El Panathinaikos de Obradovic y Nunn corta la racha del Real Madrid en una antológica noche de baloncesto en el Palacio
Pedro Martínez dirige una remontada heroica con bajas clave, pero Kendrick Nunn (33 puntos) sella la victoria griega 112-115
Quick Look
- El Real Madrid perdió 112-115 en la prórroga contra el Panathinaikos de Zeljko Obradovic en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid.
- A pesar de numerosas bajas (Maledon, Campazzo, Jantunen, Deck y Garuba), el equipo blanco remontó con actuaciones destacadas de Damian Jones, Andrés Feliz, Alberto Abalde y Luigi Procida.
- Kendrick Nunn lideró al Panathinaikos con 33 puntos, incluidos 23 en el último cuarto, récord de la competición.
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Why It Matters
El Real Madrid enfrentaba al Panathinaikos en la Euroliga con múltiples bajas en su plantilla, incluyendo a Maledon, Campazzo, Jantunen, Deck y Garuba. El Panathinaikos llegaba con una racha de 11 victorias y un año sin perder en Europa en el Palacio de Madrid.
Resultado una antológica noche de baloncesto y emoción en el Palacio. Un regalo de competitividad, dos equipos desbocados a por la victoria. A estas alturas de temporada. Dos colectivos que demostraron que seguramente batallarán en otras cumbres. Perdió el Madrid en la prórrroga y, sin embargo, salió reforzado. El poderoso Panathinaikos de Zeljko Obradovic, con un inabordable Kendrick Nunn (33 puntos), cortó su racha de 11 victorias (seis en Euroliga), de un año sin perder en Europa en el Palacio. [112-115: Narración y estadísticas]
El último, precisamente, había sido el propio Panathinaikos. Entonces campeón de Europa, con Ergin Ataman a los mandos y Scariolo enfrente. Vendió carísima su piel este nuevo Madrid, pese a su ristra de bajas. Revivió una y otra vez en la pura agonía de tipos que se rebelaban. Andrés Feliz, Abalde, Procida, la aparición de Damian Jones. Nuevos héroes en el Palacio a los que acostumbrarse.
La visita del Panathinaikos no sólo deja en Goya la presencia de Zeljko Obradovic, infatigable con su leyenda a cuestas, igual de cabreado que cuando tenía 30 años y gritaba a Djordjevic o Danilovic en el Partizan campeón. Reverenciado por las tribunas, pues con este equipo blanco ganó una Copa de Europa hace nada menos que 31 años. Vale una entrada comprobar de primera mano su sabiduría, ahora de vuelta a Atenas, donde ganó otras seis de sus nueve Euroligas. Al frente de una plantilla tan lujosa que asusta.
Los verdes también traen a Yabusele de retorno, quien salió hace un par de años rumbo a la NBA. Y a Juancho. Y a Sloukas. En el primer acto, frente a frente, el griego con Llull, como una estampa del pasado. Ambos reverdecieron laureles, como si hubieran hecho un pacto con el tiempo.
Más allá de lo sentimental, está el baloncesto y la cancha pone a cada uno en su sitio. Competir contra el Panathinaikos es un desafío para cualquiera en esta Euroliga, si en tu plantilla hay casi más jugadores vestidos de calle detrás del banquillo que en la convocatoria, hacer frente a los griegos es una odisea. Y así pareció en la primera mitad.
El Panathinaikos golpeó duro de inicio a un Madrid sin Maledon (el jugador más en forma de Europa), Campazzo, Jantunen, Deck ni Garuba. Son tantas las herramientas que tiene para hacer daño al rival, que resulta casi imparable. La primera trampa de Zeljko fue herir a Tavares emparejándole con Mitoglu y sus lanzamientos abiertos. Fue la primera brecha, que se abrió más con el desacierto inicial.
Al comienzo del segundo acto, saltaron todas las alarmas. El Panathinaikos campaba a sus anchas y llovían triples. Ahí llegó la máxima (23-38). Dos triples de Schulga en su debut en la competición -exquisita mecánica-, aliviaron el mal trago. Y ahí, en ese tramo de crisis, empezó a cocerse una de esas noches mágicas del Palacio. Un ambiente de rebelión de los que hacía tiempo que no se vivían. Con Llull a los mandos y una apuesta por la locura, por acelerar el juego e intentar desconcertar al rival, el Madrid se vino arriba. Llegaron los mejores momentos de Damian Jones, poderosísimo en la pintura. La agresividad de Feliz, el colmillo defensivo de Abalde.
Fue una canasta precisamente del gallego justo antes del descanso la que arrimó al Madrid (48-51), para delirio de un Palacio que se relamía. Lo llamativo de la remontada fue que Pedro Martínez no acudió a los triples. Fue el frenesí, los ataques en los primeros cinco segundos de posesión, las penetraciones valientes, las que hicieron que el Panathinaikos perdiera el control.
A la vuelta el Madrid siguió subido a la épica. Se le multiplicaban los héroes a Pedro Martínez, como si Llull fuera capaz de contagiar a cada uno de sus compañeros. Al siguiente tirón del PAO, respondieron Damian Jones y un corajudo Procida, otro pidiendo paso. Cinco puntos consecutivos del italiano pusieron por delante al Madrid (66-65), aunque tocaba seguir remando. Dos triples al final del tercer cuarto, Damian Jones y Abalde sobre la bocina y a tabla, volvieron a levantar a las gradas.
Y Abalde siguió a la vuelta, tres triples más, 13 puntos de carrerilla, evidenciando el momento pleno que vive con la llegada de Pedro Martínez. Sus virtudes defensivas se prolongan en el otro aro. Es indispensable. Cuando se sentó en busca de un momento de respiro, Nunn abusó de Llull y el Panathinaikos asestó un doloroso 0-7 de parcial que le volvía hacer tomar la delantera.
Pero la noche tenía varios capítulos más por escribir. Un espectáculo maravilloso. Pareció sentenciarlo Kendrid Nunn, 23 de los 27 puntos de su equipo en el acto final, récord de la competición. Se vio siete arriba el Panathinaikos a falta de menos de dos minutos, pero apareció Jones con un triple, Abalde y un robo descomunal de Procida. A falta de 15 segundos y con el partido igualado, Pedro Martínez optó por la falta. No falló Nunn, pero Feliz llevó al tiempo extra con una penetración.
Open Questions
- ¿Cuál fue el estado físico exacto de cada uno de los jugadores lesionados del Real Madrid?
- ¿Qué ajustes tácticos específicos hizo Pedro Martínez durante el partido?
- ¿Cuál será el próximo partido del Real Madrid en la Euroliga?







