
La cantante gaditana de 23 años repasa su meteórica carrera, el éxito musical, la fama y su visión de la industria y la vida.
AI-generated summary
Judeline es una cantante española originaria de Los Caños de Meca que ha alcanzado el éxito internacional y el número 1 en Spotify.
"Se dice Yudeline o Yudelain, como si fuera en inglés?". Es lo primero que le pregunto a Lara Fernández Castrelo (Los Caños de Meca, Cádiz, 2003), Judeline, una "chica del sur" de 23 años que ha conseguido lo que ninguna cantante española había logrado: ser la número 1 en el top 50 de Spotify.
Yo sospechaba que la forma correcta de pronunciarlo era la segunda opción, porque este nombre artístico viene de la canción preferida de su padre, Hey Jude, de los Beatles. Y así es. Es la segunda vez que su padre sale a relucir: la primera es cuando llega con cara de sueño y dice que el día anterior se ha acostado tarde porque habían celebrado su cumpleaños. La tercera, cuando le pregunto qué significa para ella: "Él me enseñó lo que sé de música, se encargó de educarme el oído desde pequeña. Y sigue siendo un apoyo fundamental".
Despejada la primera incógnita, es el momento de descubrir quién es Lara, porque ella misma ha declarado que siente que la gente no la conoce todavía. "Una chica de 23 años que está intentando hacer su trabajo lo mejor posible", dice. Y vaya si lo está consiguiendo. Al logro musical por la canción BbY WOW, su colaboración con Karol G y Rusowsky -acaba de actuar con él y con Tainy en Nueva Jersey-, hay que añadir que canta e interpreta un pequeño papel en La bola negra, la película de los Javis que representará a España en los Oscar. Así se construye una estrella.
¿Quién se sube al escenario, Lara o a Judeline?
Se sube Judeline. Me transformo y me convierto en una persona muy distinta. Judeline tiene una seguridad y una forma de hacer las cosas que Lara no posee. Es como un personaje en el que me meto.
En tus temas se mezclan el flamenco, el trap, el R&B, el reguetón, los sonidos árabes... y dices que te gusta experimentar. ¿Te queda por hacerlo con algún tipo de música?
Sí, con muchas, lo que pasa es que no comprendo la música como estilos ni como géneros, simplemente me gusta experimentar con sonidos, con la energía que me late en el momento. Y sigo en un descubrimiento constante.
En tus canciones hablas de desamor, de melancolía, de espiritualidad..., ¿tanto has vivido con 23 años para que tengas tanto que expresar?
He vivido, pero ni el 5% de lo que quiero, tengo mucha ansia de experiencias. Aunque casi nunca escribo sobre lo que he vivido, sino sobre cosas que me imagino viviendo. Por ejemplo, si escribo sobre el amor, me inspiro más en personas con las que no ha pasado nada que con las que ha pasado algo.
¿Algo en tu vida que te ha marcado profundamente?
Mudarme desde Caños de Meca a Madrid cuando tenía 17 años. Salí de allí con hambre de comerme el mundo, de ir a sitios y conocer a personas. Encontré una habitación por Instagram en Usera y me vine.
También hablas de la nostalgia.
Si algo lo estoy viviendo con mucha intensidad o estoy siendo muy feliz, como este año, ya siento la nostalgia que tendré. Y también de mi infancia, no tanto de mi adolescencia, a la que no volvería.
¿Tienes buenos recuerdos de la infancia en Caños?
Estoy haciendo el trabajo de recordar sólo lo bueno, porque uno se queda mucho en el drama. Pero creo que crecer en la playa, en la naturaleza, es un privilegio. Caños me dio mucha paz, todo el rato en el mar.
¿Qué mensaje quieres transmitir a los de tu generación? Porque te estás convirtiendo en una líder.
Una líder ni de coña. Lo que puedo hacer con mi arte es que conecten con ellos mismos y que a su vez se sientan conectados con su lado sensible. Pero no creo que yo tenga la responsabilidad de guiarlos ideológica o políticamente. No con mi música. Me veo más bien como una compañera; y si son más pequeños, como una hermana mayor.
¿Cómo gestionas el éxito de ser la primera española en llegar al nº 1 en Spotify?
Estoy muy feliz porque fue un logro fuerte, pero en realidad es la canción de Karol. Reaccionaría de una manera muy distinta si la canción hubiera sido compuesta por mí, obviamente.
¿Te quitas mérito?
No, no me lo quito, pero sería mucho más bestia si la canción fuera mía. En la de Karol canto 10 segundos...
¿Cómo ves el futuro, tan negro como la mayoría de los jóvenes?
Estamos más informados que antes, de los problemas del mundo y de las desgracias. Es mucho más fácil darte cuenta de las desigualdades. Pero no creo que la gente esté más deprimida, sino que se sabe más sobre salud mental y quizá antes la depresión, la ansiedad, se llamaban de otra manera.
¿Hay algo que te preocupa especialmente?
Muchísimas cosas. Sobre todo, que no seamos capaces de conectar unos con otros. Me asusta la división en general, que cada cosa que ocurra divida más y más. La política incita al individualismo, hay muchas personas que en su día a día no hablan con otras. Esta desconexión va a afectar a todo, a que no se tenga empatía.
¿Por qué tú has conseguido el éxito y otros no?
