España actualiza umbrales de calor para proteger la salud ante olas de calor
Como cada año, el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha su Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud con el objetivo principal de reducir la morbilidad y la mortalidad asociadas a las olas de calor de impacto epidemiológico. Una de las principales novedades de este año es que el plan actualiza determinados umbrales de temperatura tras una revisión exhaustiva de las series históricas de mortalidad y calor en España, incorporando nuevos criterios metodológicos.
Partiendo de esta idea, se podría pensar que el ministerio ha bajado los umbrales de temperatura (que se pueden consultar en este enlace) a partir de los que puede verse comprometida la salud de los ciudadanos. Pero no es así. Los umbrales, en términos generales, han tendido a subir. ¿Por qué? “Porque cada vez estamos más adaptados al calor, y es una buena noticia”, explica a La Vanguardia Julio Díaz, investigador del Instituto de Salud Carlos III.
A pesar de que Sanidad ha anunciado hoy que mayo marcó un máximo histórico de mortalidad asociada al calor para este mes, Díaz asevera que, afortunadamente, las muertes asociadas a las altas temperaturas no suben al mismo ritmo que lo hacen los registros.
El plan del ministerio se estructura en 182 zonas de meteosalud, definidas según áreas con climatologías similares de Fenómenos Meteorológicos Adversos (FMA) establecidas por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Esta desagregación territorial, instaurada plenamente en el 2024, permite que las alertas se ajusten a la vulnerabilidad específica de cada población local. Y es en la mayoría de estas zonas donde el umbral ha subido este año respecto al anterior.
Por ejemplo, en las tres zonas fijadas en la Comunidad de Madrid. En la Metropolitana y Henares, donde se ubica la capital, se ha pasado de los 35,9ºC del año pasado a los 37,4ºC de este año.
En Catalunya asciende en 8 de las 16 zonas fijadas. En el litoral de Barcelona, donde queda incluida la capital, el registro, no obstante, se mantiene: 30,4 en el 2025; 30,3 este año.
También suben de manera generalizada en Extremadura. Lo hace en siete de las ocho zonas fijadas para esta comunidad. En la denominada Meseta cacereña (donde queda englobada Cáceres), se ha pasado de los 36,3ºC a los 39,3ºC; mientras en la de Vegas del Guadiana, donde se ubica Badajoz, de los 39,1ºC a los 41,3ºC.
También suben de manera generalizada en el norte, tanto en Cantabria como en Asturias, Navarra o Galicia. En esta última comunidad, lo hace en 11 de las 16 zonas totales. En la de Noroeste de Coruña, donde se sitúa la capital, el registro ha subido de los 26,6ºC a los 27,8ºC.
Precisamente, ha sido en cuatro comunidades del norte (Asturias, Euskadi, Galicia y Cantabria) donde se ha concentrado el mayor número de muertes atribuibles al calor en este mes de mayo. De las 101 totales -la cifra más elevada para este mes desde el inicio de la serie en el 2015-, 97 quedarían circunscritas en dichas comunidades: 39 en Asturias, 31 en Euskadi, 18 en Galicia y 9 en Cantabria.
La relevancia del plan del ministerio se refleja en las estimaciones del sistema de monitorización MoMo, que cifra en 27.564 las defunciones atribuibles a las altas temperaturas entre los años 2015 y 2025. El año 2022 fue el de mayor impacto con 4.789 fallecimientos, seguido del 2025, con 3.832. El riesgo de mortalidad crece entre un 9,1% y un 10,7% por cada grado que la temperatura supera el umbral de riesgo para la salud.
El sistema de avisos utiliza un algoritmo de decisión basado en la persistencia de temperaturas previstas por encima del umbral durante tres días consecutivos. Los niveles se identifican por colores: nivel 0 (verde), ausencia de riesgo; nivel 1 (amarillo), bajo riesgo; nivel 2 (naranja), riesgo medio; y nivel 3 (rojo), alto riesgo.
El periodo de activación general del plan comprende desde el 13 de mayo hasta el 30 de septiembre. No obstante, se mantiene un criterio de flexibilidad que permite el seguimiento desde el 1 de mayo y hasta el 15 de octubre, permitiendo monitorizar episodios inusuales de calor fuera del verano central.
El impacto de las temperaturas extremas se concentra fundamentalmente en los mayores de 75 años, pero también afecta de forma crítica a lactantes, menores de 4 años, mujeres gestantes y personas con enfermedades crónicas (cardiovasculares, respiratorias o mentales).
Sanidad recomienda a la ciudadanía seguir pautas básicas de prevención: beber agua con frecuencia, aunque no se sienta sed; evitar bebidas con cafeína, alcohol o exceso de azúcar; permanecer en lugares frescos o climatizados y reducir la actividad física en las horas centrales del día; y mantener las medicinas en lugares frescos para evitar que el calor altere su composición.





