El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, advierte que subirá tipos si la inflación no cede
Quick Look
- El nuevo presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Kevin Warsh, advirtió en Jackson Hole que subirá los tipos de interés si la inflación no se dirige claramente hacia el 2%, tras lo cual los mercados de futuros aumentaron la probabilidad de una subida del 35% al 57%.
- Señaló que la responsabilidad de los 65 meses de inflación elevada recae en el banco central y que no tolerará veleidades con la inflación, incluso si eso enfrenta a Trump.
- Los bonos a 30 años alcanzaron máximos desde 2007 por tensiones inflacionistas globales, agravadas por el cierre del estrecho de Ormuz debido a la guerra en Irán.
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Why It Matters
Kevin Warsh asumió recientemente la presidencia de la Reserva Federal de EE.UU., heredando un entorno de inflación persistente por encima del 2%, incertidumbre por la guerra en Irán y tensiones en los mercados de deuda global. Su predecesor, Jerome Powell, fue criticado por Trump por no contener suficientemente la inflación.
Acaba de llegar y ya tiene enfrente una encrucijada de difícil resolución. Los inversores esperaban con atención el discurso del nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, Kevin Warsh, de este viernes en el cónclave de banqueros centrales que cada verano se celebra en Jackson Hole, en las montañas de Wyoming. El recién llegado hereda un rompecabezas endemoniado. Unas previsiones de crecimiento repletas de dudas, con una guerra en Irán sin fecha de caducidad, una inflación por encima del objetivo del 2% y un mercado de la deuda en tensión es el cóctel con el que tiene que lidiar. Ante este complejo panorama, Warsh ha echado algo de luz sobre sus próximos pasos. El economista de 56 años ha mostrado su disposición a hacer todo lo que haga falta para contener la subida de precios.
El interés de esta cita residía en saber si el nuevo presidente de la Fed iba a dar alguna indicación sobre futuras subidas de tipos de interés para contener la inflación, con el riesgo de provocar la furia del presidente Donald Trump. El resultado oscila entre el “sí con matices” y el “ya veremos”. Warsh no ha pronunciado las tres palabras mágicas (tipos de interés), pero sí ha mostrado una genuina preocupación por la inflación y ha dado al mercado una señal mucho más clara que en otras ocasiones en las que, antes al contrario, hizo gala de no querer dar pistas.
“Es responsabilidad de la Reserva Federal garantizar la estabilidad de precios. No hay excusas”, ha dicho. Quien quiera entender estas palabras, que entienda: Warsh compromete su credibilidad a conseguir que la inflación camine hacia el objetivo del 2%. Y si eso requiere subir el precio del dinero y enfadar al inquilino de la Casa Blanca, que tanto criticó por lo mismo a su predecesor, Jerome Powell, pues tendrá que hacerlo. “Este es mi criterio: debemos tener la certeza de que la inflación subyacente se dirige hacia nuestro objetivo, de manera clara y a una velocidad suficiente. De lo contrario, tenemos trabajo por hacer. Esa es nuestra labor”, ha añadido.
Los mercados han respondido de inmediato. Nada más terminar de hablar Warsh, los precios del mercado de futuros CME Group, que analiza las probabilidades de próximos movimientos, ya cotizaban el cambio de tono: pasaron de mostrar una probabilidad implícita de subida de tipos del 35% el jueves a un 57% un día más tarde.
Warsh ha mostrado en su discurso un cierto alivio por el hecho de que los datos de inflación conocidos este verano fueran mejores de lo esperado, pero eso no parece bastarle. “Esos indicadores no me dicen que la inflación subyacente ha mejorado sustancialmente. [...] Los mercados muestran su confianza en que nosotros vamos a lograr la estabilidad de precios. Y les puedo asegurar que están en lo cierto”, ha afirmado.
Borrasca en el mercado de deuda
La llegada de Warsh a la cúspide del banco central de Estados Unidos coincide con un momento de borrasca en los mercados de deuda globales. La incertidumbre económica atenaza a todos los agentes. El cierre del estrecho de Ormuz por culpa de la guerra de Irán, zona por la que, hasta que Washington atacó a Teherán el pasado febrero, circulaba un 20% del petróleo mundial, ha agravado las tensiones inflacionistas en todo el mundo. En estas circunstancias, los inversores institucionales están reclamando unos intereses cada vez más altos para prestar deuda.
El bono de Estados Unidos a 30 años cotiza al nivel más alto desde mediados de 2007, en el 5,3%; el alemán al mismo plazo alcanza máximos de 2011, el británico de 1998 y el francés, de 2008. El desequilibrio de las cuentas públicas y la creciente carga de deuda que están asumiendo las empresas tecnológicas en su apuesta por la inteligencia artificial se suman a las perspectivas de inflación para elevar los tipos de interés de largo plazo.
En este contexto, los inversores esperaban que Warsh dejara claro que no está dispuesto a tolerar veleidades con la inflación. Aunque eso supusiera un encontronazo con Trump, como le pasó a su antecesor. El presidente, profundo conocedor de Wall Street, salvó la bola de partido al anunciar su compromiso contra la inflación; si no hubiera lanzado esa señal, los mercados seguramente habrían respondido para mostrar su descontento.
El jefe de la Fed ha insistido en Jackson Hole en que la institución que encabeza ha fracasado en sus objetivos de inflación durante demasiado tiempo. “Hay una señal que nadie puede pasar por alto: la responsabilidad de los 65 meses de inflación elevada y sostenida recae directamente sobre el banco central”, ha asegurado. En ese contexto, ha sugerido que, si no se registran progresos, tendrá que elevar los tipos de interés respecto a su nivel actual, entre el 3,5% y el 3,75%. “La estabilidad de precios no se garantiza por sí sola”, ha dicho rotundo.
Antes de que hablara Warsh, tres altos cargos del banco central ya habían advertido de los riesgos que conlleva que los precios se alejen de forma persistente del objetivo, pero hasta ahora el presidente de la Fed no había hablado con tanta claridad del tema.
En la reunión del pasado 29 de julio, la Reserva Federal decidió, por una mayoría de nueve a tres votos, mantener intactos los tipos de interés. “Muchos participantes consideraron que probablemente sería necesario un endurecimiento de la política monetaria si la inflación no disminuía”, señalan las actas de esa reunión, que se publicaron la semana pasada.
Tras el discurso de este viernes en Wyoming, todas las miradas se centran ahora en la reunión que celebrará la Fed el próximo 16 de septiembre. Quedan menos de tres semanas para saber si Warsh va en serio con sus palabras si la inflación de agosto, que se conocerá el 11 de septiembre, continúa sin dar tregua.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
La Reserva Federal subirá los tipos de interés en su reunión del 16 de septiembre si la inflación de agosto, publicada el 11 de septiembre, no muestra progresos claros hacia el 2%.
Likely · Within weeks
Open Questions
- ¿Subirá realmente la Fed los tipos en septiembre si la inflación de agosto no mejora?
- ¿Cómo responderá Donald Trump si la Fed sube tipos y ello afecta negativamente a los mercados?
- ¿Cuánto tiempo tardará en notarse el efecto de la política restrictiva sobre la inflación subyacente?






