos de recarga eléctrica, dispone de una mayor red de lugares donde repostar. Solo Repsol tiene una red de 500 gasolineras, también con surtidor de autogas, que se completan con un millar en total, también las que aportan las gasolineras de Moeve.
"Otra cosa es el desconocimiento", coincide Pérez, que también es vicepresidente de la Asociación de Transformadores de Vehículos (ASTRAVE). Mientras que en Italia y en países del este de Europa el autogás está a la orden del día, los datos en España son modestos, aunque en crecimiento constante en los últimos años. A falta de datos consolidados para 2025, en 2024 se realizaron 5.200 las transformaciones de vehículos a autogás crecieron un 29,6% con respecto a 2023, según ASTRAVE. En el caso de vehículos nuevos, el 4,42% de los vehículos que se matricularon el año pasado eran de autogás, 60.580 coches, un 72,4% más que en 2024, según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC). Hasta ahora, Renault ha sido el gran fabricante en autogás, porque de sus plantas han venido saliendo más del 80% de este tipo de vehículos, pero el sector reconoce también el "boom" que ha experiemntado Dacia y su modelo Sendero, que el año pasado se apuntó más matriculaciones en autogás que en gasolina o diesel.
A los taxistas les toman ahora el relevo los conductores de VTC, que buscan rebajar el coste de repostar. Fuera del ámbito profesional, Pérez explica que en su taller tienen varios tipos de clientes, aunque en ocasiones se fundan. "Hay quien busca solo la etiqueta ECO. Son coches pequeños, normalmente segundos vehículos para los que el consumo no es tanto como tener la etiqueta" para poder entrar en las ZBE. "Y luego el que no busca tanto la etiqueta eco como el ahorro. Normalmente son coches mucho más grandes, como todoterrenos, con los que sus dueños hacen muchos kilómetros".
En cualquiera de los dos casos o en ambos a la vez, el resultado un coche con dos depósitos, un del combustible original y otro de autogás, salvo en el arranque irá funcionando hasta que se agote y tenga que volver a la gasolina o al diésel si no se rellena. Llenar el depósito de autogás cuesta alrededor de un 40% menos que la gasolina -un euro menos por litro aproximadamente-, lo que amortigua que el autogás consume entre un 10 % y un 20 % más que la gasolina. Con él también se puede circular dentro de zonas restringidas.
La transformación de un coche de gasolina es relativamente rápida y barata. Depende del modelo, pero desde su taller en Getafe, Pérez indica que "para un coche normal", el precio ronda los 1.400 euros, que con el IVA se queda en 1.700 ó 1.800 euros. Tardan una semana en realizar el cambio y se entregan "homologados" y con el trámite de cambio de matriculación y con etiqueta ECO que reduce también un 75 % en el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM).
La mayoría de los coches que pasan por el taller de Pérez tienen una antigüedad de entre tres y siete años, aunque suele trabajar con vehículos de más años. El tope es que tenga 25 años porque la transformación no se puede hacer a coches de antes de 2001. Los matriculados antes de 2014 tampoco obtendrán así la etiqueta eco y su ventaja será solo la económica. "Y que el coche esté bien. Si el coche va mal, irá mal", añade.
Por su taller pasan sobre todo vehículos ligeros y, como mucho furgonetas, a pesar de que otra de las apuestas de Gasib es implantar el autogás en el transporte pesado, en camiones, como alternativa a los gases renovables que siguen sin tener una implantación que permita sustituir completamente la gasolina o el diésel.
En este caso, la transformación consiste en la sustitución del motor y para ello existe una start up española, BeGas, que fabrica motores de autogás, reconocida reconocida por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación del Ministerio de Ciencia como Empresa Estratégica y en cuyo accionariado entró Gasib en junio como tercer mayor accionista, precisamente, para impulsar el negocio del autogás en vehículos pesados.
De momento, sin embargo, en el sector del transporte profesional no termina de "consolidarse" y sigue apostando en su lugar por los combustible renovables, indican en la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), que señalan dos motivos principales para que el autogás todavía no haya 'cuajado'. Por una parte, porque, aunque más barato el autogás también ha subido desde la guerra de Ucrania que lo hizo "menos atractivo". En segundo lugar, porque las averías con esta tecnología tienen una reparación más complicada y hay menos talleres para ello.
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