Es una duda que tengo, porque hay tanta gente talentosa... Cuanto más he comprendido cómo funciona la industria, más difícil me parece que me haya pasado lo que me ha sucedido. Cuando llegué a Madrid, todo me parecía fácil. La gente me miraba como diciendo: «Esta tía está loca». Y yo decía: «Voy a cantar allí». Y lo hacía. También puede ser que con mi música tengo algo que aportar o que decir que todavía no se había dado. Ha sido una alineación de los astros, tienes que llevar bien el negocio, el arte, la imagen, la comunicación..., es como una empresa y todo tiene que encajar muy bien para que el carro tire.
¿También se necesita un poco de suerte?
Sí. Detrás hay mucho trabajo, pero suerte también. Pienso qué probabilidad había de que una niña así, de una familia sin recursos, sin contactos, tuviera éxito. He estado en el momento exacto donde tenía que estar, he conocido a la persona que debía conocer. Y creo que tengo una buena intuición, porque he sabido con qué personas seguir y con cuáles no.
A Judeline, que desfiló para Willy Chavarría, le gusta la moda. "Es un arte que admiro sin comprenderlo", dice. Y es consciente del poder de la imagen. Mientras habla, mueve las manos. Es imposible no quedarse embrujado con sus uñas, larguísimas, cuadradas, de dos colores -rosa y negro- y adornadas con brillantes. Y no fijarse en sus pobladas cejas, peinadas hacia arriba.
¿Qué buscas transmitir con tus estilismos sobre el escenario?
Busco más que nada comodidad y sentirme joven, que los colores cuadren bien con los bailarines, un poco de volumen en la cadera, que la petaca enganche bien en el cinturón, que los tacones no sean incómodos...
¿Las uñas y las cejas son tus señas de identidad?
Bueno, las uñas ya me las estoy quitando un poco, aunque no es porque me sean incómodas. Esta mañana he fregado los platos y no ha pasado nada. Además, hay que ir cambiando, ¿no? En cuanto a las cejas, de pequeña se han reído de mí por ellas y ahora me gusta que sean mi seña de identidad.
¿Te gusta mostrar tu lado sexy en el escenario?
Sí, conecto mucho con mi sensualidad, me divierte. Si no lo hago con 23 años... Cuando sea mayor quizá la viva de una manera diferente.
¿Qué opinas de los retoques estéticos?
Me da miedo que haya caras como referencia, que la gente pierda la personalidad. Pero teniendo eso en cuenta, si hay algo que te acompleja, no estoy en contra de los retoques. Otra cosa es que las niñas crean que esas caras son alcanzables y a lo mejor cuestan 20.000 euros...
¿Cómo es Lara en la vida real?
Muy cómica, soy un poco el payaso. Y bastante desapegada, un desastre con el teléfono. Como estoy todo el día por ahí es difícil mantener las amistades.
¿Te gusta salir de fiesta?
No. Me ha gustado, tuve una adolescencia muy aburrida y lo único que se podía hacer era eso. Fue una época loca. Y en los dos primeros años en Madrid salí bastante, pero ahora es lo último que me apetece, me paso todo el día trabajando y estoy cansada, siempre rodeada de gente. Lo último que quiero es ir a un sitio donde haya más gente todavía. Sueño con irme a mi sofá, estar tranquila y dormirme temprano. Y ojalá el verano que viene tenga el dinero suficiente para irme en un barco una semana con mis amigos. Eso sería un sueño.
En una canción dices «aprovéchate ahora que estoy en mis 20». Hay gente que piensa que estas letras son ofensivas para las mujeres.
Depende de cómo lo veas. Cuando digo eso me refiero a un amor de juventud, de la sexualidad a los 20. Si una mujer habla de su sexualidad, dicen que se está cosificando, pero si los hombres hablan de la misma manera no les dicen eso. Parece que las mujeres no pueden hablar de sexo.
Apuestas por la libertad en todos los ámbitos, incluida la música.
La sociedad y la industria son muy duras con las mujeres artistas. Siempre tenemos que hablar más alto en la sala porque no se nos escucha igual que a un hombre. Y el mérito..., en todo momento van a pensar que tu canción la ha escrito un hombre o que la ha producido un hombre y a lo mejor tú has pasado un mes trabajando en ella. Siempre se piensa que hay un hombre detrás.
¿Lo has padecido?
Sí, mucho. He ido con un compañero a ciertos lugares y le han felicitado por mi trabajo a él y no a mí. Los hombres no saben tratar con las mujeres si no es para ligar. No pueden hablar con ellas de igual a igual. Es de pringados.
¿Quién tiene la última palabra en tu carrera?
Me apoyo mucho en las opiniones de mi equipo, pero siempre acabo haciendo lo que me da la gana. La última palabra la tengo yo.
¿Qué es lo próximo?
Pronto sacaré una canción nueva. Será un poco diferente, claramente hay una evolución.
¿Cuál es tu gran sueño?
Tener una casa en plena naturaleza y viajar por el mundo, comer en sitios muy ricos. Tener la vida que estoy teniendo mucho tiempo más sería un sueño.
¿La maternidad es otro?
Sí, pero dentro de 10 años. Quiero ser madre cien por cien.
¿Qué es para ti el dinero? Lo has nombrado varias veces...
Sí, es que lo estoy conociendo ahora. Es triste pensar en la cantidad de libertades y facilidades que te da.
Un ídolo.
Rocío Jurado.
AI outlook — possibilities, not facts
Lanzamiento de una nueva canción próximamente.
Very likely · Within weeks

