Explosión de batería de bicicleta eléctrica causa la muerte de un repartidor en Madrid
Quick Look
- Un repartidor de 25 años de origen bangladesí falleció asfixiado por el humo tras la explosión de la batería de su bicicleta eléctrica mientras la aparcaba en un trastero del distrito de Arganzuela en Madrid.
- La Policía Nacional investiga si el almacén de bicicletas operaba legalmente y analiza si un sobrecalentamiento o exceso de cargas provocó el incendio.
- Más de 100 bicicletas fueron precintadas y amontonadas en la vía pública, y los compañeros del fallecido denuncian dificultades para recuperar sus vehículos al no contar con facturas de compra.
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Why It Matters
Yousuf Hassn, de 25 años y originario de Gazipur (Bangladesh), trabajaba como repartidor para varias plataformas de entrega de comida en Madrid desde hacía más de un año. Vivía en el distrito de Villaverde, compartiendo piso con otros compatriotas que también ejercían como riders. Aparcaba su bicicleta eléctrica en un trastero alquilado en la calle Canarias, junto al metro de Palos de la Frontera, en el distrito de Arganzuela.
Los vecinos de la calle Canarias, junto al metro de Palos de la Frontera, escucharon una primera explosión sobre las 19.20 de la tarde del domingo. Era el inicio de la trampa mortal que cogería desprevenido al joven Yousuf Hassn, rider de 25 años, mientras aparcaba su bicicleta eléctrica en un trastero que tenía alquilado. Una batería de estos vehículos explotó sin que tuviera opciones de abandonar las instalaciones de Arganzuela. Desde fuera, algunos conocidos escuchaban sus gritos. Finalmente, acabaría falleciendo asfixiado por el humo.
Yousuf era de Gazipur (Bangladesh) y ejercía desde poco más de un año como rider para distintas plataformas. Había establecido su residencia en el distrito de Villaverde, donde compartía piso con media docena de compatriotas. Algunos de ellos también ejercían como repartidores de comida.
"Él, como el resto de nosotros, aparcaba en estos trasteros su bicicleta... Desafortunadamente murió tras la explosión", decía un conocido de la víctima, junto al trastero y a las bicis calcinadas, en la mañana de ayer. Y mientras tocaba el manillar de su vehículo carbonizado, continuaba: "Era buena persona, llevabamos trabajando junto unos 12 meses... Estamos muy tristes".
La Policía Nacional ha iniciado ya una investigación para aclarar la causa del incendio y tratar de averiguar si era legal la actividad de ese almacén de bicicletas compuesto por ocho trasteros de unos 16 metros cuadrados cada uno pertenecientes a un abogado del barrio. En conversaciones con este diario, el propietario aseguraba ayer que él alquilaba el espacio a "un ciudadano de Bangladesh que era el que luego se lo subarrendaba a sus compatriotas". Asimismo, el letrado aclaró que el recinto contaba con un sistema de seguridad con ocho extintores reglamentarios. "El propio hombre de Bangladesh tenía también su sistema de videovigilancia para controlar a los riders", añade el dueño de los trasteros que admite que tiene a veces retrasos del pago mensual del alquiler por parte del inquilino.
Los agentes de la Policía Científica tomaron ayer pruebas en el lugar donde se produjo la explosión e indagan ahora si un sobrecalentamiento de la batería o un exceso de cargas desató el incidente. En el día de ayer había más de 100 bicicletas precintadas y amontonadas en la calle, muchas de ellas parcialmente calcinadas e inservibles. Uniformados de la Policía Nacional de la comisaría de Arganzuela custodiaban las bicicletas en medio de los llantos de los compañeros y amigos de Yousuf. "Además de la triste noticia, el resto necesitamos seguir trabajando. La empresa nos ha preguntado que por qué no estamos haciendo pedidos... Ya les dije que mi bicicleta se quemó, que todo el garaje se quemó. Y ahora no sé qué debo hacer. Por eso he venido hasta aquí, para preguntar a la Policía cómo actuar", contaba ayer a este diario un joven indio, que portaba una gorra de España, conocido del fallecido.
Las autoridades señalaban a los afectados que deberían acudir con su factura correspondiente para entregarles las bicicletas, estuviesen quemadas o no. Algo que supuso un nuevo mal trago para algunos riders que las habían adquirido en mercados de segunda mano, sin poder acceder a factura alguna. "Como no quieren que les enseñe la transferencia que le hice al vendedor...", exponía ayer uno de estos repartidos, visiblemente contrariado.
Yousuf trabajaba para varias empresas de reparto al mismo tiempo, lo que le repercutía unas ganancias de aproximadamente 1.200-1.300 euros, según sus allegados. Sus compañeros de profesión, además, desgranaban que cobran 3,5 euros por pedido y trabajando una media de 10 horas diarias sin descanso semanal. "Yousuf tenía todo en regla. De hecho, quería traer a su familia aquí, estaba muy bien en España. No sabemos qué pasó, todos cargamos las baterías ahí dentro, aunque no al mismo momento... Nos vamos turnando. Nunca había pasado nada así. Aunque, si una explota... el humo se vuelve muy tóxico y todo se vuelve difícil de apagar", apuntaba otro de sus amigos, que aún no podía creerse la tragedia.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
La Policía Nacional concluirá su investigación y determinará si hubo negligencia en la gestión del almacén de bicicletas.
Likely · Within weeks
Se incrementarán los controles de seguridad en instalaciones utilizadas para almacenar bicicletas eléctricas en zonas urbanas de Madrid.
Possible · Within months
Open Questions
- ¿Cuál fue la causa exacta de la explosión de la batería?
- ¿El almacén de bicicletas contaba con todos los permisos legales para su funcionamiento?
- ¿Por qué algunos riders no pudieron presentar facturas de compra de sus bicicletas?
- ¿Qué medidas de seguridad adicionales se podrían implementar para evitar incidentes similares con baterías de bicicletas eléctricas?