Paz Vega, after turning 50, decided to publicly wear prescription glasses, breaking the stigma that lenses make a woman less attractive. Her career includes successes in Spanish cinema such as 'Lucía y elsexual', attempts in Hollywood and a family life with the Venezuelan Orson Salazar, with whom she had three children. The marriage has ended, apparently due to problems with the Treasury, which has also called into question his role as organizer of Spanish film post-festival parties.

The British singer of Albanian origin Dua Lipa appeared as an unexpected guest at Shakira's concert in Madrid, where they performed 'Antología' together to close the residency 'Las Mujeres Ya No Lloran'.

British singer Dua Lipa appeared as a surprise guest at Shakira's eighth concert in Madrid, performing the song Antología together. The collaboration occurred after previous messages on social networks and joins other appearances by artists such as Laura Pausini and Alejandro Sanz on the Las Mujeres Ya No Lloran World Tour.

Woody Allen has begun filming his 51st film in Madrid, a project still without a definitive title. The film, starring Alexi Wasser and Peter Vives, will be filmed over six weeks in Madrid and Aranjuez with the support of local authorities.

Belén Esteban returns to Telecinco after three years to offer an exclusive interview on ¡De friday! where he talks about his past addiction, his conflicts with Jesulín de Ubrique and the support of his family during his recovery.
One day after its premiere, the film 'La pelota negra' by Los Javis has become the audience's favorite at the San Sebastián festival with 9.40 points.